Para el procesamiento de Aznar. Teoría de la conspiración: Primera Parte

Para el procesamiento de Aznar

Teoría de la conspiración: primer asalto

Antonio Maira

Insurgente

 

La terrible manipulación que ha realizado el Partido Popular -con Aznar, Acebes, Zaplana y Rajoy, al frente- arrastrando a una parte enorme de sus seguidores a reclamar la vuelta de la guerra contra Euskadi y la finalización inmediata del proceso de paz, no se ha producido en el aire. No se trata más que la primera parte de lo que se nos viene encima.

 

En la segunda fase del proceso judicial del 11-M, que se inicia hoy, los secuaces de Aznar pretenden no sólo la exculpación de su "caudillo" -quien con su apoyo a la guerra antiterrorista de Bush colocó a nuestro país ante un terrible riesgo de atentado que se hizo real con la matanza de los trenes de cercanías-, sino la implicación directa de ETA en el atentado. Con esos mimbres se habría planeado una conspiración para evitar el triunfo del Partido Popular en las elecciones generales.

 

No en vano las manifestaciones de estos días han exigido la dimisión de Zapatero y la celebración de elecciones generales inmediatas. Es la vuelta de la tortilla por las bravas que ha contado con la terrible cobardía, la complicidad parcial, la absoluta falta de iniciativa y la grave irresponsabilidad de Zapatero…

Para entender lo que está ocurriendo hay que recordar el proceso avanzado de fascistización que vivió este país en las fechas inmediatamente posteriores al inicio de la guerra de Iraq, y el lema recurrente de José María Aznar en aquellas fechas: "el conflicto en Euskadi es una parte de la guerra mundial antiterrorista".

Cualquier lector puede confirmarlo sin dificultad en las hemerotecas de aquella época en la que el entonces presidente del gobierno, con la complicidad total del PSOE, y el seguidismo acobardado de los grupos minoritarios, incluida Izquierda Unida, aprobaba una Ley de Partidos, mucho más restrictiva que la Patriot Act de Bush, y se permitía el lujo de señalar con el dedo al próximo presidente del gobierno.  

Para el PP, cuyo referente político es el nada descartable triunfo republicano en EEUU, la verdadera guerra empieza ahora.