En las pasadas elecciones, cuando la mayoría de las televisoras destacaba la ventaja del demócrata Al Gore, la cadena Fox revertió el veredicto al dar como ganador al actual mandatario.
De igual forma, poco después de culminar la votación empezaron a salir a flote las denuncias de fraude que tuvieron lugar en el estado de Florida.
Esta vez, y aunque algunas televisoras reconocidamente probushistas se empeñaron en pintar el acontecer de unas idílicas elecciones, no pudieron impedir que se conociera lo que la gran prensa denomina eufemísticamente como "irregularidades" en las elecciones.
En la votación del martes, el fantasma del fraude que desprestigió de manera irremediable el sistema "electoral" norteamericano hace cuatro años, reapareció una vez más en Florida en las fallas de las máquinas de votación, cambios de casillas, intercambios verbales de consignas, entre otros incidentes.
Entre las "irregularidades" está el hecho de que varios electores en el Centro Cívico de Pompano Beach, en el condado de Broward, descubrieron de último minuto que el recinto electoral 1C fue transferido a una iglesia cercana, luego que varias personas ya habían emitido su voto en boletas provisionales en el primer sitio. Un problema similar fue registrado en el recinto 72Q, en Weston, donde estaban registrados unos 1 920 electores.
Según un despacho de Notimex fechado en Miami, en el caso de Pompano Beach, ninguno de los funcionarios electorales o los votantes dijeron temer conocimiento del cambio de dirección y de acuerdo con el Departamento de Elecciones de Broward, las autoridades trataron de identificar vía telefónica a los votantes que emitieron su voto para avisarles que debían votar de nueva cuenta en la nueva casilla 1C instalada en la iglesia Luterana Stephen. De lo contrario, indicaron, sus votos no serían contados y quedarían anulados en el Centro Cívico.
La misma fuente señala que en otros recintos del condado se reportó que votantes trataron en vano de entregar las boletas enviadas por correo o de voto "anticipado" en las casillas en las que estaban registrados.
En ese mismo condado, unas 18 máquinas electrónicas de votación no funcionaron bien y tuvieron que ser reemplazadas, por lo que nadie sabe qué cantidad de votos fueron recogidos en forma inexacta. Así lo admitió el Departamento de Emergencias a través de su vocero, Carl Fowler, quien señaló que si en esas máquinas los votantes no revisaron su votos era probable que estos hubieran sido registrados de manera inexacta.
Palm Beach, la ciudad que rompió el record en "irregularidades" en las presidenciales del 2000, sobresalió por la molestia de algunos votantes cuyas boletas ausentes nunca llegaron, aunque estaban habilitados para ejercer su sufragio. Unas 58 mil boletas ausentes se encuentran aún extraviadas.
Miami-Dade, la capital de la democracia, puso la nota anecdótica con la lucha por la alcaldía entre el candidato Jimmy Morales y Carlos Alvares, ambos de origen cubano, quienes estuvieron a punto de llegar a los puños. Los hechos se produjeron cuando simpatizantes de ambos bandos convirtieron un evento público, que se realizaba frente al restaurante Versailles de la Calle Ocho, en una disputa verbal en la que defendían al presidente Bush y al candidato demócrata John Kerry.
Pero estos casos, como la presunta victoria de Bush, son también solo preliminares. Mañana sin dudas, abogados y observadores voluntarios abrirán las urnas de Pandora y una ola de denuncias pondrán en entredicho la valía de esta última votación.
A no ser que el mismísimo Dios se le haya aparecido en persona en víspera del veredicto para, tal como hizo con su alcoholismo, librarlo para siempre del pecado, no hay porque tomarse muy en serio la victoria de quien hace cuatro años arribó a golpe de fraude a la presidencia y cuyo desempeño al frente de la Casa Blanca se ha basado en una impúdica y reiterada práctica de la mentira.