Los pueblos hablan para acallar las armas

"En un esfuerzo estratégico y urgente para retomar voluntades y definir líneas de acción que nos permitan avanzar de modo más coordinado y efectivo ante la amenaza continental y global que representan la militarización, las guerras y la represión, nos hemos vuelto a articular diversas redes y organizaciones sociales del continente para realizar en Honduras, durante la primera semana de octubre, el II Encuentro Hemisférico frente a la Militarización".

Fueron casi 800 representantes de 175 organizaciones, 27 países (México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Cuba, Haití, República Dominicana, Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, Uruguay, Paraguay, Colombia, Venezuela, Brasil, Puerto Rico, Australia, España, Italia, Holanda, Estados Unidos y Canadá), y varios Pueblos Originarios de Indoamérica (Mapuche, Aymara, Mayas, Lencas, Garífunas, Chorotegas y Emberá katíos del Altosinú, entre otros) los que se dieron cita en La Esperanza, Departamento de Intibucá, en la patria del libertador centroamericano Francisco Morazán,.

Mesoamérica fue la región escogida como la celebración del cónclave atendiendo a su importancia como enclave militar estadounidense y a que en Honduras, donde radica  la base militar de Palmerola, la mayor de la región, la oposición al militarismo ha sido germen de la fuerte tradición de lucha y resistencia a la intervención extranjera en las comunidades campesinas e indígenas.

El Primer Encuentro Hemisférico de este carácter tuvo lugar en mayo del 2003 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México, en medio de los fuertes operativos militares y paramilitares contra las comunidades zapatistas de entonces. En esta ocasión se enfatizo la continuidad histórica que identifica a ambos encuentros y se ofreció un panorama comparativo de la situación regional en materia de militarismo e injerencia de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

El propósito esencial de estos encuentros ha sido - según los organizadores del evento- analizar conjuntamente las estrategias militares hegemónicas, intercambiar sus experiencias  de lucha y resistencia, formular denuncias y fortalecer las articulaciones regionales para cerrar paso a la guerra, la violencia, la militarización y la avanzada imperialista de los Estados Unidos en América Latina y el Caribe.

El lunes seis de octubre de 2008 tuvo lugar, como culminación del Encuentro, una gran manifestación en la Base Militar de Estados Unidos en Palmerola, Comayagua.

Los trabajos del cónclave habían comenzado el viernes tres de octubre con una ceremonia lenca animada con tambores garífunas y una entusiasta participación de la población local en la Plaza del Mercado Quemado, encabezada por el Consejo de Ancianos y  Ancianas Lencas. A su término, se desplazaron los participantes a la Escuela Normal (ENO), que fue donde se efectuaron todas las actividades durante tres días.

La presentación del Encuentro la hicieron representantes de las organizaciones Otros Mundos, de Chiapas; Centro Memorial Martin Luther King Jr., de Cuba, y Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras.

Se presentaron y debatieron conferencias inaugurales sobre "Militarización, intervención y recolonización  del continente";  "Impacto de la militarización, la guerra y la represión contra las mujeres" e "Intervención de Estados Unidos en Honduras, una historia de saqueo, colonialismo y resistencia",  que motivaron enjundiosos aportes de los participantes.

Fueron temas de debates los derechos humanos, la criminalización de las luchas sociales, los pueblos indígenas y negros, la impunidad, el patriarcado, los movimientos campesinos y la reforma agraria, la comunicación y el terrorismo mediático, los recursos estratégicos y la energía, y otros muchos.

Hubo numerosas denuncias en relación con la persecución, amenazas y crímenes que sufren muchas líderes sociales mujeres y  se destacaron viejas y nuevas formas discriminatorias por motivos de clase, etnia y género.

En espacios de solidaridad diseñados para el intercambio de experiencias y manifestaciones culturales de los países y regiones de los participantes, se denunció la problemática específica del militarismo en cada lugar y se consensuaron, en una atmosfera de confianza y solidaridad entre las organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres, grupos, redes y movimientos sociales representados, las bases para enfrentar la permanente agresión y criminalización que sufren sus pueblos y movimientos con unidad de acción.

En su Declaración Final, los participantes en el II Encuentro Hemisférico frente a la Militarización  reafirmaron el compromiso de luchar por un mundo y un continente desmilitarizado, desarmado, libre de guerra, miseria y violencia.

Octubre de 2008.