- Cubadebate - http://www.cubadebate.cu -

Captar, analizar y vibrar con la opinión del pueblo

Yo soy Fidel. Foto: Raúl Abreu / Cubadebate

Yo soy Fidel. Foto: Raúl Abreu / Cubadebate

Fidel fue sin duda un maestro de la comunicación con el pueblo, ya fuera en sus discursos interactivos, en sus visitas muchas veces no avisadas a los lugares menos sospechados, así como en aquellas jornadas televisadas en que leía y comentaba las opiniones populares recogidas por un sistema bien concebido y aplicado. Fidel no estaba diseñado para ocultarle la verdad al pueblo por dura que esta fuera, ni tampoco se dejaba impresionar por rumores apócrifos.

La terminación de un año natural y el comienzo del siguiente concita a la meditación y al pensar para hacer mejor las cosas, sobre todo las que consideramos cruciales.

Voy a compartir con los lectores de Cubadebate estas meditaciones, nacidas de mi voluntad de mejorar nuestra sociedad por los caminos revolucionarios que juré seguir al firmar mi respaldo voluntario y consecuente al concepto fidelista de Revolución.

El 2017 debía ser un año en que se honre con creatividad y pasión a Martí y a Fidel. Por tanto también me inspiro en estos pensamientos martianos. Martí expresó:

- “Solo perdura lo que un pueblo quiere”.

- “… el gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades…”

- “No se opina con la fantasía, ni con el deseo, sino con la realidad conocida, con la realidad hirviente en las manos enérgicas y sinceras que se entran a buscarla por lo difícil y oscuro del mundo.”

- “Para ser fuerte hay que comprometerse con la verdad. Al principio puede perderse alguna batalla, pero se ha de ganar la decisiva”.

- “La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto sólo en espíritu, de quién la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia”.

Creo que nadie duda que estemos en una de las etapas más importantes de la Revolución Cubana, honestamente creo que la más crucial por varias razones de las que solo mencionaré tres: el anunciado relevo a la generación histórica; el cambio de método del imperio para desmontar a la Revolución; y la grave e incierta situación mundial en lo político, lo económico, lo ecológico y lo social, de la que somos parte.

Como participante activo en la trama que urde Cubadebate, me percato que existen variadas y valiosas opiniones de “cubadebatientes”, algunas que a primera lectura me provocan cierto rechazo, pero que no deben ser subestimadas, ni por su contenido ni por su carácter genuino. Cuando se trata de compartir opiniones, todas son genuinas, ya que cada cual es dueño de sus conocimientos de su conciencia y de su libertad de pensamiento.

En los últimos años no tengo evidencias del proceso de gestión de las opiniones populares. Seguramente recordamos que en la etapa final de su vida como dirigente activo, Fidel gestionaba ejemplarmente esas opiniones.

Precisaba su indicación de que se recogieran todas, aunque fuesen muy crítica incluso a su persona. Las leía y comentaba públicamente, aquello era un acto de democracia, una obra de magisterio y una fuente de confianza y credibilidad en la labor de los más altos dirigentes.

El manejo de la diversidad es garantía para lograr la unidad de acción consecuente y consistente.

Opino que en estos tiempos y desde ya en el 2017 que acaba de comenzar, sería muy importante pensar y poner en práctica nuevas o renovadas iniciativas que propicien el intercambio sincero entre los cubanos que deseamos mantener el legado de Fidel y apoyamos el liderazgo necesario de Raúl.

Voy a lanzar algunas ideas mini argumentadas que pueden ser mejoradas, desestimadas o generar otras nuevas:

- Que de aquellos temas relevantes publicados en Cubadebate, se invite a sus autores para que intercambien con periodistas y con algunos foristas destacados. Los periodistas deben estudiar todos los comentarios publicados para utilizarlos de manera consecuente. Yo he observado que la mayoría de los autores de artículos de opinión no suelen involucrarse en el debate digital.

- Que sobre algunos de esos temas se asegure la participación en una Mesa Redonda, de los ministros de los ministerios que más estén involucrados en la solución del problema seleccionado. Está demostrado que nos falta integralidad y colaboración efectiva a la hora de diseñar y sobre todo acometer las soluciones.

- Dar un mayor protagonismo en estos debates a los jóvenes, propiciando los diferentes puntos de vista y profesiones; o incluso de los estudiantes de los últimos años de la carrera. Se hace indispensable fomentar el diálogo intergeneracional, en que prime la fuerza de la razón sin olvidar la historia.

- Que la institución encargada de procesar las opiniones anónimas del pueblo, prepare buenas agendas, y de conjunto con la dirección de nuestro Partido, seleccione a los invitados para debatir de manera culta y consistente. Esto podría ser en el marco de la Mesa Redonda o de otros espacios televisivos, como hace algún tiempo se hizo.

- Que se organice semanal o quincenalmente una Mesa Redonda del empresariado estatal cubano, en que comparezcan sus máximos directivos para tratar temas relevantes. Compartir las buenas prácticas, reconocer a los que obtienen buenos resultados. El control no solo ha de practicarse para evitar que ocurra lo malo, sino para garantizar que suceda lo bueno. Sin empresas con visión social y salud económica y financiera real, no saldremos adelante.

- Que se organice una Mesa Redonda para desmenuzar y enriquecer la interpretación del concepto de Revolución, en que participen como panelistas destacados intelectuales, dirigentes, periodistas; tanto de la tercera edad como de la juventud biológica y mental. Sería nefasto que el concepto de Revolución se convierta en un dogma.

Tengo otras ideas y propuestas, pero las dejaré para el posible intercambio con los foristas, o para otro momento.

Además de los últimos discursos de Raúl, considero muy valiosa la conversación de Eusebio Leal con el compañero Randy Alonso al final del pasado año. Eusebio una vez más dijo cosas sabias y necesarias de manera entendibles por todos.

No soy ingenuo y sé que en muchas ocasiones el no debatir públicamente algunos temas escabrosos puede estar motivado por el riesgo de la acción de los enemigos jurados y consecuentes de la Revolución. Pero salvo excepciones, siempre será peor practicar el llamado secretismo, tantas veces criticado por nuestro presidente.

Es muy importante lograr un buen diseño de cada iniciativa de debate participativo que nos propongamos. Hay que saber distinguir lo que se puede debatir en un espacio televisivo de no más de una hora, de lo que necesita varias jornadas de debate. Hay que saber seleccionar a los participantes, no solo quienes tengan previstas intervenciones planificadas, sino otros invitados que también pudieran intervenir.

Termino estas palabras compartiendo esta reflexión que retomé luego de la muerte biológica de Fidel. Tuve el privilegio de estar presente en el Aula Magna de la Universidad de la Habana, en noviembre del 2005, cuando Fidel les dijo principalmente a los jóvenes, que nosotros sí podríamos hacer reversible la Revolución; además confesó que pensábamos que sabíamos cómo construir el socialismo. Aquel memorable discurso fue hecho a menos de un año de dejar sus cargos, por sus serios problemas de salud.

Evidentemente Fidel con su capacidad demostrada de dirigir su destino, nos estaba convocando a una de la más compleja e impostergable misión: la construcción del socialismo en Cuba.

Y para ser consecuente con la imprescindible alianza martiana y fidelista, recuerdo esta expresión de Martí: “Ya somos uno, y podemos ir al fin…” Eso fue lo que se evidenció el pasado 2 de enero de 2017, cuando todos declaramos ser también Fidel, que como dijo Eusebio es ser fiel.

Como siempre quedo a vuestra disposición para el intercambio enriquecedor de todos con todos.