Goles son amores: Asfixia

Chicharito celebra su gol contra el Dortmund. Foto: EFE.

En alguna ocasión Jürgen Klopp dijo que el mejor mediapunta del mundo era el Gegenpressing (presión tras pérdida). Desde este punto de vista, hace más de ocho años, la asfixia metodológica y la estrangulación se volvieron artefactos psíquicos. “Ayuda poderle decir a un jugador: mira, los del Barcelona hacen lo mismo”, decía el míster alemán cuando entrenaba al Dortmund y les pedía que apretasen arriba, que después bajarían la carga física con el desarrollo del partido, que eso era algo sensato porque Guardiola lo ordenaba y lo había ganado todo, excepto aquella vez cuando Cristiano cabeceó un centro en Mestalla en una final de Copa del Rey.

El pasado sábado, el Borussia Dortmund visitaba el BayArena de Leverkusen. El Bayern de Múnich había dejado dos puntos a primera hora frente al Colonia y el conjunto de Tuchel podría descontar. En el otro banquillo estaba Roger Schmidt, a quien un día, cuando intentaba guiar al modesto Paderborn rumbo a la primera división, lo llamó Ralf Rangnick (exitoso entrenador en el Stuttgart de principios de siglo) y le propuso que trabajara con él en el nuevo proyecto del Red Bull Salzburgo de la bundesliga austríaca. Quienes recuerdan su paso por aquel lugar hablan de un fútbol ofensivo, con una presión casi constante al rival. Allí ganó un doblete –liga y copa- y luego recibió la llamada para dirigir al Bayer 04.

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Estábamos en Leverkusen. El Dortmund abría con Bürki en el arco, Piszczek, Sokratis, Ginter, Guerreiro en defensa; Weigl, Castro y Rode en el centro de la cancha y Pulisic, Dembele y Aubameyang arriba. Un 4-3-3 clásico que, dependiendo de las situaciones de juego, podría convertirse en un 4-1-2-3 o un 4-1-2-2-1. Schmidt, por su parte, pone a Leno en la portería, Lars Bender, Jonathan Tah, Omer Toprak, y Henrichs en la zaga, Aránguiz, Kevin Kampl, Julian Brandt y Hakan Çalhanoğlu en el mediocampo y Mehmedi y Chicharito más adelantados. 4-4-2, 4-2-3-1 o 4-5-1 eran las variantes más probables con esos jugadores en el terreno de juego.

En una entrevista declaraba el técnico del Leverkusen: “ese pressing alto es sólo una faceta de nuestro fútbol. Nuestro fútbol no está basado únicamente en nuestra forma de presionar, hay muchas fases del juego distintas. Y la presión alta, el encimar agresivamente a los rivales cuando tienen la posesión y están construyendo el juego, es algo que de todas formas sólo podemos utilizar de forma extraordinaria porque muchos equipos contra nosotros juegan con balones largos”. El Dortmund casi siempre apuesta por la posesión del balón, por salir tocando desde el fondo, por oxigenar el juego con balones a las bandas y si, llegado el momento, no se puede avanzar más hacia delante, pues pelota atrás para que todo vuelva a empezar. Como un bucle.

Veamos, otra vez, qué nos dice Schmidt: “Cuando uno intenta realizar un gegenpressing después de haber perdido el balón, sólo puede ejercer presión al rival que tiene el balón si tiene jugadores cerca de él. Si puedo atacarle, si con sprints cortos de muchos jugadores le puedo bloquear rápidamente al poseedor opciones de pase, taponarle receptores y obligarle a decidir en un corto tiempo, entonces la mayoría de ocasiones el gegenpressing será especialmente exitoso. Necesito una buena distribución y una buena anchura en la fase de posesión, que me permita combinar bien y hacer circular el balón, pero también necesito poder conseguir acceso rápido a la zona de pérdida, porque nunca sé dónde voy a perder el balón, ni cuándo. Pero sé que si tengo una buena distribución del espacio, da igual dónde pierda el balón que siempre tengo caminos cortos para ejercer presión al jugador rival”. Mejor… imposible.

El Bayer 04 sale precisamente a eso. A obstruir las vías por donde circula el esférico y a generar a partir de la sospecha y la anticipación. Consiguen un córner. Centra Çalhanoğlu y cabecea Mehmedi. Uno a cero. Han pasado solo diez minutos desde el pitazo inicial.

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Cuando quedaban casi diez para el final, el extremo turco agarra una pelota por la izquierda, su ecosistema predilecto. Recientemente, “el Flaco” Menotti, en la misma entrevista donde dijo que Iniesta era el mejor del mundo también insistió en que el fútbol era una cuestión de obligaciones y posibilidades. En el caso que nos ocupa, si te cierra un defensor, tu obligación es no perder la pelota. Una posibilidad es buscar la línea final y mandarla al centro del área y que pase cualquier cosa.

Chicharito llega cerrando por el medio. Su obligación sería seguir la jugada y rematar el balón que le enviará Çalhanoğlu. A partir de la sospecha y la anticipación. Como Victor Mancini, el protagonista de la novela “Asfixia” de Chuck Palahniuk: un personaje que se pasa la vida intentando ahogarse en restaurantes con el presagio de que venga alguien, le salve la vida, y se compadezca de él enviándole dinero.

Hay un pasaje donde delante de unos detectives se traga una moneda de diez centavos y un clip que pasan sin problemas través de su garganta. La pelota llega hasta Javier Hernández que casi no puede correr. Esta semana ha llegado a cien goles en Europa, jugando casi siempre desde el ostracismo. Como es obvio, entre sus posibilidades estaba mandarla afuera y buscar quizás que el técnico lo salve más tarde en la conferencia de prensa. De todos modos, anotar el gol siguiente al que significó una marca importante es siempre una circunstancia de presión adicional. No falla y mete el dos a cero como si Bürki y los defensores, en este caso, los detectives -cuaderno y bolígrafo en mano-, se entretuvieran preguntándole qué intentaba hacer al lanzarse por la pelota. Sitiado, Chicharito puede que hubiera intentado atragantarse para salir de la situación por la vía nefasta y esperar a las declaraciones de su entrenador luego del partido. Después de todo, quizás pensase igual que Mancini: “llevo años asfixiándome hasta la muerte. A estas alturas tendría que resultarme fácil”.

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El fútbol en las ligas regresará el próximo 14 de octubre, después del parón de selecciones, y lo mejor estará en:

Inglaterra

Chelsea vs Leicester (15 de octubre)

Liverpool vs Manchester United (17 de octubre)

Italia

Napoli vs Roma (15 de octubre)

Francia

Nice vs Olympique Lyonnais (14 de octubre)