Renuncia Karl Rove
El pasado trece de agosto renunció a su cargo de Jefe de Despacho de la Casa Blanca el rufián Karl Rove, politiquero ducho en trucos sucios, en difamación y embustes. Durante treinta años estuvo asociado a Bush Jr., y le ayudó a ganar cuatro elecciones: dos para gobernador y dos presidenciales. En Washington era conocido como el Goebbels de Bush y el propio Presidente lo bautizó como "el arquitecto", refiriéndose a quien trazó las tácticas de sus campañas electorales. No termina empobrecido. Posee una casa de un millón de dólares en Washington y otra casa, también de un millón, en la Florida. Además posee acciones en la General Electric, la Johnson & Johnson, la Boeing y American Express, entre muchas otras, por valor de tres millones y medio de dólares.
Rove comenzó su carrera política siendo estudiante de la Universidad de Maryland, donde fue electo presidente de los estudiantes republicanos. Bush padre se fijó en él y lo escogió para trabajar en el partido. En 1984 trabajó en la campaña presidencial de Ronald Reagan. Ya para entonces enseñaba a los activistas políticos que laboraban con él que la mejor táctica para hundir a un candidato opuesto era hurgar en su ropa sucia y sacar a la luz sus transgresiones, pecados y culpabilidades, reales o imaginarios, para desacreditarlo.
En 1981 fundó una consultoría política y logró el triunfo electoral de 34 de sus 41 clientes. El principal era el gobernador de Texas, Bill Clements, pero también trabajó para Jonas Savimbi, el mercenario congoleño, y para el dictador de Filipinas, Ferdinand Marcos. En 1986 denunció que el Partido Demócrata había espiado en sus oficinas, hasta que se descubrió que había fingido ese fisgoneo para adquirir prestigio de víctima. Ya en 1993 estaba trabajando para Bush Jr., gobernador de Texas.
Cuando el actual presidente denunció que Sadam Hussein estaba comprando uranio enriquecido en Níger para fabricar armas de destrucción masiva, el embajador Joseph Wilson lo desmintió tras una comprobación in situ. En venganza Rove deslizó en la prensa que la esposa de Wilson, Valerie Plame, era agente de la CIA, lo cual le costó una encuesta senatorial y la posibilidad de una querella legislativa. También intervino en el despido de ocho fiscales que no eran suficientemente adictos al Presidente.
Un biógrafo de Bush Jr., J.H.Hatfield, que reveló que el hijo de papá había sido detenido en 1972 por adicto a la cocaína, fue acosado por la prensa de Texas en una campaña coordinada por Rove. Finalmente apareció "suicidado" en un hotel. En aquél momento Bush padre era el jefe de la CIA. La carrera de Karl Rove está mancillada de estas infamias y vilezas alentadas por un bribón que jamás ha conocido la ética elemental que debe orientar los pasos de un político.
La revista británica "The Economist" analiza la renuncia de Rove alegando que es poco lo que pudiera ganar permaneciendo en su cargo. El equipo de Bush permanecerá el tiempo que le queda al obtuso mandatario luchando contra la fuerte oposición demócrata en el Congreso. Karl Rove se ha convertido en el objetivo predilecto de las críticas a la actual administración. Rove debería permanecer un año soportando un bombardeo incesante contra su pasado ruin ─si decidiese quedarse─, lo cual no está dispuesto a sufrir. Sin embargo, si se dedica a escribir sus memorias de los años en la Casa Blanca, por muy engañosas que puedan ser, ello le proporcionaría fuertes ingresos por derechos de autor.
Karl Rove es el ejemplo de un maquiavelo de tercera instancia, un ejemplo de las fullerías y ardides de que se han valido los Bush para alcanzar y permanecer en el poder. Con él se inicia el declive final de una época de corrupción y decrepitud en la que el imperio comenzó a mostrar sus resquebrajaduras finales.
gotli2002@yahoo.com