¿Por qué Paul Ryan?

Luego de muchas especulaciones sobre quién sería el elegido, este sábado el aspirante republicano a Casa Blanca, Mitt Romney, presentó su candidato a vicepresidente, una noticia importantísima para quienes estudian el actual proceso electoral en ese país. El compañero de fórmula es Paul Ryan, joven congresista de 42 años, elegido siete veces para el cargo y uno de los críticos más acérrimos del presidente Barack Obama.

Para tener una idea, Ryan encabeza el Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes, y hace unos meses presentó un proyecto fiscal basado en los recortes sociales, que fue aprobado por la mayoría republicana en la Cámara, pero aniquilada posteriormente en el Senado, no obstante, muchos lo consideraron un éxito político en su carrera personal dentro del partido.

Si la figura del aspirante a vicepresidente debe suplir las debilidades del candidato presidencial, entonces ¿qué la aporta Ryan a Romney? En primer lugar, ubica a los republicanos como una opción más real ante la crisis. Romney se presentó como el más capacitado para manejar los asuntos económicos por su condición de multimillonario exitoso, sin embargo, el equipo de Obama desvirtuó esa imagen sacando a la luz su turbio pasado empresarial y condición clasista, es decir, un ricachón ajeno al sufrimiento de una clase media desmembrada por la crisis.

Ryan podría resolver ese problema, tiene un proyecto fiscal cuestionable pero bien elaborado y sus orígenes son humildes, un hijo de obreros que tuvo varios empleos para estudiar y hacer carrera política; su historia conecta mejor con la mayoría de la sociedad. En términos políticos también aporta a su compañero jefe. Se le considera un líder intelectual dentro de la élite republicana y es un preferido del Tea Party, esto ayudará a Romney a atraer las bases más conservadoras y quizás unificar más al partido.

El joven congresista es un excelente orador y sabe como tocar las fibras más sensibles de la ideología del norteamericano promedio. Además, es joven y repito, con orígenes bien humildes que pueden lograr la empatía con los sectores de clase media y baja. Todas estas características lo ubican en un plano bastante horizontal con el presidente Obama, no es descabellado afirmar entonces que sería mejor candidato a presidente que Romney, quien por ahora podrá esquivar por un tiempo los ataques demócratas cuestionando el origen de su enorme fortuna y sus fraudes financieros.

Sin embargo Ryan no garantiza la victoria republicana. Como todo político en Washington seguro tendrá algunos trapos sucios que los demócratas sacarán en su momento. El equipo de Obama sabe como atacar sus propuestas, basadas en recortes sociales, privilegios fiscales a los más ricos y la privatización del seguro social; según analistas, estas propuestas podría ahuyentar a los indecisos y movilizar al electorado demócrata. Otro elemento: la estrella de los republicanos seguirá siendo Mitt Romney por ser el aspirante a presidente, a quien le será muy difícil limar sus debilidades como candidato.