El giro de Trump: De la lucha antidrogas a la “cruzada contra el comunismo”

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La denominada Operación “Lanza del Sur”, autorizada por la administración de Donald Trump desde septiembre de 2025 para emplear fuerza letal contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el Caribe y el Pacífico oriental, ha dejado hasta julio de 2026 un saldo de 67 ataques ejecutados y 221 personas fallecidas en 63 eventos, según un informe de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA).

A pesar de que el presidente Trump ha proclamado que los bombardeos han “prácticamente acabado” con el narcotráfico marítimo, una evaluación no publicada de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA), citada por el diario The Washington Post, concluye que los ataques no han afectado en lo más mínimo el suministro ni el precio de la cocaína en el mercado estadounidense.

Los grupos criminales, lejos de ser desmantelados, simplemente mutaron sus estrategias: abandonaron las lanchas rápidas por embarcaciones de mayor calado que navegan por rutas costeras y, de manera significativa, optaron por el transporte aéreo desde pistas clandestinas ubicadas en la frontera entre Colombia y Venezuela, con destino a Guyana y Surinam, evadiendo así la vigilancia marítima.

Según las fuentes consultadas, las embarcaciones destruidas representaban menos del 5% del total de narcóticos que se movilizan hacia Estados Unidos, lo que evidencia la escasa efectividad de una operación que ha costado decenas de vidas humanas sin lograr su objetivo declarado.

Los precios de la cocaína en las calles estadounidenses se mantienen estables, en un rango de 60 a 100 dólares por gramo, y las incautaciones reportadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) incluso aumentaron ligeramente tras los bombardeos, pasando de 25.69 toneladas en los diez meses previos a los ataques a 26.17 toneladas entre septiembre de 2025 y junio de 2026.

El propio jefe del Comando Sur de Estados Unidos, el almirante Francis Donovan, reconoció en marzo pasado ante el Senado que “los bombardeos no son la respuesta” y que constituyen apenas una herramienta dentro de un enfoque de campaña más amplio, admitiendo así las limitaciones de la estrategia militar aplicada en la región.

Ante la ausencia de resultados tangibles en la lucha contra el narcotráfico, el gobierno de Trump ha cambiado el tablero discursivo: ya no se trata de un combate contra las drogas, sino de una cruzada ideológica contra el comunismo, reorientando la justificación de sus acciones bélicas hacia viejos fantasmas de la Guerra Fría en América Latina.

Organismos internacionales y defensores de derechos humanos han denunciado que la Operación “Lanza del Sur” constituye un uso desproporcionado de la fuerza y una violación de la soberanía de las naciones latinoamericanas, además de representar un fracaso en términos de política antidrogas, pues no ha reducido ni el flujo ni el consumo de estupefacientes en Estados Unidos.

Analistas consultados coinciden en que la verdadera solución al problema del narcotráfico pasa por abordar las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad y la falta de oportunidades en las regiones productoras, así como por combatir el lavado de activos y la demanda interna en los países consumidores, en lugar de recurrir a operaciones militares que solo generan víctimas inocentes y tensiones diplomáticas.

La Operación “Lanza del Sur” se suma así a la larga lista de intervenciones militares estadounidenses en América Latina que, bajo el pretexto de la lucha contra las drogas o el terrorismo, han dejado un saldo de muertos y violaciones a los derechos humanos sin resolver los problemas que dicen enfrentar, alimentando el descontento popular y el rechazo a la injerencia extranjera en la región.

(Con información de Misión Verdad)