Posada y Alpha 66 desafían a la Corte de Apelación

CUANDO a cualquier norteamericano en espera de un decisión de un tribunal judicial le costaría caro exhibirse en una evento vinculado a una actividad criminal, Luis Posada Carriles, inmigrante ilegal cuyas actividades terroristas fueron reconocidas formalmente por los servicios de inmigración, se asocia de nuevo públicamente a la organización terrorista Alpha 66.

Desde sus oficinas del 2250 S.W. 8th St., en pleno Miami, la organización creada hace casi 50 años por la CIA para desarrollar acciones terroristas contra Cuba, convoca a una asamblea para el domingo 27 de enero en los salones del Big Five Club de Miami. 

La organización que reagrupa a unos de los criminales más connotados de la Florida, propone "por la modesta donación de $30.00 dólares" un "exquisito almuerzo" un "variado programa" que incluye a una exposición "con hermosos cuadros de Luis Posada Carriles", que se podrá comprar "a precios muy razonables".

El "comunicado de prensa", publicitado en la página de Alpha 66 en Internet, es firmado por Ernesto Díaz Rodríguez y Osiel González, dos terroristas con larguísima hoja de ruta.

CON PEDRO REMON Y REINOL RODRIGUEZ

 

Hace unos días, la conocida revista norteamericana Salon revelaba como Posada Carriles participó, escoltado por los terroristas Pedro Remón y Reinol Rodriguez, en a una actividad publica de Alpha 66 en en el restaurant Miami Havana de la localidad de Westchester, al suroeste de Miami.

El amplio y muy documentado reportaje firmado por los reporteros de investigación Tristram Korten y Kirk Nielsen describía como el terrorista, asesino y torturador, cuya participación en conspiraciones contra Cuba y Venezuela ha sido denunciada en múltiples oportunidades por las autoridades de ambos países, fue el entonces invitado principal de un banquete.

 

PROTEGIDO POR LA LETARGIA DE UN FBI BAJO CONTROL MAFIOSO

Liberado, irónicamente, por los fiscales antiterroristas de Bush que hundieron su causa en una espiral de procedimientos, Posada se encuentra instalado en un lugar secreto bajo la protección de su red mafiosa.

Tuvo varias oportunidades de reunirse con "Gasparito" Jiménez y Guillermo Novo, encarcelados con él en Panamá por terrorismo, hasta que la presidenta mafiosa panameña Mireya Moscoso los soltó, con Pedro Remón, de la cárcel de El Renacer.

 Ya recibe los capos del Cuban Liberty Council, desde Luis Zúñiga Rey, un íntimo de los Bush, hasta Roberto Martín Pérez y su redonda Ninoska, los Pérez-Roura y otras reliquias batistianas de la época de Rolando Masferrer, además del asesino, torturador de la Operación Phoenix y narcotraficante de Ilopango, Félix Rodríguez-Mendigutía.

En diciembre, exactamente 24 horas después de que el investigador Peter Kornbluh, de los Archivos de Seguridad Nacional, lo señalara como "uno de los más prolíficos proveedores de violencia política de la historia reciente", ante un Subcomité del Congreso, el municipio miamense de Hialeah inauguraba otra exposición de las "últimas obras" del "pintor cubano" Luis Posada Carriles, en el Walker Community Center, de 29th Street.

Anteriormente, el terrorista que Bush mantiene fuera del alcance de las leyes, presentaba su material gráfico de dudosa calidad estética ante su fan club de nostálgicos de la dictadura de Batista compuesto en gran parte de veteranos de la estación CIA miamense JM/WAVE.

Esta vez, Posada compartía los salones del Big Five Club con otro asesino, también aficionado, bastante torpe, de las bellas artes: nada menos que José Dionisio "Charco de Sangre" Suárez Esquivel, condenado por el asesinato del ex ministro chileno Orlando Letelier y liberado por George W. Bush unos días antes del 9-11.  

Posada, el "Comisario Basilio" de la policía secreta venezolana quién desapareció durante años a jóvenes revolucionarios venezolanos antes de ordenar la destrucción en vuelo de un avión cubano, se dedica a conspirar sin que el FBI del Special Agent Jonathan Salomon, recuperado por la mafia local, tenga nada que decir.

Estados Unidos es este mismo país donde cinco agentes antiterroristas cubanos han sido condenados a cuatro veces la cadena perpetua además de 75 años de cárcel por haber infiltrado los círculos que apadrinan a Posada.

En espera de una decisión de la Corte de Apelaciones de Nueva Orleans sobre su caso migratorio, Posada Carriles, está reclamado por Venezuela en relación con su responsabilidad en el sabotaje a un avión cubano en 1976 que costó la vida a las 73 personas que viajaban a bordo.