
José Raúl Delgado, manager de los gallos de Sancti Spíritus en busca de la bola del sorteo. Foto: Calixto N. Llanes/ JIT.
Enconadas batallas se avecinan en el horizonte beisbolero a partir del próximo 4 de enero cuando se abran las puertas de los estadios Julio A. Mella de las Tunas y José A. Huelga de Sancti Spíritus para dar comienzo a la mayor fiesta del deporte en nuestra isla: Los play Off.
Después de analizar los refuerzos escogidos por cada uno de los mentores de los equipos involucrados, no tengo la menor duda, no hubo vencedores ni vencidos. La comisión nacional de béisbol, cual genio salido de una lámpara maravillosa, les ha concebido tres deseos de última hora para enfrentar la post-temporada y todos lo han aprovechado muy bien, maquillando a la perfección sus nóminas para el baile de graduación.
Los leñadores tuneros, subcampeones nacionales, reforzaron aún más su poderosa ofensiva con la adquisición del primera base Guillermo Avilés, recuperado totalmente de su enfermedad, quién llegará para conformar, en unión de Yuniesky Larduet, José A. Jhonson, Danel Castro, Yosvany Alarcón, Alexander Ayala, y Jorge E. Alomá, unas de las tandas más temidas con el madero en la mano de los últimos tiempos en nuestras series nacionales.
Pablo Civil, al perecer se cansó de esperar por el despertar de Rafael Viñales, un hombre que en el play off pasado solo promedió para 255 ave con 3 cuadrangulares como únicos extrabases, y que en esta segunda etapa del campeonato lo hizo para 261 ave con solo 16 remolcadas.
La entrada de Yoanni Yera (el mejor lanzador zurdo de la actualidad) y de Erlis Casanova, le dará un vigor tremendo a su cuerpo de lanzadores, y la posibilidad de pasar a algunos de sus abridores habituales a otras funciones.
Los gallos espirituanos consiguieron lo que necesitaban: un receptor que viniera a llenar el vacío de Yunior Ibarra, un abridor de calidad, y un torpedero de lujo.
A pesar de la inexperiencia de Oscar Valdés, el muchacho ha demostrado nervios para producir con hombres en posición anotadora, y se le nota temple para enfrentar este tipo de partidos tensos, y detrás del plato cumplió a la perfección su trabajo durante toda la temporada.
La incorporación de Frank Luis Medina es un punto muy favorable. En unión de Yariel Rodriguez, Alberto Bicet, y Yoen Socarrás, conformarán una cuarteta sólida de lanzadores abridores.
Con la llegada de Yordan Manduley, aseguran la línea central, y aunque el holguinero no ha tenido una campaña ofensiva de las mejores (306 ave, 3HR, 25CI), todos saben que en cualquier momento comienza a producir como nos tiene acostumbrados.
Los azucareros de Villa Clara no perdieron la oportunidad de elevar su poder al bate. La incorporación del líder jonronero de la justa, Stayler Hernández, le dará la oportunidad a Eduardo Paret de armar una alineación zurda muy peligrosa para los lanzadores rivales (César Prieto, Andy Zamora, Norel González y Yurién Vizcaíno), además de redondear sus jardines.
Para muchos, una sorpresa agradable fue la elección de Yunior Paumier, a todas luces con el ánimo de sustituir en el tercer cojín a Yeniet Pérez, un ícono por años de la causa naranja que no ha rendido a la altura de lo esperado.
La decisión de traer a Wilson Paredes fue inteligente. Un muchacho que lo mismo abre un partido, hace un relevo largo, o se puede usar en funciones de cerrador, es siempre bien recibido en cualquier equipo de béisbol.
Los tigres de Ciego de Ávila, según mi opinión, fueron los más beneficiados en esta noche de selecciones. Adquirir a uno de los mejores relevistas de Cuba, y a dos de los mejores bateadores de la actualidad, es más que un privilegio.
La llegada de Raidel Martínez es toda una garantía y le da categoría al bull-pen. Ahora, en unión a Miguel Lahera y Maikel Folch, conformarán un trio de lujo detrás de los consagrados Lázaro Blanco, Vladimir García, Dachel Duquesne, y Yander Guevara.
Yordanis Samón, llegará para tapar la fisura que ha creado Humberto Morales en la primera base con su baja ofensiva en esta segunda etapa (233ave), y el todo terreno Oscar Luis Colás, ya sea en funciones de designado, en los jardines, o como cerrador, es una regalía que viene como anillo al dedo para lograr los objetivos del conjunto.
Con todas las tropas listas y en posición de ataque, solo resta espera por la voz de Play Ball. ¿Mis favoritos? Eso será tema de mi próximo trabajo. Nos vemos en el estadio.
Serie Nacional: Listos los refuerzos para los play off (+ Encuesta)