La Fiscalía venezolana ha anunciado que los ex policías y hermanos, Otoniel y Rolando Guevara, respectivamente ex comisarios de la extinta PTJ y la DISIP, y los civiles Julio Ayala Linares y Carlos Mora Villalobos, han sido formalmente acusados, en los primeros días del mes, del delito de "encubrimiento" por haber prestado "protección" a Montesinos antes de que fuera arrestado en Caracas el 23 de junio del 2001, y inmediatamente enviado a Lima donde ha sido acusado de actos de corrupción y narcotráfico..
Por su parte, Rolando Guevara también es acusado de "aprovechamiento de acto falso, debido a que utilizó una cédula de identidad de un ciudadano fallecido, a través de la cual adquirió dos celulares en 1998 y el año 2000, uno de los teléfonos le fue entregado a Montesinos durante su permanencia en el país", según el acto de acusación.
Por las ininterrumpidas interferencias de los abogados de la defensa, la audiencia preliminar del caso Montesinos ha sido diferida en 25 oportunidades.
Entretanto, Otoniel y Rolando Guevara fueron detenidos en noviembre del año pasado por el caso del fiscal Danilo Anderson asesinado cuando una bomba destruyó su vehículo.
38 MILLONES EN UN BANCO DE LAS ISLAS CAIMAN
Montesinos había ingresado ilegalmente en Venezuela a finales del 2000.
Escondido en el reparto 23 de Enero de Caracas, donde Otoniel y su primo José lo llevaron, prácticamente secuestrado, chantajeado, Montesinos trataba desesperadamente de recuperar alguna parte de los 38 millones que tenía depositados en un banco de las Islas Caimán, el Pacific Industrial Bank, y que se le había congelado a solicitud del Gobierno de Perú.
Con este objetivo, avisó al banco, en un mensaje electrónico amenazador, que debía pagar a su "representante" José Guevara la cantidad de 700 000 dólares en efectivo y un cheque de 3 millones de dólares cuando éste se presentaría a reclamarlos en Miami.
El director de la agencia del banco en esa ciudad, Luis Pércovich Bambarén, hijo del ex ministro peruano Luis Percovich Roca quien ayudó a Montesinos a sacar fondos del país sudamericano, al enterarse de la recompensa de cinco millones de dólares que ofrece el Gobierno peruano por su captura, avisa entonces al FBI de la Florida del Sur. Y a su jefe, Héctor Pesquera.
Dos meses después de ser alertado por Bambarén, el 23 de junio del 2001, siempre en Miami, los agentes de Pesquera observaron en secreto una reunión entre José Guevara -que usa el nombre de Arturo Omaña- y representantes del Pacific Industrial Bank de Bambarén, en el Hotel Intercontinental, quienes anuncian que no podrán entregarle el dinero solicitado. Al salir del encuentro, Guevara se dirige hacia Bayside Marketplace, donde es arrestado por los hombres de Pesquera.
Según la versión edulcorada, comprimida y incoherente que dará más tarde Pesquera a la prensa de Miami, Guevara, después de tres horas de interrogatorio en las oficinas del FBI en North Dade, contó cómo llegó a encargarse de la "seguridad" de Montesinos.
Desde esa misma oficina, Guevara es autorizado a ponerse en contacto con sus cómplices en Caracas y pronto se pone de acuerdo con Pesquera para entregar a Montesinos
Pero NO a la policía venezolana, como tendría que ser. Pesquera y Guevara resuelven que los cómplices de Caracas lo llevaran y lo entregaran a la Embajada de Perú en esa ciudad.
¿Por qué? Pesquera, jefe del FBI de la Florida del Sur, en declaraciones al Miami Herald, dirá que "no confía en las autoridades venezolanas".
En declaraciones algo extrañas al Herald, Pesquera afirmará que Guevara aceptó entregar a Montesinos a la Embajada peruana en Caracas a cambio de que las autoridades norteamericanas no le acusen de algún crimen de secuestro, chantaje o extorsión y con la perspectiva de reclamar la recompensa de cinco millones ofrecida por el Gobierno de Perú.
Sin embargo, la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) de Venezuela, que se enteró entretanto de la presencia de Montesinos, frustrará los planes de Pesquera y Guevara al detener al peruano para expulsarlo hacia Perú horas después.
El ministro peruano del Interior, Antonio Ketín Vidal, anunció mientras Pesquera fabricaba sus explicaciones, que no pagaría la recompensa porque Montesinos no llegó por la "vía" de su Embajada en Caracas, tal como lo convenido con el chantajista y el FBI.
Al ser arrestado, Montesinos contará cómo la red que lo "protegía" llegó a sacarle gran cantidad de dinero; identificó como miembros del grupo de chantajistas a Otoniel Guevara, a José Guevara, su primo y a otros activistas de la derecha venezolana.
UN SOCIO DE POSADA CARRILES
El 19 de noviembre del 2001, El Nuevo Herald de Miami publica bajo el título Montesinos hará rico a uno de sus captores, un cable de la AFP que anuncia que Guevara, otro venezolano llamado Orlando Laufer y Pércovich Bambarén "aparecen como los principales aspirantes a cobrar una recompensa de cinco millones de dólares, ofrecida en abril pasado por el Gobierno peruano por la captura de Vladimiro Montesinos". Sin referencia a lo dicho anteriormente por el ministro Ketín.
La noticia precisa que reclaman la recompensa "los venezolanos Orlando Laufer -agente encubierto de la Agencia de Lucha Antidrogas (DEA) estadounidense- y el ex policía José Guevara Chacón, emisario de Montesinos que al ser capturado en Miami traicionó al ex asesor", así como "(Luis) Pércovich Bambarén, un funcionario del Pacific Industrial Bank en Miami", quien afirma que mantuvo por dos meses, en coordinación con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), comunicación vía correo electrónico con Montesinos, que tenía fondos en el banco en el que trabaja".
Según El Nuevo Herald, Orlando Laufer es "un conocido cazarrecompensas" que habría invertido $300 000 en gestiones para la captura de Montesinos. Extraña casualidad, el abogado de Laufer es un cubanovenezolano sulfuroso: Ricardo Koesling, un viejo cómplice de Luis Posada Carriles en Venezuela quién representa en Caracas a la Fundación Nacional Cubano-Americana de Miami y participará activamente en la organización, ejecución y el asalto a la Embajada de Cuba en Caracas, el 12 de abril del 2002.
El 18 de noviembre del 2004 ocurre el cobarde asesinato del fiscal Danilo Anderson.
La investigación que desarrollan las autoridades venezolanas lleva, en las horas siguientes, a la detención de los dos cerebros del atentado... Rolando Guevara y Otoniel Guevara. Desde Miami, José Guevara ha sido el intermediario en el pago de una fuerte suma de dinero a los asesinos.
Más aún, seis cientos mil dólares, es decir la mitad del depósito de 1 millón 200 000 dólares que hicieron los autores intelectuales del asesinato a José Guevara en Miami para la ejecución del atentado se quedaron entre las manos de este ex policía que sigue radicado en Miami bajo la protección del FBI.
Según la diputada venezolana Cilia Flores, la investigación realizada alrededor del caso Montesinos, en los meses siguientes a su extradición, "había demostrado que Montesinos había sido "sembrado" en Venezuela por la CIA".
"Encontramos a los mismos cabecillas del "golpe" en el caso Montesinos, decía Flores. Carlos Andrés (Pérez) participa activamente. También hay agentes externos. La prueba de todo esto la dieron los convictos implicados que confesaron los hechos."
Pero la joven miembro de la Asamblea Nacional venezolana dijo más: en un plan denominado Bote de Humo, "Montesinos debía ser asesinado, muerto nada se podía verificar y la culpa se la pensaban echar nuevamente a Chávez. Todas estas informaciones provenientes de Montesinos están filmadas y en posesión de la Seguridad Estatal venezolana".
Hoy, mientras su primo Rolando enfrenta la justicia venezolana en el caso Montesinos, José Guevara sigue andando Miami, "protegido" por su estatuto de "testigo" recibido de manos de su amigo Pesquera. Tampoco se le ha molestado con el asesinato de Danilo Anderson. Nadie, en el aparato judicial de la ciudad más corrupta del continente, se ha atrevido a abrir la tapa del cubo.
Pesquera es el mismo "SAC" (Special Agent in Charge) del FBI que saboteó, en 1998, un naciente dialogo entre expertos del terrorismo de Cuba y de Estados Unidosy que, aparentemente no sospechó la presencia, a unos kilómetros de su oficina, de 14 terroristas de los 19 de Al Qaeda que prepararon el 11 de septiembre mientras perseguía, arrestaba y organizaba el juicio político y la condena a cinco cubanos antiterroristas infiltrados en grupos extremistas miamenses.
Pesquera se jubiló del FBI en diciembre 2003 y pasó, hace unos meses, a trabajar con el Departamento de la Seguridad de la Patría donde se le encargó de proteger a los puertos y aeropuertos de Miami del terrorismo.