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El periódico español El País -bien conocido en América Latina: Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, México, por sus campañas en contra de todos los regímenes y proyectos populares del continente; llegando incluso a dar cobertura mediática sostenida a los sucesivos intentos de desestabilización, de intervención de los EEUU, o de golpes de estado; y a repartir bendiciones que delinean imprecisas cruces gamadas con la manopla democrática que le suministra el Imperio- se dedica ahora a empujar a Zapatero hacia la guerra de Bush o del próximo presidente de los EEUU. En estos momentos está muy claro que el jefe del gobierno español -aunque se sale de la corriente principal que marca el órgano de Falsimedia para navegar por afluentes- avanza poco a poco por el rumbo establecido. El curso de Zapatero es subterráneo o sinuoso: se esconde en el secreto y el silencio, o navega en zigzag.
El diario El País, buque insignia de PRISA, el poder mediático o falsimédico vinculado históricamente con el partido socialista, se está esforzando para que Zapatero se mantenga justamente en la bisectriz de las posiciones de los partidos demócrata y republicano de los EEUU. Alguno de los dos ganará las próximas elecciones, y no conviene tomar partido
La equidistancia no es un problema mayor porque cierta ambigüedad -manteniendo los principios básicos del sí a la guerra, y del desprecio radical a los pueblos del tercer mundo y al derecho internacional- es más que suficiente para colocarse en esa línea que casi no tiene espacio para la divergencia.
El País hace énfasis en la subordinación atlántica y en la obediencia global a los EEUU. De ese modo, un Zapatero menos enfático en el "pragmatismo claramente criminal" que señala el diario, puede mantenerse en el silencio mientras la intervención y la complicidad crece con la misma naturalidad con la que se mueve la Alianza Atlántica.
Por otro lado, el presidente del gobierno español, aprovecha la ambigüedad para continuar en su cielo particular. Habrá que empezar a creer que este hombre es un Cándido escapado de la literatura para encarnar entre nosotros, o se va atlántizando a marchas forzadas como su ministro de Defensa.
En la edición del 31 de enero, El País bronquea con expresiones muy duras a Zapatero por "contrariar" a la OTAN": "Zapatero desaira a la OTAN" (Portada); "Zapatero da un no' tajante a las peticiones de aumento del contingente de Afganistán"; "la negativa supone una bofetada a la OTAN"; "la respuesta adelantada ayer debilita seriamente la posición de España en la organización"; y por fin: "la negativa a que el cuartel de Valencia -se refiere, nada menos que al Cuartel General Desplegable de Alta disponibilidad, que aportaría el núcleo del Estado Mayor de la antigua ISAF integrada ahora en el ejército de ocupación bajo mando de la OTAN- se incorpore al turno puede llevar a la organización a replantearse "la utilidad de tener dichas instalaciones en España.
En realidad el desastre anunciado por El País no tiene nada que ver con la realidad. Zapatero no ha dicho que no enviará al cuartelito de marras, sino tan solo que "el gobierno no va a aumentar .a presencia militar en Afganistán", lo que es algo completamente distinto.
La presencia del Cuartel General de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad, le sigue llamando El País) no modificaría el número de soldados de una manera apreciable (son 130 militares españoles y el contingente actual autorizado -modificable en su composición- es de 690 hombres) pero sí certificará el papel de ocupación militar y represión armada de las fuerzas armadas españolas en el país centroasiático.
España está dos veces en guerra.
Contra Afganistán pisando su tierra y matando a su gente; y contra Iraq haciendo posible el relevo de las unidades de los EEUU con aquellas liberadas por la presencia de la OTAN en el frente afgano.
Zapatero tendría que ser menos tajante y muchísimo más claro.