Redacción de Cubasí
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Frente por frente a la sede de la SINA, una tela colocada al fondo del escenario de la Tribuna antimperialista José Martí, muestra una svástica fascista flanqueada por dos prisioneros iraquíes encapuchados.
El nuevo rediseño de esa céntrica parte de la barriada del Vedado es la respuesta cubana a las últimas provocaciones del gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
De acuerdo con el portavoz del Departamento de Estado Richard Boucher, el número tiene como intención recordar a la igual cantidad de mercenarios a sueldo de esa oficina que, bajo el disfraz de una supuesta disidencia, fueron condenados a prisión por la Isla en abril pasado luego de probársele su papel como punta de lanza de la agresión norteamericana contra Cuba.
Esta última acción de los funcionarios de la Oficina norteamericana en La Habana se enmarca en lo que parece ser una nueva escalada de agresiones propagandísticas contra Cuba.
El pasado 2 de noviembre, los funcionarios de esa oficina invitaron a sus empleados, los supuestos "disidentes", algunos de ellos recién liberados por las autoridades cubanas, a participar en su sede en las últimas elecciones. La gran mayoría de ellos, por cierto, votó por Bush.
Recientemente, el jefe de esa oficina, secundado por sus "disidentes" a sueldo, organizó otro circo propagandístico en el patio de su residencia en La Habana: el enterramiento en un cofre de los deseos anexionistas de los supuestos "disidentes".
Como justificación del círculo que alude a los 75 asalariados del gobierno estadounidense, los representantes de gobierno han aducido "que es apropiado, en las fiestas, recordar a esas personas que faltan debido a la represión política''.
La respuesta cubana les da a los funcionarios de la SINA, tan preocupados por los derechos humanos y la democracia, la oportunidad de recordar además en estas navidades a la indescifrable cifra de prisioneros torturados en las cárceles de Abu Ghraib y el campo de concentración instalado en la base, ilegalmente ocupada de Guantánamo, así como a las decenas de miles de víctimas civiles asesinadas por las tropas de ocupación en Irak.