El perrito de Bush

A algunos puede parecerles que esta redactora se propone saturar al lector, pues cierto es que el "inefable" señor Aznar -llamado por muchos Adolfito por su parecido a Hitler en contenido y continente- ha sido tema de recientes comentarios. Pero es que, a menudo sale a la luz alguna de sus deleznables actuaciones en su loca competencia para ser el más destacado servidor de la Casa Blanca.

Recientemente, la opinión pública internacional conoció por el periódico español El País, que en febrero del 2003, el entonces inquilino de La Moncloa acudió a una reunión secreta con su homólogo estadounidense para ajustar detalles que pudieran justificar la invasión a Iraq. Anteriormente a ello, Fidel había revelado cómo en 1999 Aznar aconsejó al entonces presidente Clinton para que bombardeara los medios de comunicación en Serbia. Esta no es más que una de las tantas pruebas de que el fascista ex presidente español obra con verdadero maquiavelismo.

Sabido es que se trata de un incondicional de la Casa Blanca, aunque algunos no le encuentran la explicación a este sometimiento. En una entrevista que le hizo en febrero de este año Ernesto Ekaizer de El País -donde dio a conocer el encuentro ranchero de Bush con su congénere en Texas- al periodista y escritor Bob Woodward, con motivo de la publicación del último tomo de la trilogía sobre el actual jefe del ejecutivo yanqui, éste sobre la guerra de Iraq, declara que si en ese libro hubiera un capítulo sobre Aznar, España y Bush lo hubiera titulado "Aliados improbables" y confiesa, que le intriga saber por qué el susodicho apoyó tanto a Bush.

Pues por lo mismo que le sugirió a Clinton bombardear aquellos objetivos en Serbia, por la misma razón que ataca obsesivamente a los gobiernos latinoamericanos que como lo hizo Cuba buscan el camino de su independencia y soberanía, por su vocación de verdugo fascista y por sus intereses económicos pues sabe que congraciándose con los más poderosos neoconservadores, seguirá recibiendo sus "bendiciones" que lo incluyen en los beneficios de las corporaciones, a algunas de las cuales ya pertenece, así como lo seguirán invitando a cambio de jugosas sumas de dinero para que derrame su veneno fascista y apoye las guerras que están y las que vendrán desde los podios de los más reaccionarios tanques pensantes, así como tiene al servicio de esos mismos intereses su Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) que con tan rimbombante título mete las narices en todo lo que no le toca como la reciente gira por algunas naciones de América del Sur y México, predicando a favor del apego de los gobiernos a los designios de Washington.

Para un dirigente del Partido Socialista Obrero Español lo único que interesa a Aznar en esta época de su nueva vida "son sus negocios". "Eso -aseguró- explica la verdadera razón por la cual participamos en la guerra de Iraq: simplemente para que algunos pudieran hacer negocios después, aunque eso nos costara muchos muertos".

Tanto es así que según detalla El País en su edición del 23 de septiembre pasado, el marañero Aznar, miembro de la Junta General de Accionistas de News Corporation, el imperio mediático australiano-estadounidense del supermillonario Rupert Murdoch, tiene un sueldo fijo de  ochenta y cinco mil dólares en metálico y entrega de acciones valoradas en otros cien mil. Los pagos -detalla el diario- son "por servicios de asesoría en relación con su estrategia corporativa global". " Tal remuneración escandalizó al ser conocida en su momento porque Aznar no la había comunicado al Ministerio de Administraciones Públicas ni al Consejo de Estado" del país ibérico.

Ahora, debe estar muy disgustado con la reciente reanudación de la colaboración económica entre Madrid y La Habana, habida cuenta de todo el tiempo que ha dedicado a instigar a su país y a otros de la Unión Europea con el objetivo de dañar las relaciones con Cuba. Por otra parte, instituciones y personalidades piden que se le juzgue por crímenes de guerra debido a que en contubernio con Bush y Blair--, -como se dio a conocer en el acta de la reunión secreta de Crawford-, ya tenían decidido invadir Iraq fuera cual fuera la decisión del Consejo de Seguridad de la ONU.

En una ocasión, Bush dijo a algunos congresistas -según Woodward en la antes mencionada entrevista-. "No voy a retirarme de Iraq aún cuando Laura (su esposa) y Barney (el perro del Presidente) sean los únicos que me sigan apoyando".

Seguro que fue un lapsus mentis lo que le impidió mencionar a Aznar, su can más fiel.