Publicado en Alternet, el 13 de noviembre de 2006.
Traducción: Cubadebate
Mientras los Demócratas tomaban control de la Camara de Representantes y se encontraban a punto de asumir el mando del Senado, George W Bush anunció que Donald Rumsfeld quedaba fuera y Robert Gates pasaba a asumir el cargo de Secretario de Defensa. Cuando Bush ha desatendido sus responsabilidades sabe como pararse ante a la gente y hacerles creer que está al frente de todo el juego. El cambio de Rumsfeld por Gates es un ejemplo clásico de ello.
La elección fue un referéndum sobre la guerra. Los resultados dramáticos demuestran que a la abrumadora mayoría de las personas en este país no le gusta el desastre que Bush ha creado en Irak, Bush cambió el tema y despidió a Rumsfeld. Ahora que los demócratas comienzan a investigar que fue lo que salió mal, Rumsfeld ya no será más la cara pública controversial de la guerra.
Él ha estado en la mirilla por muchas razones, una de las principales fue una buena cantidad de oficiales que aclamaban su dimisión. Bush expresó que decidió sacar a Rumsfeld del juego antes de las votaciones del jueves, pero mintió a los reporteros para que esto no afectara las elecciones. Apartando la incredulidad de ese planteamiento, tal parece que Bush esperó a ver si se produciría algún cambio en la guardia legislativa antes de dar a Rumsfeld sus papeles de despido. Si el Partido Republicano hubiese mantenido el control del Congreso, probablemente Bush hubiese conservado a Rumsfeld. Sin embargo, mirándolo de forma retrospectiva, Bush debe desear haberlo despedido antes de las elecciones, para mostrar a los electores descontentos un nuevo rumbo en la guerra de Irak.
El pecado de Rumsfeld no estuvo en la decisión de desarrollar una estrategia victoriosa para la situación de Irak. No hay victoria en Irak, porque nunca debimos estar allí, en primer lugar. La guerra en Irak es de agresión. Viola la Carta de las Naciones Unidas, que solo permite que un país invada a otro en defensa propia o con el consentimiento del Consejo de Seguridad.
Donald Rumsfeld fue uno de los arquitectos principales de la guerra en Irak. El 15 de septiembre de 2001, en una reunión en Camp David, sugirió un ataque a Irak ya que él estaba profundamente preocupado con respecto a la disponibilidad de " buenos objetivos en Afganistán". El antiguo Secretario del Tesoro, Paul O`Neill, informó que Rumsfeld expresó su deseo de "disuadir" a otras naciones de imponer "retos desiguales" a la potencia estadounidense. El apoyo de Rumsfeld para hacer un ataque a Irak por adelantado "coincidía con los planes para poder repartirse la segunda mayor reserva petrolera del mundo entre los contratistas mundiales, hechos para obtener una combinación irresistible", escribió Ron Suskind tras entrevistar a O`Neill.
En su aparición en CBS News, el 15 de noviembre de 2002, Rumsfeld, para defenderse, trató de separar el acceso al petróleo del cambio de régimen en Irak. En un momento dramático, Rumsfeld proclamó que el problema de Los Estados Unidos con Irak "no tiene nada que ver con el petróleo, literalmente nada que ver con el petróleo". El Secretario protesta demasiado.
El llevar a cabo una guerra de agresión no es el único crimen de Rumsfeld. También participó en los más altos niveles de la toma de decisiones que permitieron la ejecución extrajudicial de muchas personas. Matar a voluntad es una violación grave a las Convenciones de Ginebra, lo cual constituye un crimen de guerra. En su libro, Linea de Mando: El Camino del 11 de septiembre a Abu Ghraib, Seymour Hersh describió el programa de acceso especial "no reconocido" (SAP), que se estableció por una orden secreta que George Bush firmó a finales de 2001 o principios de 2002. La misma autorizó al Departamento de Defensa a montar un equipo de Fuerzas Especiales operativas para desafiar las leyes internacionales y arrebatar, o asesinar a cualquiera considerado una alto operativo de Al Qaeda, en cualquier lugar del mundo. Rumsfeld expandió el SAP en Irak en agosto de 2003.
Sin embargo, los crímenes de Rumsfeld no terminan aquí. Aprobó el uso de la tortura y de los tratos crueles, inhumanos y degradantes, los cuales constituyen graves violaciones de las Convenciones de Ginebra, además de constituir crímenes de guerra. Rumsfeld aprobó las técnicas de interrogación que incluían el uso de perros, desnudar, encapuchar, usar posiciones estresantes, aislar hasta 30 días, interrogatorios de 20 horas y privación de luz y del estímulo auditorio. Según Seymour Hersh, también aprobó el uso de la coacción física y de la humillación sexual para obtener información de los prisioneros. Rumsfeld también autorizó la técnica del submarino, en la que el interrogador induce la sensación de muerte inminente por ahogamiento. Este método es altamente considerado como una forma de tortura.
Rumsfeld estaba estrechamente vinculado al interrogatorio que se hizo a un detenido saudita, Mohamed al-Qahtani, en Guantánamo a finales de 2002. El general Geoffrey Miller, que transfirió más tarde muchas de sus duras técnicas de interrogación hacia Abu Ghaib, supervisó el interrogatorio y le dio a Rumsfeld informes actualizados semanales sobre su progreso. Durante un período de 6 semanas, desnudaron a Al Qahtani, lo obligaron a usar ropa interior femenina en la cabeza, le negaron el acceso al baño, lo amenazaron con perros, lo obligaron a realizar actos sexuales amarrado como un perro y lo sometieron a privación del sueño. Lo mantuvieron en encierro solitario por 160 días. Durante 48 de 54, lo interrogaron 20 horas diarias.
Aunque Rumsfeld no llevó a cabo personalmente la tortura ni el maltrato a los prisioneros, sí los autorizó. Bajo la doctrina de exigir responsabilidad, un oficial al mando puede ser responsable por crímenes de guerra cometidos por sus subordinados, si supo o debía saber que los mismos se cometerían y no hizo nada para detenerlos o prevenirlos. El Decreto sobre Crímenes de Guerra de los Estados Unidos estipula que se juzgue a la persona que cometa crímenes de guerra y la sentencia a privación de libertad, o incluso a la pena de muerte si la víctima muere.
Aún tratando de señalar una nueva dirección en la guerra de Irak con el nombramiento de Gates para remplazar a Rumsfeld, Bush no tiene intención alguna de dejar Irak. Está construyendo inmensas bases militares permanentes allí. Bush expresó que Gates, como timonel del Departamento de Defensa "puede ayudar a hacer los ajustes que necesitamos en nuestro enfoque". Bush espera poner a los congresistas demócratas de su parte, convenciéndolos de que sencillamente va a desarrollar una guerra más inteligente.
Pero esta guerra en Irak nunca podrá considerarse inteligente. Cerca de 3000 soldados estadounidenses y más de 650,000 civiles irakíes han muerto, y decenas de miles han resultado heridos. Nuestra deuda nacional se ha disparado con lo miles de millones que Bush ha lanzado para la guerra. Ahora que amanece un nuevo día para el Congreso, debe haber un nuevo impulso para terminar la guerra. Esto representa una exigencia que el Congreso debe sacar de sus fondos.
Además, hay que hacer justicia a los criminales de guerra-comenzando por Donald Rumsfeld. El 14 de noviembre, el Centro para los Derechos Constitucionales, el Gremio Nacional de Abogados, y otras organizaciones, solicitarán al fiscal general alemán que inicie una investigación criminal sobre los crímenes de guerra de Rumsfeld y otros funcionarios de la administración de Bush. A pesar de que Bush ha hecho a su equipo inmune a la fiscalía del Tribunal Criminal Internacional, podrían ser juzgados en cualquier otro país bajo el bien establecido principio de jurisdicción internacional.
Donald Rumsfeld puede no estar a la vista pero no será olvidado. Las aguas ya han tomado su nivel.
Marjorie Cohn, profesora de la escuela de leyes Thomas Jefferson, es la presidenta del Gremio Nacional de Abogados, y la representante de los Estados Unidos ante el comité ejecutivo de la Asociación Estadounidense de Juristas. Su nuevo libro, La República del Vaquero: 6 formas en las que la Banda de Bush ha Desafiado la Ley, será publicado en la primavera por PoliPointPress.