Ousmane Dembélé firmó un magnífico hat-trick en el primer tiempo, y Francia sumó su tercera victoria en tres partidos del Grupo I al imponerse 3-1 a Noruega en Boston. Foto: Fifa.
Noruega 1-4 Francia
El último partido de la primera fase de la Copa Mundial de la FIFA entre Francia y Noruega se vio marcado de inicio por una decisión del técnico nórdico. Entendió que, conseguida la clasificación, lo suyo era reservar algunas de las grandes estrellas y dar paso a otros jugadores que por el momento habían tenido poco tiempo de juego en el torneo. Francia, por su parte, decidió salir con todo lo que tiene, que es por todos sabido que es mucho.
Del mismo modo que en otros encuentros previos brillaron Olise o Mbappe, en esta ocasión fue el turno de Ousmane Dembele. Lo hizo, además, de una manera fantástica, con una de las mejores exhibiciones en lo que va de torneo.
Marcó tres goles en 32 minutos, lo que supone el segundo hat-trick más rápido de la historia del torneo solo por detrás del que Probst marcó para Austria contra Checoslovaquia en 1954. Era el tercer triplete de esta edición tras los que consiguieron Leo Messi y Jonathan David.
Dembele ya había marcado contra Irak, pero esta vez fue más allá. Recordó que es un jugador de hielo y fuego, lo mismo recorta a su derecha que a su izquierda, convirtiéndose así en una pesadilla para cualquier defensa que no puede ni pensar en concederle el lado malo, porque no existe algo así en el atacante francés. Los tres goles tuvieron algo de eso y también una definición magnífica, muy poderosa. Las dos primeras con tiros duros, el último con suavidad.
En cuanto a sus compañeros en la ofensiva, por más que se viesen algo eclipsados, no estuvieron en absoluto mal. Mbappé inauguró el partido con un disparo al palo en el primer minuto y Olise se movió entre líneas dándole sentido a todo lo que ocurría en el campo.
La aparición estelar de Dembele hizo demasiado daño para el equipo de circunstancias que había alineado Noruega, pero igualmente los escandinavos tuvieron opciones. Sin Nusa, Haaland o Sorloth, todavía pudieron alinear arriba a jugadores como Strand Larsen u Oscar Bobb que pueden tener algo menos de nombre que los ilustres titulares, pero no dejan de ser jugadores de máxima élite.
En medio del show de Dembele, Aasgaard marcó un buen gol para Noruega. E incluso tuvo más tarde otras ocasiones, en la segunda mitad Oscar Bobb le sacó un penalti a su marcador francés. El problema ahí es que Maignan, además de un buen portero, es un excelente parador de penaltis, adivinó el tiro y cazó la pelota en el aire.
Y Francia terminó el encuentro con un gol más, en este caso de Doue, que también quiso sumarse a esta fiesta.
El partido era una lucha entre ganadores, pues todos podían pensar de antemano en los dieciseísavos, pero para Francia había algo especial porque los jugadores miraban al banquillo y no estaba Didier Deschamps, el ya legendario técnico, por el fallecimiento de su madre. Le guardó el sitio Guy Stephan, tantos años fiel escudero del entrenador campeón del mundo.
La última vez que Francia ganó sus tres partidos en la primera fase del gran torneo fue en 1998. La fecha dice mucho a los galos, pues aunque en el siglo XXI su recorrido futbolístico sea tan bueno como el mejor, no fue hasta ese año, jugando como locales, cuando levantaron por primera vez el trofeo. En Norteamérica lo volverán intentar, con tanto talento no se entendería otro sueño.
Senegal goleó a Irak y sueña con los dieciseisavos de final
El equipo africano, que jugó gran parte del partido con un jugador más por la expulsión del defensor irakí Rebin, aún tiene chances de clasificar como uno de los mejores terceros.
Senegal fue mucho más que Irak: lo goleó 5 a 0 en el estadio Toronto, por la última fecha de la primera fase del Grupo I de la Copa Mundial de la FIFA 2026™. El equipo africano logró así los primeros tres puntos del torneo y dejó abierta su chance de clasificar a los dieciseisavos de final.
Cuando Irak dominaba los primeros minutos, llegó el primer gol de Senegal. A los 4’, un córner abierto tirado por Lamine Camara encontró la cabeza de Abdoulaye Seck que cabeceó de pique al suelo. La pelota tocó en Habib Diarra para poner el 1 a 0. Si el partido ya estaba complicado para Irak, lo fue mucho más a los 13’ cuando el árbitro decidió expulsar a Sulaka Rebin por cortar una jugada manifiesta de gol. Sin embargo, el equipo asiático pudo reorganizarse en el campo y emparejó el trámite a pesar del hombre de menos.
Pero todo cambió en el segundo tiempo y Senegal fue imparable. A los pocos minutos, Camara recuperó la pelota frente al área de Irak, fue hasta el fondo y tiró el centro atrás para que Ismaïla Sarr la empuje con la parte externa del botín derecho.
Tres minutos después, Pape Gueye, que había ingresado hacía segundos, recibió al borde del área, se perfiló para su zurda y la clavó con rosca al segundo palo, imposible para el arquero Jalal. A los 71' Gueye ratificó su gran tarde con un doblete: luego de una buena jugada en ataque, le quedó una pelota picando en el área y sacó un zurdazo potente hacia la red. El quinto fue un derechazo de Iliman Ndiaye desde afuera del área, cuando ya a Irak estaba de brazos caídos y le costaba mucho frenar los ataques senegaleses.
Con esta victoria, Senegal dejó abierta la chance de clasificar como mejor tercero, ya que si bien terminó con 3 puntos quedó con buena diferencia de gol respecto de sus contendientes. Irak, que no logró puntos en el torneo, quedó eliminada tras esta derrota.
(Con información de la FIFA)