Vicente, un apasionado

Vicente Vérez Bencomo, director general del Instituto Finlay de Vacunas.

Todavía recuerdo el día que ese rostro nos dijo que teníamos una esperanza. El Dr. Vicente Vérez Bencomo, Director General del Instituto Finlay de Vacunas, es hoy uno de los rostros más conocidos y admirados por los cubanos. No es solo un científico reconocido en medio mundo, es también, como casi todos los grandes científicos, un gran apasionado. Cuando habla de sus pasiones, los ojos lo delatan y la sonrisa, que traspasa las barreras de los nasobucos, no lo deja mentir.

Quienes lo conocen o lo siguen en las redes sociales saben que entre las fotos de los logros y retos del Finlay se cuela alguna flor, no precisamente bajada de internet; y es que Vicente Vérez es un gran coleccionista de orquídeas. Pero no uno simple, sino uno de los grandes. Su colección sobrepasa los varios centenares de ejemplares de las especies más difíciles de cultivar.

“Me dedico al cultivo de orquídeas, soy un apasionado”

En el Jardín Botánico “Orquideario de Soroa” Vicente es de la familia. No solo ha visitado el sitio decenas de veces, sino que ha vivido allí por semanas y hasta ha participado, junto a los trabajadores de ese centro, en expediciones a la Sierra del Rosario. Su numerosa colección ha nutrido la del propio jardín y por eso los jardineros de ese vergel no escatiman en compartir con él fragmentos de especies que él no tenga. Allí lo recuerdan por su ética y responsabilidad en la naturaleza, y sobre todo por su humildad. El director de esa institución y gran amigo del Dr. Vérez, José Bocourt me cuenta: “Vicente es de la familia de los orquieólogos de Cuba. En los momentos más difíciles y tristes de su vida ha estado aquí: cuando el estrés de la vacuna contra el Haemophilus influenzae tipo b o cuando falleció su esposa. Las orquídeas son parte de su familia. El día que se mudó de casa, lo primero que pensó fue en un lugar para las orquídeas. Su umbráculo para las orquídeas albergan una colección impresionante, se nota el amor que le tiene a sus plantas. Cuando viaja sufre, al regreso siempre hay tristezas y algún reproche con quien tuvo la difícil misión de atender sus plantas como él lo haría.”

Hace un tiempo el doctor Vérez dijo en una entrevista: “Me dedico al cultivo de orquídeas, soy un apasionado. He logrado hacer un jardín con más de 140 tipos diferentes que me salvó en los momentos más difíciles de la vacuna. Estuve una semana en el Orquidiario de Soroa y descubrí que era lo que necesitaba como hobbie, porque es complicado y difícil. Fue lo que en un momento determinado me dio las fuerzas para terminar y no enfermarme.”

“Uno no puede ser científico si no siente la satisfacción de arrancarle algún secreto a la naturaleza por el bien colectivo.”
Vicente Vérez

En los días más difíciles de su vida, en noviembre de 2011, una Vanda tricolor floreció. Era la primera vez que una Vanda florecía en su colección. En esos días el doctor Vérez tuvo que escribir el texto más difícil de su vida, que no fue una publicación sobre las vacunas Soberanas en una revista de alto impacto. Fue un triste y sentido obituario a su esposa Violeta que fue publicado en la Revista anales de la Academia de Ciencias de Cuba. “Me gustaría pensar que la floración inusual de esta orquídea ocurrió porque recibía una parte de su espíritu, pues si el espíritu de alguien con sus condiciones excepcionales estuviera en alguna parte, lo haría justamente en una flor, que como esa orquídea fuera reina de su belleza”.

Vicente Vérez cultiva hoy una hermosa familia, con nietos que son la alegría del hogar, una linda compañera de vida, la admiración y cariño de muchos discípulos; y orquídeas, muchas orquídeas. Sus umbráculos, que ya son dos, son el sitio de inspiración, donde hoy imagina el tercer paquete de vacunas de su vida: ¡tres vacunas en una vida!, eso es un récord que muy pocos han logrado en el mundo.

Hoy cumple años un héroe. Sus colegas le expresan su admiración y respetos. Los cubanos, todos, le agradecemos las tantas horas de desvelos y buenas noticias de los últimos días. Los botánicos de Cuba, además de enviarle los mejores deseos, le enviamos la invitación a la primera expedición de campo que hagamos, una vez que pase la tormenta. No nos cabe la duda de que en su compañía, encontraremos florecida la más hermosa de las orquídeas de Cuba, que nos espera, siempre: SOBERANA.