- Cubadebate inaugura una columna semanal de Reinaldo Taladrid que se mandendrá durante toda la temporada beisbolera, y pretende ser solo un punto de partida para un diálogo sobre la pasión nacional. (Nota de la Redacción)
Pero antes de entrar en el calor que irá tomando la Serie, muchos se han hecho en estos días una pregunta y como prólogo creo que sería deseable hacérnosla también aquí, antes de dedicarnos a seguir los acontecimientos beisboleros, que prometen ser sumamente interesantes.
¿Hay crisis o no en el béisbol cubano?
Me arriesgo a una opinión más, pero alerto que esta no es exactamente deportiva, ni técnica, sino sicológica y social. El béisbol en Cuba después de la Revolución tiene tres grandes etapas.
La primera cubre toda la década del 60 hasta mediados de los 70, en la que se organizó una nueva estructura verdaderamente nacional de béisbol, que trascendía los cuatro equipos tradicionales. Se construyeron terrenos en todas las provincias, se formaron equipos en todas sin excepción, se comenzó la búsqueda de talentos en todo el país, además de la creación de un sistema de enseñanza deportiva que abarcaba la Isla en pleno.
Aunque es absolutamente humano, solemos idealizar aquellos equipos y Series que no eran de la misma calidad de lo que vino después. Fíjense en el somatotipo de los jugadores y los records. Eso no tiene nada que ver con la entrega, la pasión, la disciplina de aquellos años que posiblemente sí era superior, como promedio, a la de hoy.
No por gusto se lanzó en 1968 la llamada Revolución Técnica del Beisbol en Cuba, liderada por aquellos primeros graduados del ISCF Manuel Fajardo, que en muy poco tiempo devendrían exitosos directores y técnicos.
La forma tan dramática y apretada en que se ganaban la Series Mundiales -República Dominicana 1969, Cartagena 70, Managua 72-, frente a equipos universitarios norteamericanos, pueden indicar el nivel real del béisbol cubano de aquellos tiempos.
La segunda etapa comenzó a mediados de los años 70 y llegó hasta los Juegos Panamericanos de Winnipeg 1999.
Aquí irrumpió toda la ola de jóvenes talentos graduados de nuestro sistema deportivo y formados totalmente por este -quizás aquel equipo de los Juegos Centroamericanos de 1978 con Pedro Medina en el noveno bate, es un ejemplo ilustrativo-. La obra de la Revolución en el deporte masivo y técnico logró elevar extraordinariamente el nivel de nuestro béisbol, y sin discusión nos fuimos muy por encima de los demás que competían en ese momento.
Entonces el nivel del beisbol cubano se va muy, muy por encima del nivel del beisbol internacional de la época y eso dura hasta 1999, o sea casi 25 años , un cuarto de siglo, donde varias generaciones de cubanos nos acostumbramos a ganar fácilmente cuanto torneo existiera, con excepciones que confirman la regla, como los Panamericanos del 87 en Indianápolis y el Mundial de Italia al ñoo siguiente, pero la verdad es que Cuba estaba muy por encima en calidad de los equipos que competían en el beisbol internacional.
También hay que reconocerlo, dentro de Cuba bajó la expectativa por estos torneos, si los comparamos con los finales de los 60 y principios de los 70. Conocíamos de antemano lo que iba a pasar. La Serie Nacional y la desaparecida Selectiva despertaban más interés que los torneos externos y era lógico, pues en realidad tenían más calidad y nivel que el béisbol internacional de entonces.
La tercera etapa en mi opinión se inicia cuando en 1999 se unifica el béisbol internacional y se permite que cada país pueda llevar a cualquier pelotero que pueda, juegue donde juegue, o se los llamados profesionales, ya pueden competir en el beisbol internacional.
Los Juegos Panamericanos de Winnipeg fueron el primer torneo donde Cuba se enfrentó a estos equipos. A partir de ahí la Isla ha ganado y perdido indistintamente en los Torneos Internacionales, porque el nivel de los participantes se elevó. No disminuyó la calidad nuestra, sino que el de los rivales se elevó automáticamente con la eliminación de la prohibición de la participación de jugadores de Ligas Profesionales. Se pasó trabajo en el 99, se perdió la Olimpiada del 2000 y en aquellos equipos Cuba todavía militaban algunos de los que muchos consideran la mejor alineación de la historia del béisbol cubano. Y conste que no me refiero a los equipos actuales, considerados por algunos inferiores a aquellos de los 90.
Como adelanté al inicio no voy a opinar en este caso sobre la parte técnica propiamente del béisbol, sino que quiero referirme como dije al principio a un factor más psico-social que deportivo.
Y es que 25 años, un cuarto de siglo, no se borran así como así de la mente de nadie. Hay que comenzar a acostumbrarse sicológicamente a que en el béisbol, como en cualquier deporte, vamos a ganar y a perder. Reta a cualquiera a que me encuentre un deporte en que un país siempre gana y nunca pierda ningún torneo. Me temo nadie lo podrá encontrar, no existe.
Por ejemplo, el futbol. ¿Cuántos campeonatos mundiales ha ganado Argentina o Inglaterra? ¿Cuántas veces han terminado en 4 ó 5 lugar o más abajo todavía? Muchas veces, en realidad muchas más que las que han ganado. Y a quién se le ocurre decir que el fútbol argentino o el ingles no sirve, que es una basura, etc., etc., etc... A nadie, porque no es verdad.
Por tanto yo veo la copa medio llena y no medio vacía.
Es un gran merito que a pesar de:
- ser Cuba un país pobre y el deporte de alto rendimiento cuesta mucho dinero, cuestan los bates, las pelotas, los guantes, los terrenos, las luces, los equipos para entrenar, los spikes y muchas mas cosas;
- estar bloqueados -y esto no es teque- es una realidad, sino véase el Informe anual del INDER de cuánto afecta económicamente el Bloqueo cada año al deporte cubano;
- ser victimas de una sangría deportiva, como parte del robo de talentos que en todas las esferas hacen los países ricos a los pobres.
Es una gran mérito que Cuba esté hoy entre los cinco primeros países del mundo en el beisbol internacional; que la Liga Cubana, nuestra Serie Nacional, sea en mi opinión una de las cuatro Ligas más fuertes del planeta, deportivamente hablando.
Lo anterior no excluye para nada el análisis profundo, que los miembros de la familia del béisbol cubano deben hacer ya, sobre la suma de factores que puede estar influyendo en los muy reales problemas que confronta esta disciplina en el ámbito nacional.
Por eso, a pesar de los pesares, empezó una Serie Nacional más y ya verán cómo nuevamente pondrá a la mayoría del país a discutir, apoyar, criticar en fin a disfrutar de lo que en mi opinión es el mayor acontecimiento cultural de nuestro país.