No contento con todas las otomías cometidas durante los dos períodos en la Casa Blanca, Bush y sus acólitos, a poco más de un año de abandonar el ejecutivo, y con uno de los más bajos niveles de aceptación de un presidente estadounidense, se empeñan en nuevas arbitrariedades que irritan y ofenden a la opinión pública. Se trata ahora del caso Libby, absoluto incondicional del vicepresidente Richard Cheney, hasta la acusación que en el 2005 lo alejó del cargo de la jefatura del equipo.
Bush, perdona la pena de dos años y medios de cárcel impuesta a Lewis Scooter Libby, quien mintió al FBI cuando investigaba si funcionarios de la administración filtraron intencionalmente la identidad de la ex agente de la CIA, Valerie Plame.
El CIA-Gate, como también se le llama a este caso, comenzó en el 2003. El escándalo estalló cuando, el periodista del Washington Post, Robert Novak divulgó la afiliación de Valerie Plame a la CIA. Y aseguró que Kart Rove, consejero de la Casa Blanca, y el portavoz de la agencia de inteligencia William Harlow fueron los confidentes que utilizó cuando reveló el secreto.
Libby había mentido al Gran Jurado y al FBI sobre la intencionalidad de los empleados del régimen al destapar la filiación de la ex agente de la CIA, experta en armamentismo. Se trataba de una venganza por las críticas de Joseph Wilson -marido de la agente y ex embajador en África-, a la guerra de Iraq, ya que el demostró que era falso que Bagdad hubiera comprado uranio enriquecido en Níger para construir armas nucleares, uno de los principales argumentos de Bush para invadir el país. Libby se vio obligado a renunciar en el 2005.
La historia es larga y bastante conocida. Lo cierto es que fue el mismísimo Libby, quien, azuzado por Cheney, filtró la información. Y es que, según Bob Woodward, periodista de The Washington Post, "Libby era casi parte del cerebro de Cheney". Otros lo han llamado el "Cheney de Cheney". Integra la pandilla de los halcones de Bush. Fue alumno de Paul Wolfowitz, quien tuvo que renunciar al Banco Mundial ante acusaciones de nepotismo.
Apodado scooter, porque se mueve rápido de un lado a otro. Según Bob Woodward "Libby forma parte de una categoría especial entre los funcionarios de Washington: el atraviesaparedes que siempre está presente tras bambalinas".
Relacionado con muchos de los halcones del gobierno de Bush se considera que estuvo en el centro de todos los escándalos vinculados a la seguridad nacional, como por ejemplo, la debacle del sistema de inteligencia de Iraq; las reuniones secretas sobre la atribución de contratos a Halliburton en Iraq; la propia filtración de informaciones sobre la identidad de Plame y otros asuntos aún desconocidos, según el Center for American Progress.
Un "collar de perlas" que apoyó la invasión a Iraq, pidió clemencia al juez relacionado con el caso Libby, pero fue desestimada. Total, que al final el jefe de la "banda" lo liberó de la cárcel. Muy preocupados, quisieron interceder por su compinche nada menos que Donald Rumsfeld, John Bolton (ex embajador en la ONU), Richard Perle(ex asesor del Pentágono), Douglas Feith (ex tercer hombre del Pentágono), Peter Pace (jefe de las fuerzas armadas), Henry Kissinger y James Woosley (ex director de la CIA), entre otros.
A poco más de un año de las elecciones presidenciales, los republicanos se alarman ante la caída a niveles récord del desempeño de Bush, que, según encuestas, se aproxima a la catastrófica cifra de Nixon al socaire del escándalo Watergate. Y es que los políticos de ese partido pretenden conservar la Casa Blanca y reconquistar la mayoría en el Congreso.
George W. Bush , con la justificación de la supuesta "guerra contra el terrorismo" ha violado sistemáticamente la constitución. Él y sus hombres además de las invasiones a Iraq y Afganistán, y las amenazas de un ataque a Irán, han legalizado la tortura, practicado el espionaje sin autorización judicial, mantienen el campo de concentración en la ilegal base naval en el territorio cubano de Guantánamo, en tanto que la corrupción oficial rompe todos los récords.
Por otra parte, The New York Times reporta que la desigualdad económica ha llegado a los índices de 1928.
A los contrincantes del Partido Demócrata le están poniendo en bandeja de plata los argumentos para su campaña electoral, aunque la historia ha demostrado que en la carrera hacia la poltrona presidencial para uno y otro partido, que al final no son muy diferentes, todos los medios son válidos en la sucia puesta en escena que protagonizan cada cuatro años, donde, como en el caso del actual presidente, hasta el fraude es permitido.
Como decíamos en otro comentario, el basurero está destapado y seguirá emanando inmundicias.