Las provincias de Ituri y Kivu del Norte, junto con zonas fronterizas de Uganda, concentran la mayor parte de los contagios. Foto: Médicos Sin Fronteras/Archivo.
El brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha alcanzado cifras alarmantes, con 2 632 muertes registradas desde que las autoridades confirmaron oficialmente la circulación del virus.
Se trata de la decimoséptima epidemia de ébola en el país africano, considerada por especialistas como una de las más agresivas. Los reportes oficiales indican que 5 515 casos han sido confirmados, lo que refleja un crecimiento sostenido en las últimas semanas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, tras constatar que la tasa de mortalidad pasó de un 20 por ciento en junio a casi el 48 por ciento en la actualidad.
Las provincias de Ituri y Kivu del Norte, junto con zonas fronterizas de Uganda, concentran la mayor parte de los contagios. Los cálculos señalan que una de cada dos personas infectadas fallece, lo que incrementa la preocupación por una posible expansión regional.
La cepa identificada, conocida como Bundibugyo, se ha propagado con mayor rapidez debido a factores como el conflicto interno, el desplazamiento de comunidades, los ataques contra personal médico y la deficiencia de infraestructura sanitaria. Ante esta situación, la OMS envió 16 250 dosis de vacuna a la RDC.
El director general, Tedros Adhanom Ghebreyesus, recomendó aplicar entre dos y tres dosis por persona para garantizar cobertura en las zonas más afectadas. Además, se subrayó la necesidad de mejorar las condiciones del personal sanitario, incluyendo protección adecuada, pagos puntuales y acceso a diagnósticos rápidos, así como servicios de atención de calidad para quienes resulten contagiados.
“Esto ya no es solo un problema nacional o regional; es un problema global. Si se propaga a lugares vecinos con menor inmunidad, será un desastre”, advirtió el consultor de salud pública Abdulsalami Nasidi, al destacar el riesgo de expansión hacia países con sistemas sanitarios más frágiles.
(Con información de Telesur)