Goles son amores: Bohemian Rhapsody

Roman Zozulya en un partido con el Betis. Foto tomada de El País.

I

El último día del mercado invernal de fichajes (31 de enero), apareció una carta en la cuenta oficial en Twitter del Rayo Vallecano. "Llegué al aeropuerto de Sevilla con una camiseta con el escudo de mi país y unos versos del poeta Taras Shevchenko, estudiado en todas las escuelas de la Unión Soviética", escribe Roman Zozulya.

"Este periodista publicó que traía una camiseta de un grupo paramilitar que se distingue del escudo de mi país porque lleva una espada de gran tamaño. El Real Betis pidió la eliminación de esa noticia al periódico, que la retiró después de pedir disculpas y reconocer su error".

II

Setenta y ocho días atrás, Gustavo Poyet, director técnico del equipo bético había sido destituido. El conjunto marchaba en la posición 14, a dos puntos del descenso. El uruguayo firmó entonces con el Shanghai Shenhua (todos los caminos, si se quiere, conducen a China).

Comentó entonces que la experiencia en el Betis había sido, de lejos, la peor de su vida. Dijo que había elegido entrenar al club por lo que transmitía la afición, “y me encontré con algo totalmente diferente. Una situación alterada, con mucho nerviosismo y mucha división. Mucha agresividad".

A las pocas horas de la marcha de Poyet, aparece una foto de Ángel Haro, presidente del club verdiblanco, con el entrenador madrileño Víctor Sánchez del Amo, defenestrado unos meses antes en la Coruña.

Se convocó a los medios. El nuevo técnico habló de la necesidad de tiempo, insistió en que era necesario generar un estilo de juego que conectara con la afición y permitiera ganar puntos. Presentó cartas credenciales: "Rubén [se refiere a Rubén Castro] es un jugador fundamental para nosotros. Jugará de delantero centro”.

Zozulya no jugaba mucho desde antes y, ahora, con la designación del embajador de Sánchez en el frente de ataque, habría que esperar a enero, ese mes donde los terrenos de juego pasan a ser elementos meramente decorativos, vecindades despobladas por la prensa.

Surge la opción Rayo Vallecano, equipo “rehabilitador” donde los haya (lista de reproducción: Diego Costa, Léo Baptistão Alberto Bueno, Joaquín Larrivey…). Se logra un acuerdo para la cesión del delantero ucraniano, que formará parte del club rayista hasta el final de la temporada y luego regresaría a Sevilla para aclarar su futuro.

Todo sucede, como casi siempre, de manera vertiginosa. Estallan los ‘ultras’ del Rayo en las redes sociales. Ángel Domínguez, presidente de la plataforma Asosiación Deportiva Rayo Vallecano (ADRV), declara a El País: “Él mismo se ha manifestado en Twitter colgando fotos de Stepán Bandera, el más representativo de los colaboracionistas nazis ucranios de la Segunda Guerra Mundial; haciéndose fotos con el Batallón Azov; fotos con símbolos de Pravy Sektor, el grupo neonazi ucraniano... Él ha financiado estos colectivos. Debe ser consecuente con la información que traslada a través de las redes”.

Horas más tarde, Joaquín Sánchez, jugador histórico del Betis y capitán del equipo, lee un comunicado donde se rechaza toda la campaña en contra de su compañero. “Su comportamiento aquí ha sido intachable. Todo se debe a una información errónea de cuando llegó al Betis”, lee el español ante los micrófonos en la sala de prensa del Benito Villamarín. “Todos somos Zozulya”, menciona Joaquín, como si nadie adivinara que diría esas palabras de un momento a otro.

Cuando el ucraniano aterrizó en Sevilla en el verano pasado para firmar su contrato, varios medios comenzaron a relacionarlo con un grupo paramilitar de ultraderecha de su país.

En lo que va de temporada, el hombre ha visto acción en 6 encuentros, sin conseguir goles en 151 minutos.

Ya en Madrid, en el primer entrenamiento del futbolista pudo verse en las gradas un cartel con el texto: “Vallecas no es lugar para Nazis / Presa para ti tampoco / Vete ya”.

Raúl Martín Presa, presidente del club desde 2011 y propietario de más del 98 por ciento de las acciones de la entidad, declaraba al propio diario español: “Zozulya es un jugador que propone la dirección deportiva del club, que lo que hace es ver fútbol. No son historiadores, ni filósofos, ni sociólogos”.

III

De manera milagrosa, del Zozulya de febrero de 2017 poco se sabe últimamente, solo que comenzó esta semana entrenándose con el Betis. Ahora se habla demasiado de los árbitros en la Copa del Rey, cortes judiciales, abuso doméstico. Parece una agenda prediseñada. Una conspiración constantemente en ciernes para que lo que realmente importa se relativice.

Al fútbol moderno lo había definido, sin querer, Freddie Mercury. Los primeros versos de Bohemian Rhapsody, bien podrían ser una elegía de todo: “Is this the real life? / Is this just fantasy? / Caught in a landslide/ No escape from reality[1]”. Gustavo Poyet, meses después de su salida del Betis, lo había traducido al español: “Hay cosas que no pueden ir juntas, aunque uno crea que sí”.

Nota:

[1] ¿Es esto la vida real?/ ¿Esto es solo fantasía?/ Atrapado en un derrumbe/ sin escape de la realidad.

Liga española

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