Aún no se le ha hecho justicia a Carlos Muñiz Varela

Washington, D.C..- Bajo el gobierno de Jimmy Carter (de 1975 a 1980), hubo un período de descongelamiento en la relaciones entre Cuba y EEUU.  Para ese entonces, llegaba a su adultez una generación de jóvenes cubanos que habían salido de Cuba después del triunfo de la Revolución, pero que, habiendo crecido en la isla, mantenían los recuerdos de su tierra natal, incluso del proceso revolucionario.  Muchos de ellos, radicados en EEUU y Puerto Rico, habían vivido, ya de este lado. la etapa de la guerra contra Viet Nam, la lucha por los derechos civiles, y un auge en el movimiento independentista de Puerto Rico, y habían participado en ellos.
 
Estas experiencias, y la relación de ellas con los sucesos paralelos en Cuba,  los llevaban a buscar un reencuentro con la patria, una oportunidad de constatar por sí mismos qué sucedía en la isla, y la posibilidad de reestablecer vínculos familiares y culturales desechos por casi dos décadas.  Comenzaban los viajes a Cuba, en cifras que representaban alrededor de 10% de los expatriados en EEUU, se gestaba la Brigada Antonio Maceo, y se establecían las primeras agencias de viajes a Cuba.
 
Nada de ésto era del agrado de los sectores más recalcitrantes del llamado exilio, que, desde posiciones extremistas, pretendían imponerle marcha atrás a las nuevas tendencias mediante campañas de asaltos verbales tanto como físicos: de explosiones y asesinatos.
 
Carlos Muñiz Varela llegó a Puerto Rico a los 8 años de edad, producto de la Operación Peter Pan.  De estudiante, se afilió al independentismo, llegando a militar en el PSP. Partido Socialista Puertoriqueño.  Carlos era un jóven de mirada y visión penetrantes, de un pensar y hablar rápido y decidido, no simplemente por huella cultural, sino por ligereza de pensamiento y una disposición arrojada.  Ya en 1973 fue miembro fundador del Movimiento Socialista Popular en Puerto Rico, como lo sería también de la Brigada Antonio Maceo, y de Viajes Varadero, agencia de viajes a Cuba desde Puerto Rico.
 
Sus posiciones políticas, y su accionar consecuente, lo marcaron para un atentado a manos de la derecha expatriada cubana, la misma que justificaba--y justifica hoy--sus acciones terroristas bajo una proclamada defensa de la libertad y la democracia.
 
El 28 de abril de 1979, Carlos fue emboscado y abaleado mientras manejaba en plena calle, ante vecinos testigos.  En los siguientes 9 meses, la agencia de viajes sería atacada dos veces más con bombas.  La racha de explosiones se detuvo, casual ó causalmente, al ser detenidos tres sospechosos por un similar atentado contra el Colegio de Abogados.
 
Amigos, familiares, y colaboradores de Carlos--compañeros de Carlos-emprendieron un largo y difícil camino por hacer justicia en el caso.  Todavía, no se han encausado los responsables del asesinato, pero no por falta de pistas y de informaciones presentadas a, y obtenidas por, las agencias correspondientes. Más bien, los hechos han sido encubiertos por éstas, bajo la influencia de cubanos asociados a los órganos policiacos y de inteligencia de EEUU.
 
Los amigos y familiares de Carlos, interesados en la resolución del caso, colaboraron desde el comienzo con altos funcionarios y agentes en Puerto Rico del Departamento de Justicia, y del Negociado de Investigaciones Criminales.  Así mismo, se comunicaron con agentes del FBI, y visitaron sus oficinas centrales en Washington, y las del Departamento de Justicia, División de Derechos CIviles.
 
Los familiares de Carlos llevaron a la corte un juicio civil por daños derivados de la publicación ilícita de fotos de la autopsia del cuerpo de Carlos, logrando una orden de la corte de pago compensatorio.
 
La información en el caso llegó a ser de conocimiento público, al punto de que unas entrevistas con el ex-coronel Alejo Maldonado, grabadas en la cárcel donde cumplía condena por motivos extráneos al caso, fueron transmitidas por televisión.  En ellas, Maldonado confesaba haber recibido la oferta de $25,000 por el asesinato.  Esta información corroboraba similares y previas aseveraciones por parte de periodistas y policías.   Otras informaciones apuntaban hacia ciertos otros presuntos cómplices. 
 
Pero nada sucedió; nadie fue detenido.
 
Al contrario, las investigaciones de los cuerpos de seguridad se enfocaron no en esclarecer el crimen, sino en seguir los movimientos de los amigos de Carlos.  Una carpeta obtenida de la División de Inteligencia muestra que cuatro días antes del asesinato, la División había comenzado una investigación sobre Carlos, que quedaría concluida el día de su entierro.
 
A comienzo de los años 90, la Comisión de lo Jurídico del Senado de Puerto Rico entrevistó a varios oficiales en relación con los sucesos de Cierro Maravilla.  Uno de ellos declaró que había vigilado a Carlos y quemado uno de los vehículos utiizados en el asesinato; y que la información la tenía el FBI.
 
En enero de 2002, Raúl Alzaga, compañero de trabajo de Carlos y principal impulsor de los esfuerzos por esclarecer el caso, compareció ante la Comisión de lo Jurídico para presentar información detallada, escrita, impresa, y encuadernada sobre el caso, pidiendo que el Senado solicitara las informaciones pertinentes a individuos señalados por nombre y apellido, y al FBI.  Se espera todavía alguna acción por parte del Senado puertoriqueño.
 
Hace un año, Angel Zúñiga escribió una reseña sobre Carlos, en la cual narra lo siguiente:
 
El atentado se lo atribuyó el grupo contrarevolucionario Comando Cero, radicado en Miami, que en un comunicado difundido en la Florida días  después del hecho, impúdicamente proclamó que "..este es el primero de los 75 traidores."
 
Subrayando el apoyo cómplice de los demás grupos de Miami, que hoy albergan al terrorista Orlando Bosch y ofrecen una cordial bienvenida al igualmente terrorista Luis Posada Carriles, Zúñiga añade:
 
Apoyaron públicamente el asesinato las organizaciones Alpha 66, Movimiento Nacionalista Cubano, Movimiento Insurreccional Martiano, Brigada 2506, y Asociación de Combatientes de Bahía de Cochinos, todas integradas por cubanos exiliados en USA con gran influencia política en ese país y en sus instituciones de inteligencia.
 
A comienzos de este año, Raúl Alzaga y dos de nosotros acudimos a una organización aquí en Washington especializada en obtener informaciones oficiales, mediante pedidos bajo la ley Freedom of Information Act, para lograr su cooperación en completar y actualizar las informaciones sobre el caso que estén en manos del FBI.  Continuarán, también, los esfuerzos por involucrar al Congreso federal en el asunto, habiéndose ya planteado el caso con los congresistas José Serrano y Luis Gutiérrez.
 
En marzo de este año, el hijo de Carlos y Raúl Alzaga le escribieron al ex-coronel Maldonado, recientemente liberado, exhortádolo a que coopere con las autoridades para esclarecer el caso.
 
Este mes se cumplen 26 años del asesinato de Carlos.  A su muerte, a los 25 años de edad, Carlos dejó un hijo y una hija, niños entonces y ahora crecidos, que representan una nueva generación enfrascada en descubrir a los culpables. Carlos, hijo, arquitecto con vocación de artista, nos ha comunicado desde Puerto Rico de las actividades que marcan el aniversario en esa isla.  El, dice así:
 
Además de la ceremonia en el cementerio, actividad que organiza Raúl anualmente, yo estoy coordinando con Elizam Escobar, Denis Rodríguez  (Dueño, Galería Sin Título) y Migdalia Barens la creación de una instalación artística sobre las ventanas del edificio donde se ubica la galería. ...
Se harán imprimir miles de postales, y serán puestas a la venta, para costear los gastos de la instalación, las tarjetas, y el documental que se comenzó a filmar sobre la vida de Carlos. Las tarjetas deberán ser enviadas al Departamento de Justicia con un texto de reclamo y de apoyo a que culmine la investigación y se encause a los culpables.
Añade Carlos, hijo:
La otra actividad que se me ocurre es hacer una exposición de fotos en la galería, sobre todos los casos de asesinatos políticos no resueltos.  Eso se haría de aquí a tres meses, porque la instalación de las ventanas duraría seis meses puesta. En la clausura de la instalación, entonces,  se presentaría el documental.
En estos esfuerzos, necesitan de nuestra colaboración.  Nardelis Sánchez tiene las tarjetas aquí.  Ella explicará seguidamente como podemos colaborar en este proyecto.
?Qué más podemos hacer? Hagamos hoy el compromiso de mantener viva la memoria de Carlos, no solo entre nosotros, sino ante el público, ante los medios de información.   Hagamos el compromiso de establecer oficialmente la identidad de los responsables de su asesinato.  Hagamos que ellos, también, y sus cómplices en las instancias del gobierno, tampoco puedan olvidar, que encuentren ellos sus vidas interrumpidas por un proceso legal que los llame a rendir cuentas ante la justicia.
 

Ayer tomamos parte en el Cuba Action Day, visitando oficinas del Congreso en busca de apoyo a un proyecto de ley que abriría de nuevo los viajes a Cuba.  La reunión general tomó lugar en un céntrico hotel cerca del Capitolio.  Encontré notable que, en el piso en que nos reuníamos, ocupaba dos tercios del espacio la organización progresista moveon.org, y nosotros, el Cuba Action Day, el resto del espacio, todo ésto a solo cuadras del Capitolio.
Me hizo pensar que, en un tiempo pasado, una reunión así hubiera sido imposible.  Es cierto que hoy nos enfrentamos a la política más agresiva hacia Cuba, más cruel, más extrema de toda la historia de este país.  Es cierto que a las fuerzas extremistas y terroristas de Miami no les faltan las ganas ni los medios para actuar.  Pero, hoy, una tal reunion en Washington, con cientos de personas, reportada en los medios masivos, no suscita las preocupaciones de antes.
Ese cambio ha sido posible no sólo por un cambio en las condiciones objetivas del momento, sino también por el tesón y la dedicación de muchos de Uds. presentes hoy, que se han mantenido en la lucha por lograr esos cambios durante 20, 25, 30 y más años.  Se debe a la lucha de compañeros como los de Puerto Rico, a la familia de Carlos, que no se acobardaron jamás, sino que retomaron la ofensiva.  En un tiempo anterior, hay que recordar, el peligro físico era omnipresente e inmediato, en Puerto Rico, en Miami, en Washington, en cualquier lado.   Era necesaria una visión y una valentía especial para hacer lo que hacían Carlos y sus compañeros, a sabiendas de que exponían sus vidas en el esfuerzo.  A Carlos le arrebataron la vida porque sus ideas y sus acciones cambiaban el mundo a su alrededor.  Es por eso, es por su ejemplo, que tenemos que mantener su memoria, y honrarla.  Es por eso que tenemos que poder decir, en una actividad como la de de hoy, "Compañero Carlos Muñiz, ¡presente!"