Era de extrañar que entre los trapos sucios que han salido a la palestra con motivo del anuncio de la renuncia del "genio malvado", Karl Rove, el llamado "cerebro" de George W. Bush, y arquitecto de los tétricos quehaceres de la administración -como el principal asesor político que es- no se hubiera congraciado con los cubanoamericanos que viven del cuento y el sueño de que van a acabar con el gobierno de La Habana y con la Revolución en la Isla.
Se ha sabido que Rove apoya a los sectores terroristas de aquella peste floridana. Ha pedido al Presidente que complazca a los de "línea dura" como pago por su victoria electoral y por la de su hermano (Ann Louise Bardach. Cuba Confidencial: Amor y Venganza en Miami y La Habana, 2001). En marzo de 2004, visitó Miami y prometió una serie de medidas contra Castro, que incluirían un mayor endurecimiento de las penas por comerciar con Cuba, medidas enérgicas contra los países aliados de Estados Unidos que simpatizasen con La Habana y la reducción de vuelos a la Isla.
Este "genio estratégico" llevó a George W. a la gobernatura de Texas y desde ésta hasta la Oficina Oval. También había sido un hombre de Bush padre. Estudiosos de este caso aseguran que Bush hijo entre otros "obsequios" pagó los servicios del monstruo Rove en 1994 con 340,579 dólares y en l999 con 220, 228 dólares, los cuales canalizó a su empresa consultora, que pronto vendió, para dedicarse exclusivamente a la campaña del aspirante a la presidencia. Según el investigador mexicano, Edgar González Ruiz, en enero del 2002 se dio a conocer que entre los mayores accionistas de Enron ha figurado este "genio estratégico", junto con el entonces jefe del Pentágono Donald Rumsfeld, la subdirectora de la Agencia de Protección Ambiental, Linda Fisher y otras "distinguidas" autoridades. Sería imposible enumerar aquí otros privilegios de que disfruta Rove en el ámbito financiero. Mencionemos sólo las jugosas acciones que posee en la industria farmacéutica norteamericana Johnson and Johnson.
En su expediente consta también que apoyó fuertemente a la fracasada oposición chavista que quería terminar el mandato del estadista venezolano mediante un referéndum. Haciendo gala de su estilo difamatorio, logró que la empresa Penn, Schoen y Berland Associates, mintiera acerca de los resultados previsibles e incluso reales del referéndum, sosteniendo, en total oposición a lo que ocurrió, que Chávez perdería la votación con el mismo margen que, de hecho, la ganó. La empresa había recibido una fuerte suma para efectuar los propósitos del torcido personaje que nos ocupa.
Pero el que huye ahora de la cloaca, como hicieron antes otras alimañas del régimen fascista y terrorista de la Casa Blanca, es, además, un asesino. En su libro de julio del 2004, Karl Rove's White House Murder Inc., Wayne Madsen, asegura que el 15 de septiembre del 2001, Rove aprovechó la autorización para el asesinato político, emitido en ese tiempo a raíz de los atentados contra las Torres Gemelas, para eliminar al libanés Elie Hobeika, quien estaba planeando revelar evidencias irrefutables para demostrar que el primer ministro israelí, Ariel Sharon, autorizó la masacre de cientos de hombres, mujeres y niños palestinos en los campos de Sabra y Shatila en l982. De acuerdo con fuentes de la inteligencia europea, Karl Rove coordinó personalmente tal asesinato, para lo cual utilizó agentes sirios. En marzo del 2002 en una gasolinera de São Paulo, Brasil fueron asesinados Michael Nasar y su esposa como una maniobra de Rove para ayudar a Sharon, pues la víctima también tenía información sobre esas masacres. Estos asesinatos obedecían a su estrategia para reforzar el apoyo de los judíos estadounidenses al gobierno de Bush.
En el malévolo quehacer de este hombre a quien han calificado de presidente en la sombra, hay mucha tela por donde cortar. Otros colegas han develado algunos de sus lados oscuros, pero resulta imposible consignar tanta maldad en un solo trabajo.
Muchos aseguran que se encuentra detrás del despido de ocho fiscales federales el año pasado, según prueban correos electrónicos y otros documentos que aseguran que los despidos se debieron a razones políticas. Los acusó de falta de celo para perseguir supuestos escándalos de candidatos demócratas. Fue, asimismo, involucrado en la investigación judicial por la filtración a la prensa de la agente de la CIA, Valerie Plame, en represalia porque el esposo de ésta, un ex embajador en África desmintió que Bagdad había comprado uranio a Níger. Por supuesto, Rove, hasta el momento ha salido indemne, veremos qué sucede cuando ya no esté su sombrilla protectora.
El descalabro de Iraq, le debe también mucho a Rove, quien pasará a la historia por su falta de escrúpulos. Dice que no se había marchado antes -¡quiere pasar más tiempo con su familia!- para no dejar a Bush solo con un Congreso de mayoría demócrata ante el debate migratorio y sobre todo por la repudiada presencia de Estados Unidos en Iraq. Pero el hecho es que se la deja en la estacada en el peor momento sin su maquiavélico "cerebro", que -según dicen- es el único con que contaba el ocupante de la Oficina Oval.