Crónicas de Aserradero: la vacunación en Guamá

Despedida antes de partir hacia Aserradero. Foto de la autora

La Plata, Uvero, Ocujal del Turquino, Chivirico, son de los nombres más conocidos del municipio Guamá; grabados en la historia de esta región que alarga a Santiago de Cuba en la costa sur, y que se adentra en las montañas de la Sierra Maestra. Bella geografía que conozco: playas, pequeños poblados adonde hemos llegado cargados de libros, y al menos una de sus montañas cafetaleras: La Alcarraza.

Hacia Guamá partieron recién graduados de Estomatología y algún otro que casi concluye su Servicio Social. Hacia una misión noble y cargada de simbolismo y vida: la vacunación con ABDALA. En las fotos, se mezclan con familiares que fuimos a despedirlos en la Dirección Provincial de Salud; difícil asimilar que son esos mismos niños en los que fuimos sembrando valores éticos, de decencia, de esfuerzo, y ahora deben demostrarlo solos.

Mi hija y su gran amiga Claudia fueron destinadas al poblado Aserradero, del Consejo Popular de igual nombre.

Dice Daniela que ya están en el sitio donde vivirán y trabajarán, para una riqueza que se expresa en experiencias. Es casi zona de silencio para la conexión. Oigo su voz desde un teléfono público.

Dice Daniela que qué agradables todos en el policlínico, y que a cada rato escucha: "¿dónde están las nuevas estomatólogas?", y que la comida bien hecha, y que se ocupan del lugar de su descanso.

Tengo los ojos un poco húmedos como en la foto, pero también los destellos de orgullo que brillan al fondo. Digo yo: Sonrían y cuídense y aprendan. Pondrán salud y esperanza en las personas. ¿Qué mejor entrega existe?