Zlatan Ibrahimovic. Foto: YouTube.
I
David Lagercrantz era un periodista de homicidios. A ratos, quizás lo siga siendo. Después de la muerte de Stieg Larsson –autor de la vendida trilogía de libros Millenium- le fue encargada la cuarta entrega de la saga. Antes, entre 2010 y 2011, había dedicado la mayor parte de su tiempo a hablar con Dios.
En la primera historia que aparece publicada en la edición hispana de sus conversaciones con El Señor (Soy Zlatan Ibrahimovic), aparece, inexplicablemente, Guardiola. ‘Ibra’ le confiesa a David que lo agarró en un entrenamiento y le espetó “si lo que quería era un jugador que solo marcara goles, debería haber comprado a Inzaghi o a alguien parecido. Necesito espacio, sentirme libre. No puedo estar corriendo arriba y abajo todo el tiempo. Peso noventa y ocho kilos, no estoy hecho para eso”. Tiempo después llegaría una bronca en el vestuario. Más tarde, el sueco regresaría a Milán.
Lagercrantz sacará a la luz, luego, la infancia del delantero, las bicicletas que se robaba para llegar al entrenamiento, sus primeros pasos en el club del barrio, luego en el Malmö, Ajax, Juventus, Inter, Barcelona, Milán. Las páginas no llegarán hasta las historias en París.
II
De Zlatan sabemos demasiado. Más de lo que deberíamos. Por YouTube desfilan cientos de videos con sus “desatinos” y frases más famosas. Se ha comparado a sí mismo con Dios en más de una ocasión. Una vez le dijo a Cantona que sería el Dios de Manchester. Hace unas semanas declaró que era el Dios del taconazo. En su biografía oficial, esa palabra aparece poco. Es ahí donde comenzamos a cuestionárnoslo todo.
Del primer Zlatan, en cambio, no sabemos casi nada. Habrá que leerse el libro de Lagercrantz e iniciar por el capítulo 2, donde todo empieza a parecer distinto, como si ‘Ibracadabra’ fuera solamente un alter ego distante y, a la vez, una sensación común: “Cuando era niño, heredé una bicicleta BMX de mi hermano. La llamé Fido Dido. Fido Dido era el dibujo de un chico temible con el pelo de punta. (…) Después me la robaron en la piscina de Rosengård; mi padre fue allí con la camisa abierta y remangado. Es del tipo de personas que dicen: «¡Nadie toca a mis hijos! ¡Nadie les roba sus cosas!». Pero, aun así, ni siquiera un tipo duro como él pudo hacer nada. Fido Dido había desaparecido y me quedé destrozado”.
Casi al final del texto, Zlatan dicta al escritor sueco una breve cronología de su carrera. Luego vendrá un índice donde aparecen las personas (futbolistas, entrenadores, amigos, familiares) que se mencionan en el libro. Hay una línea que parece un verso. De los que doblegan y resumen. De los que engullen al Ibrahimovic de algunas portadas. De los que, por conveniencia –sobre todo por conveniencia- nunca nadie recordará. “Jurka: mi madre. Nació en Croacia. Trabajó como limpiadora”.
Liga española
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Los partidos correspondientes a la jornada 23 de la Premier League se jugarán entre mañana y el miércoles. Liverpool y Chelsea rivalizarán el martes a las tres de la tarde (hora de Cuba).