El domingo en la tarde-noche un terrible accidente entre una moto y un auto moderno dejó destrucción y muerte sobre el asfalto de la vía Monumental, en la capital del país. Otro trágico suceso que engrosa la abultada lista de accidentes viales en Cuba.
Lo ocurrido no es sólo noticia por su funesto saldo; sino, sobre todo, por sus causas. Al parecer, la moto y sus dos pasajeros eran parte del animado y público ambiente de carreras de motos que se escenifican en esta importante vía capitalina, especialmente en la zona de la Presa La Palma.
Ese y otros domingos es posible toparse a lo largo de la Monumental con grupos de motos que se dirigen hacia o vienen desde la zona de la citada presa, donde, según los vecinos del lugar, se crea un turbio ambiente de carreras y apuestas, acompañadas de bullicio y alcohol. Casi siempre los temerarios motoristas viajan hasta el lugar con sus no menos arriesgadas parejas.
Cuando salen de las carreras, después de arriesgar sus vidas, se apoderan por un rato de la Monumental y se convierten en peligrosos encuentros para quienes circulan por esa importante vía que comunica a la Ciudad con la Autopista Nacional. ¿Se deben permitir tales desvarìos? ¿Tienen que pagar otros con sus vidas o sus autos por la irresponsabilidad de este puñado de individuos? ¿Habrá impunidad para esta grave indisciplina social? Pienso y confío en que NO.