Números de Exxon muestran el porqué del golpe contra Dilma

ExxonMobil anunció que agregó 4.500 millones de barriles de petróleo equivalente a sus reservas probadas el año pasado, lo que es más de tres veces lo que produjo el gigante multinacional en 2017.

El número refleja una recuperación impactante después que en en 2016 Exxon se vio obligado a reducir sus reservas en más de 3 mil millones de barriles.

Más de la mitad del incremento actual de las reservas proviene de hallazgos en los esquistos de la cuenca del Pármico, en los Estados Unidos, lo que hace prever mayor volumen de perforaciones con fracturación hidráulica en los próximos años; pese a las protestas y argumentos científicos de los ambientalistas.

Pero otros 1.300 millones de barriles provinieron principalmente de grandes campos offshore en Brasil y Guyana.

ExxonMobil, el mayor consorcio petrolero estadounidense, se asoció con Qatar Petroleum y ganó en octubre de 2018 el bloque de exploración Titã, en los abundantes yacimientos del presal brasileño: 64% para Exxon, que será el operador y el 36% para Qatar Petroleum.

Según ExxonMobil, el bloque adjudicado agregó más de 71,500 acres* netos a la cartera de ExxonMobil, expandiendo la posición total de la compañía en Brasil a aproximadamente 2.3 millones de acres netos.

Steve Greenlee, presidente de ExxonMobil Exploration Company, dijo: “Con la adquisición de este bloque, continuamos incrementando nuestras participaciones en las cuencas del Presal de Brasil, que son oportunidades de alta calidad que mejoran la cartera global de ExxonMobil. Estos recursos se beneficiarán de las considerables capacidades de ExxonMobil, que emplearemos a medida que las exploremos y desarrollemos con nuestros socios y el gobierno".

Los pozos del Presal (yacimientos submarinos en aguas muy profundas y ubicados debajo de una capa de sal) se descubrieron en 2006, y crearon grandes expectativas, puesto que convirtieron a Brasil en el sexto país con mayores reservas petrolíferas del mundo. Este enorme yacimiento contiene más de 176.000 millones de barriles de crudo, según los expertos.

Al comenzar la explotación de este gran yacimiento petrolífero, el Gobierno de Lula estableció la obligatoriedad de que Petrobras estuviera presente con una participación mínima de 30% en todos los consorcios de explotación del presal, lo que debería servir a los intereses de la nación, para dirigir esos recurso a áreas como educación e infraestructura.

Pero, desde que se descubrieron las reservas del Presal las empresas estadounidenses comenzaron a presionar para dictar las reglas de la explotación del petróleo. En un telegrama interceptado por Wikileaks en 2010, José Serra, candidato a presidente por el Partido de la Social Democracia Brasileña (Psdb), le comentó a la directora de relaciones gubernamentales de la petrolera estadounidense Chevron que tuviera paciencia con la ley, asegurándole que ésta caería: “Deja que esos tipos del PT hagan lo que quieran. No se concretarán las licitaciones, y ahí nosotros les vamos a mostrar a todos que el modelo antiguo funcionaba, y nosotros lo vamos a cambiar de vuelta”.

Cuando se desató el proceso de impeachment contra la presidenta Dilma Rousseff, el Senado aprobó una ley impulsada por el senador José Serra (PSDB) y aprobada el 24 de febrero de 2016 con 40 votos a favor y 26 en contra, la cual exime a Petrobras de la obligación legal de tener una participación mínima del 30% en la explotación del presal.

“Quieren entregar el presal a precio de banana a las multinacionales del petróleo”, señaló un senador del Partido de los Trabajadores entonces. Para el PT y los sindicatos, no caben dudas de que el petróleo es una de las razones que estuvieron detrás del 'impeachment' a Dilma.

Una vez que Rousseff fué destituida, y tres meses luego de asumir como canciller del gobierno golpista de Michel Temer, José Serra vio cumplirse su pretensión. En noviembre de 2016 fue aprobado en la Cámara de Diputados el proyecto de ley para sacar a Petrobras del medio de las pretensiones de las petroleras estadounidenses y de otros países.

Al sancionar la ley, el presidente de facto Michel Temer dijo que firmaba la ley del presal “con gran satisfacción”, porque consideraba “exagerado” que Petrobras tuviera que participar obligatoriamente en cualquier emprendimiento.

El pasado 27 de octubre de 2018, el gobierno de Temer licitó, bajo el nuevo régimen, la explotación de ocho áreas delimitadas del presal. De ellas seis cayeron en manos extranjeras. Sin la obligatoriedad de que Petrobras participe de los consorcios contratistas, las principales zonas quedaron así bajo absoluto dominio extranjero, y el gobierno no tendrá ningún control sobre ellas.

Participaron de las licitaciones 15 empresas de diez países extranjeros, y el gran interés de estas empresas se debe, según Nozaki, a que Petrobras ya asumió todo el riesgo y el costo inicial de explorar y descubrir los pozos. Las empresas sólo cosecharán ganancias garantizadas. Entre las ganadoras se encuentran gigantes del mercado mundial, como Shell, Exxon Mobile, Total, Repsol, Qatar Petroleum, British Petroleum, y con un papel destacado de empresas chinas, como Sinopec, Cnooc Petroleum y Cnodc. Petrobras participó y ganó en tres de las áreas por las que ofertó.

“Las grandes petroleras no tienen más petróleo, vinieron a Brasil justamente para explotar el petróleo del presal que nosotros descubrimos. Solamente tienen acceso al petróleo en algunos países de África, y de Asia central, los grandes países ya no les entregan sus reservas, porque saben que el camino estratégico es otro”, señaló, a la publicación Brecha, Ildo Sauer, actual director del Instituto de Energía y Ambiente de la Universidad de San Pablo (Usp).

Por su parte, Cibele Vieira, coordinadora de la Federación Única de los Petroleros (Fup, sindicato que representa a los trabajadores de ese sector), dijo a la propia publicación que “Brasil entrega a otras naciones el control de una reserva energética de la que depende profundamente”. Para João Antonio de Moraes, director de la Fup, otro aspecto clave es que “antes se exigía que los insumos (para todo el proceso de producción petrolera) se compraran en Brasil, para potenciar la industria”, y ahora “Temer también está atacando eso”. Además, señaló, “la privatización y desnacionalización del presal supone más riesgos para el ambiente, en un área muy delicada”.

El Gobierno de Jair Bolsonaro, en sus primeros meses de gestión, ha seguido la fiesta de las privatizaciones y la venta de los recursos inmensos de Brasil. Las gigantes como Exxon celebran y se frotan las manos. Lula sigue preso en Curitiba. Marcelo Odebrecht disfruta del beneficio casa por prisión. Eran los objetivos del golpe parlamentario-judicial contra Dilma.

Ojo Venezuela.

*Un acre es una medida de superficie, usada en agricultura en varios países. Según el país y la época, equivale a varias superficies, generalmente entre 0,4 y 0,5 hectáreas.