Lázaro Blanco hizo un buen trabajo como abridor.
Cuba le ganó 3x0 a Nicaragua en un juego desabrido que sacó a relucir las debilidades de ambos conjuntos, en el primer partido del tope beisbolero que ambas escuadras sostienen a partir de esta tarde en la Mayor de las Antillas. A seguidas le ofrezco un análisis del equipo de casa, que asistirá a los Panamericanos de Toronto con el propósito de regresar al escaño más alto del podio.
Pesadez de piernas: El conjunto de Roger Machado es demasiado lento para basar su juego en la velocidad. Apenas tres hombres, Roel Santos, José Adolis García y Luis Yander La O, son capaces de generar cierta preocupación en el circuito, aunque a decir verdad, ninguno destacó este año en materia de estafas: en la etapa preliminar de la Serie 54 se agenciaron globalmente 22 almohadillas y fueron capturados 20 veces. Por desgracia, Yosvani Alarcón -un receptor rápido- intenta demasiado poco el robo.
Calibre limitado: La lesión de Alfredo Despaigne, en primer término, además de la ausencia de Yuliesky Gourriel y el bajo momento de forma de Frederich Cepeda, debilitan considerablemente la medular del line up nacional. Privado de sluggers naturales –y con las referidas limitaciones para apostar al juego de velocidad- es presumible que este grupo se notará muy incómodo para fabricar carreras ante pitchers ligeramente por encima de la media. ¿Cuántos jonrones pegaron sus 14 jugadores de posición a lo largo de los 45 encuentros de la última clasificatoria, una etapa donde el pitcheo frisa la indefensión? Solo 40. Y casi la mitad (16) la aportaron entre Alarcón y el prometedor García.
Defensa modesta: Yulexis La Rosa, Raúl González, Yordan Manduley y Roel Santos integran una línea central que difícilmente algún optimista se atreva a calificar de brillante. Para colmo, ninguna de las variantes posibles alcanza a mejorar de manera notable la imagen colectiva. Y otro dato: en las esquinas del diamante, únicamente Yander La O merece altas calificaciones en tareas defensivas.
Pitcheo incierto: Dudo mucho que alguien se fíe plenamente de este staff de lanzadores. Carece de un líder definido –aunque eso es común a todos los equipos armados a partir del retiro de Pedro Luis Lazo-, y solo los relevistas Héctor Mendoza y el debutante Yunier Cano están dotados de rectas de poder. El ponche, ese ángel salvador de los montículos, es atributo exclusivo de Mendoza, Cano y el magnífico zurdo Liván Moinelo, aunque Freddy Asiel Álvarez y Yoanni Yera logran valerse de él en días felices.