Tras las protestas de Egipto

Foto: EPA

Llama la atención como algunos se empeñan en los últimos días en  traspolar lo ocurrido en Egipto a países muy puntuales, especialmente aquellos considerados por el gobierno norteamericano sus adversarios, sin embargo pocos hablan que lo sucedido en el país árabe puede escenificarse en el propio Estados Unidos o en naciones europeas cuyas administraciones tiemblan por la crisis económica global.

Claro que aquellos que tratan de hacer un paralelo entre Egipto y otros países de diferentes áreas geográficas, en todos los casos "poco amigos de Washington",  hacen comparaciones, que por cierto casi siempre son infelices, en las que se obvian las condiciones reales de cada escenario.

Para nada mencionan que Egipto fue un histórico aliado de Washington, mejor dicho que fue siempre sostenido financiera y políticamente por las sucesivas administraciones de la Casa Blanca, las cuales silenciaron siempre las continuas violaciones derechos humanos y la corrupción sin límites del régimen de El Cairo.

Nunca Egipto apareció en listas de estados violadores de los derechos humanos, y mucho menos corruptos, mientras recibió multitudinarias sumas de dinero Washington destinadas a su economía y a su "defensa".

En el Informe sobre la situación de los Derechos Humanos en el mundo, elaborado por el Departamento de Estado norteamericano, se describió siempre que la situación de los derechos humanos en Egipto era mucho más preocupante que la de otras naciones, que sin embargo  sí se mantienen en la lista de los mayores violadores.

Tampoco ese país árabe fue nunca objeto de sanciones internacionales.

Para nada se hace alusión en artículos y análisis de algunos que los sucesos que dieron al traste con el gobierno de Hosni Mubarak se escenificaron en un país amamantado por Estados Unidos, cuyas autoridades fueron además tomadas por sorpresa.

También aquellos que traspolan el caso egipcio a "enemigos" de la Casa Blanca, evitan mencionar que la vieja Europa, una conocida aliada de Washington, ha sido igualmente durante muchos años una connotada amiga e importante sostén de ese país árabe.

Entonces, es más sensato pensar que quienes deben estar preocupados con lo sucedido en Egipto son los propios Estados Unidos y sus seguidores europeos, inmersos todos en una crisis económica sin precedentes que puede afectar a poderosos y pobres.

Para nadie es un secreto que la administración norteamericana del presidente Barack Obama se las está viendo negras con la crisis mundial, mientras gobiernos europeos tiemblan al mismo tiempo por similar motivo.

Precisamente reportes de prensa hablan este jueves de multitudinarias protestas que sacuden al estado norteamericano de Wisconsin, en rechazo a un proyecto de ley antisindical que despojaría a los empleados públicos de sus derechos de negociación colectiva, y los obligaría a pagar más por el sistema de pensiones y de seguro médico.

Las referidas informaciones resaltan que esas manifestaciones son las más grandes registradas en Madison en décadas.

Más claro que el agua, los que tienen que poner sus barbas en remojo son aquellos que aún hacen lo mismo que el régimen de Mubarak y lo mantuvieron a toda costa.