El convoy ya está en marcha. Su viaje por el continente apenas comienza, pero este miércoles, en Bruselas, quedó claro que Europa está despertando y que Cuba jamás estará sola.
Ni el frío ni la lluvia pertinaz de Bruselas pudieron apagar el calor de la dignidad. La emblemática Plaza Luxemburgo, frente al Parlamento Europeo, se convirtió este miércoles en el epicentro de la solidaridad continental con el inicio de las actividades en Bélgica del convoy europeo de solidaridad con Cuba.
Proveniente de Italia, esta caravana recorrerá varias ciudades de Europa bajo los lemas "Let Cuba Breathe" y "Europe Wakes Up".
Más de un centenar de personas —entre activistas sociales, eurodiputados, parlamentarios belgas, intelectuales, cubanos residentes, líderes políticos y sindicales, y la delegación del movimiento de solidaridad en Italia— se fundieron en un clamor colectivo. Bajo un cielo gris, las banderas cubanas ondearon con fuerza, demostrando que la distancia no enfría los compromisos legítimos.
Los discursos de la jornada fueron contundentes y cargados de una profunda emotividad. Con voz firme, los oradores condenaron la criminal política de asfixia económica y el bloqueo energético impuesto por el Gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.
Los activistas demandaron un apoyo institucional firme de la Unión Europea hacia la Isla, exigiendo una posición de condena rotunda y sin dobleces frente a la estrategia genocida de Washington.
Cada intervención fue un clamor de justicia y un respaldo absoluto a la resistencia de la Isla, denunciando el impacto cruel de estas sanciones en la vida cotidiana de millones de cubanos.
Como antesala a esta movilización popular, los salones de la Eurocámara acogieron el evento "Toward a new internationalism in an age of war". En este espacio de debate político, activistas e intelectuales demandaron un apoyo institucional firme de la Unión Europea hacia la Isla, exigiendo una posición de condena rotunda y sin dobleces frente a la estrategia genocida de Washington.
El convoy ya está en marcha. Su viaje por el continente apenas comienza, pero este miércoles, en Bruselas, quedó claro que Europa está despertando y que Cuba jamás estará sola.