En medio de la tragedia de Colombia, de la Espriella va al Chocó a lanzar balones de fútbol

De la Espriella lanza balones de fútbol a víctimas del terremoto en medio de la indignación generalizada. Foto tomada de las redes sociales

A seis días del letal terremoto que sacudió al país dejando cerca de 300 fallecidos, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, visitó Quibdó, departamento de Chocó, una de las zonas más devastadas por el fuerte sismo, y, desde su camioneta blindada, repartió balones de fútbol con una leyenda impresa: “defensores de la patria”.

Sorprendidos con la actitud del presidente, los ciudadanos de la capital chocoana, reaccionaron de inmediato: “un presidente viene a una ciudad donde la salud está colapsada, la educación está colapsada y trae a la gente balones como si nosotros nos fuéramos a levantar encima de los balones”, dijo una conmovida damnificada desde Quibdó, Chocó. (En el video, publicado en redes sociales, que se volvió tendencia en la red X, aparece De La Espriella, desde la puerta de su camioneta blindada, lanzando balones de fútbol a la población, con una leyenda para no dejar dudas de que sigue en campaña: “Firmes por la Patria”).

Tras estas imágenes de De la Espriella lanzando balones, las redes sociales se congestionaron hasta volver tendencia el video con comentarios negativos contra el presidente colombiano, muchos orientados a calificarlo de “megalómano y desconectado con la realidad” y otros con los propios ciudadanos de Quibdó lanzándole insultos e improperios.

Desde la misma región el ex senador del Pacto Histórico y ex director de Planeación Nacional, Alexander López, dijo que “no me cabe duda de que De la Espriella le está cobrando al pueblo del Pacífico el haber votado masivamente por Iván Cepeda”.

“Confundieron una emergencia humanitaria por terremoto con un partido de fútbol”, posteó el ex presidente, Gustavo Petro, al mostrar un video con la protesta de la damnificada que se viralizó.

Desde el litoral Pacífico, San José del Palmar, epicentro del terremoto de magnitud 7.4 el pasado 10 de agosto, se denunció, por parte de las comunidades, en su mayoría afrodescendientes, selectividad por parte del gobierno central en las ayudas que han priorizado Cali y Pereira.

Iván Cepeda, ex candidato presidencial y senador del Pacto Histórico, visitó la región y en comunicado señaló que “sobre el riego de que personas de comunidades rurales, municipios y veredas afectados queden por fuera de los registros oficiales, buscaremos que el levantamiento de información tenga una cobertura territorial completa”.

Mientras cientos de miles de personas que lograron escapar de las paredes que venían sobre sus cabezas y ahora soportan la dolorosa remoción de escombros que centímetro a centímetro revela la magnitud de la catástrofe, el presidente De la Espriella, continúa realizando visitas fugases a las zonas afectadas por el sismo con una batería de asesores especializados en marketing político, como si estuviera en campaña.

“No están solos. Firmes por la patria”, repite como un mantra, prefabrica visitas bañadas de solidaridad y de inmediato, sus asesores, las publican en las redes sociales. Temeroso de las preguntas de los periodistas, las evita y se limita a leer boletines que le preparan desde la oficina de comunicaciones.

De la Espriella y su equipo, previamente a asumir el gobierno, se dedicaron a la seguridad, a cómo deberían superar la supuesta crisis económica, llegaron a la Casa de Nariño, y de un momento a otro, les tembló la tierra, hoy está pagando las consecuencias de no haber hecho el proceso de transición con la administración saliente.

Salvo sus colaboradores inmediatos, ministros y funcionarios del despacho presidencial, el resto del gobierno está acéfalo; presionado por los cálculos políticos y recompensas para pagar apoyos, los nombramientos se ralentizan y aplazan cualquier decisión.

Desde el mismo día del terremoto de magnitud 7.4 De la Espriella anunció medidas de emergencia necesarias para superar la crisis, ninguna se concreta; pero además rechazaron la ayuda internacional y pusieron filtro ideológico a esos apoyos: solo los gobiernos de la ultraderecha fueron autorizados para entrar, entre ellos, Israel.

“Protesto con indignación porque la tragedia de nuestro pueblo y el campo destruido de nuestras ciudades y poblados sepultados por el terremoto los utilice el presidente De la Espriella, como escenario de espectáculos publicitarios grotescos propios de políticos huecos y estériles”, escribió en X el ex senador del partido Liberal, Iván Marulanda.

Por su parte, los empresarios, dueños de los medios de comunicación, anunciaron una donación cercana a los 40 millones de dólares que administrará “El Fondo Milagro” a cargo de la esposa del presidente, Abelardo de la Espriella, Ana Lucía Pineda.

Para congraciarse con el empresariado, De la Espriella, reveló que en la conversación que sostuvo con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió que “considerara la suspensión temporal de los altos aranceles que afectan a los productos colombianos, que están enfrentando momentos muy difíciles por los efectos del terremoto”.

Lo que no le dijo De la Espriella a Trump es que en su discurso de posesión el pasado 7 de agosto, prometió eliminar el impuesto al patrimonio en la próxima reforma tributaria que presentará al Congreso de los diputados.

La Unidad Nacional para la gestión de Riesgo y Desastre (UNGRD), entregó el último reporte sobre el terremoto de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el pasado 10 de agosto y que devastó una vasta extensión del suroccidente colombiano.

Personas fallecidas, 294; heridos, 4 mil 187; desaparecidos, 423; ciudadanos rescatados, 353; departamentos afectados por el sismo, 15 de 32 que componen la geografía colombiana; municipios impactados, 448, de los mil 200 que tiene el país; familias afectadas, 54 mil 008; y población damnificada, 115 mil 461.

Seis días después de la tragedia y a dos días de comenzar la etapa de remoción de enormes montañas de escombros sobre todo en los centros urbanos más afectados y con mayor número de habitantes como Cali y Pereira, millones de colombianos se han movilizado en todo el país para auxiliar a los cientos de miles de damnificados que continúan durmiendo en albergues y a la intemperie.

(Tomado de La Jornada)