Imagen referencial. Foto: Unión Cuba Petróleo (Cupet)
En los últimos cuatro meses, un solo buque de combustible ha arribado a costas cubanas. Para mantener una estabilidad energética, el país necesita al menos ocho. El bloqueo energético, unilateral y genocida, del presidente estadounidense Donald Trump, ha generado una situación de desabastecimiento generalizado de combustibles en Cuba, aseguró en el programa televisivo Mesa Redonda Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet).
“En medio de este escenario, Cupet, como empresa encargada de garantizar el suministro, ha tenido que rediseñar estrategias y buscar soluciones”, agregó el funcionario cubano.
Actualmente, Cuba cuenta con tres recursos propios que le permiten sobrevivir al cerco: “el crudo de nuestros campos petroleros, el gas acompañante y la energía solar, elementos que nos permiten sostener la generación eléctrica y nos brindan soberanía”, sintetizó Pérez Cardoso.
Sin embargo, producir petróleo requiere de determinados componentes técnicos. Por ejemplo, el crudo del yacimiento de Varadero, que representa aproximadamente el 70 % de nuestra producción, posee una viscosidad muy elevada. Para que pueda fluir y transportarse por las tuberías, es necesario mezclarlo diariamente con unos 200 metros cúbicos de nafta solvente reductora de viscosidad.
Pérez Cardoso explicó que esa nafta proviene de los crudos importados. El cerco económico y financiero ha impedido que Cuba continúe comercializando y negociando con proveedores extranjeros para adquirir esos crudos.
Entonces, ¿aunque el crudo es nuestro, necesitamos importar ese componente para poder utilizarlo?
Efectivamente, “en la matriz de producción petrolera cubana, el 70 % corresponde a Varadero, esos crudos tienen viscosidades entre 3000 y 4000 centistokes. En el centro del país contamos con crudos más ligeros, aunque en menor cantidad, y en occidente con crudos de alrededor de 300 centistokes. Pero el petróleo de Varadero necesita mezclarse diariamente con nafta solvente para poder moverse. Y esa nafta que tanto necesitamos sale del proceso de refinación de los crudos importados, que tradicionalmente comercializábamos con traders internacionales”, explicó el especialista.
De un día para otro, debido al cerco energético y al recrudecimiento de las medidas coercitivas del Gobierno estadounidense, Cuba se quedó sin acceso a ese recurso. Entonces, surgió la pregunta: ¿qué hacemos?
El ingenio del Centro de Investigaciones del Petróleo, junto al trabajo del personal de las refinerías, comercializadores y petroleros, buscaron las alternativas que hoy contribuyen a la matriz energética cubana, a sobrevivir cuando la intención es asfixiar a la isla hasta apagarla completamente.
“Comenzaron a surgir soluciones inmediatas y otras a mediano plazo. Por ejemplo, se replanteó el funcionamiento de la refinería de Cienfuegos, que operaba con fuel oil derivado también de crudo importado. Al interrumpirse el suministro, fue necesario innovar y buscar variantes: primero, trabajamos en la segregación de los crudos disponibles en Matanzas. Eso requirió estudios científicos y análisis técnicos profundos. Paralelamente, comenzamos a preguntarnos cómo producir nuestra propia nafta.
“Entonces retomamos un proyecto que el Centro de Investigaciones del Petróleo venía desarrollando desde hace años: la termoconversión, presentada recientemente en el Consejo Nacional de Innovación. Este proyecto permitiría mejorar las condiciones de viscosidad del crudo sin necesidad de utilizar nafta importada, lo cual aumentaría considerablemente nuestra soberanía energética”, comentó Pérez Cardoso.
Recordó que Cuba tiene experiencia de reconversión de crudo nacional desde 2010. “No es la primera vez que refinamos petróleo cubano; existe una experiencia acumulada de décadas de trabajo e investigación. Este es solo uno de los proyectos estratégicos que hoy desarrolla el CEINPET dentro de la estrategia energética nacional”, dijo.
Actualmente esa ingeniería se encuentra en fase de desarrollo de una planta piloto que se pondrá en marcha en la refinería “Sergio Soto”, en Cabaiguán, provincia de Sancti Spíritus.
Sin tiempo que perder
Unión Cuba Petróleo (Cupet)
“Una vez que la planta piloto esté funcionando, tendremos datos y resultados suficientes para escalar la tecnología hacia los campos petroleros y así prescindir gradualmente de los volúmenes de nafta que utilizamos actualmente”, comento.
Pero mientras tanto, ¿qué hacemos si no entra crudo importado? Construir una planta y desarrollar ingeniería lleva tiempo.
“Ahí vuelve a imponerse el ingenio y la capacidad científica de nuestras instituciones”, comentó el director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo. “El potencial humano que existe hoy en toda la industria petrolera cubana es inmenso, así como el compromiso de nuestros trabajadores con el pueblo de Cuba, que enfrenta las consecuencias directas y reales de este bloqueo”, recalcó.
No hay tiempo para perder, la crisis tiene que ser también una oportunidad de crecimiento. Las autoridades cubanas tomaron la decisión de realizar evaluaciones técnicas en la refinería de Santiago de Cuba. Según el director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), “tras profundos análisis se determinó que podíamos refinar crudo nacional. Se hicieron adecuaciones tecnológicas y ya realizamos una primera prueba exitosa”.
Es importante aclarar que este paso todavía no está vinculado directamente con la termoconversión —dijo—. Pero a partir de nuestro propio crudo, sí estamos produciendo un solvente reductor de viscosidad, compuesto por mezclas de naftas y querosenos ligeros y obteniendo fuel oil que puede aprovecharse en la generación eléctrica y en la industria del níquel.
El 70 % de la producción petrolera del país depende de contar con ese solvente para que el crudo pueda desplazarse por las tuberías.
Desarrollar la producción petrolera nacional
Unión Cuba Petróleo (Cupet)
En paralelo a las decisiones acertadas dentro de la industria, y a la ingeniosa reacción de los expertos cubanos ante los retos que impone el cerco energético, se implementa la estrategia de incrementar la producción petrolera nacional.
“Existe una estrategia clara de desarrollo petrolero, porque ninguna solución será sostenible si no aumentamos la producción. Durante 2025 hemos logrado detener la declinación productiva, mediante trabajos de exploración y recuperación en varios yacimientos, lo que ya muestra un discreto crecimiento”, informó.
Igualmente ha sucedido con el gas acompañante y la energía solar instalada, que junto al crudo nacional hoy sostienen parte importante de la generación eléctrica.
“Esa es la única forma de tener soberanía, estamos obligados a concentrar todos nuestros recursos humanos, científicos e infraestructurales en la búsqueda de soluciones para enfrentar esta crisis”, precisó.
Sin crudo importado para nuestras refinerías es extremadamente difícil garantizar combustible. Hoy el combustible que entra al país proviene básicamente del sector no estatal y en volúmenes muy pequeños respecto a las necesidades reales de la nación.
No solo es la viscosidad
Más adelante, el director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), Irenaldo Pérez Cardoso, explicó que además de la viscosidad, el crudo cubano tiene otro problema importante: su alto contenido de azufre, que supera el 7 % en algunos casos.
La industria y la ciencia tienen dos grandes desafíos tecnológicos: reducir la viscosidad y disminuir el contenido de azufre. La termoconversión, en sus distintas etapas, podría aportar soluciones a ambos problemas. Sin embargo, desarrollar estas tecnologías requiere tiempo, ingeniería avanzada y acceso a equipamientos patentados internacionalmente, extremadamente costosos y difíciles de adquirir bajo las actuales condiciones financieras de la isla.
“Si hoy resulta casi imposible importar combustible libremente, mucho más complejo es acceder a tecnologías de este nivel. Ese es precisamente uno de los grandes retos actuales de Cupet: desarrollar tecnologías propias que permitan avanzar hacia una mayor seguridad energética para el país”, afirmó Pérez Cardoso.
Es notable el impacto que las investigaciones del Ceinpet han generado en la economía nacional. Foto: Tomada de la web de Ceinpet
El Centro de Investigaciones del Petróleo, dirigido por el ingeniero Miguel Fierro Ruiz de Ugarte, enfrenta hoy el desafío de contribuir a la soberanía energética del país en un contexto muy diferente al de su creación hace 30 años.
Durante los primeros meses de 2026, la institución no solo ha patentizado los logros alcanzados durante estas tres décadas, sino ha tenido que replantear sus líneas de investigación de acuerdo con las necesidades actuales de Cuba.
En enero de 2025, el centro recibió, por acuerdo del Consejo de Ministros, la categoría de Empresa de Tecnología, una de las pocas del país y la única dentro del ámbito industrial y del Ministerio de Energía y Minas.
“Para obtener esta condición fue necesario demostrar que también fuera del sector biotecnológico existen instituciones capaces de generar innovación tecnológica. Tras un complejo proceso de evaluación, el centro alcanzó esa categoría, lo que además aporta beneficios empresariales, salariales y profesionales para sus trabajadores”, explicó Fierro Ruiz.
Actualmente, la institución cuenta con 275 trabajadores, entre ellos 15 doctores, 48 másteres y 166 investigadores en distintas categorías. Se trata de un centro con un amplio espectro investigativo, algo poco común a nivel internacional, pues abarca desde la geofísica hasta la transición energética. Mantener esa diversidad requiere especialistas de múltiples disciplinas y una sólida integración científica.
El centro funciona además como una gran escuela de formación. Allí desarrollan tesis estudiantes de geofísica, geología, ingeniería química, licenciatura en química, física y matemática, especialmente en áreas relacionadas con el procesamiento de datos geofísicos. Existe una estrecha relación con las universidades y un trabajo sostenido con jóvenes investigadores que hoy lideran proyectos orientados a transformar la matriz energética y la industria petrolera cubana.
Entre sus principales líneas estratégicas se encuentra la geofísica, enfocada en el estudio del subsuelo. “En los últimos años el país ha alcanzado una importante capacidad de procesamiento sísmico, lo que ha significado mayor autonomía y soberanía tecnológica”, aseguró el ingeniero.
Antes, toda la sísmica realizada en Cuba debía procesarse en el extranjero —subrayó Fierro Ruiz —. Sin embargo, tras una compleja inversión, tanto desde el punto de vista financiero como tecnológico, hoy el país puede procesar sus propios estudios sísmicos sin necesidad de sacar la información fuera de Cuba.
El centro dispone también de investigadores geológicos con décadas de experiencia en la industria petrolera. “Muchos de ellos han acompañado la perforación de numerosos pozos en el país. Actualmente, todos los pozos perforados en Cuba, ya sea por Cupet o por compañías extranjeras, cuentan con geólogos cubanos que monitorean en tiempo real el rumbo de la perforación.
Esto resulta esencial debido a la complejidad de la geología cubana, considerada entre las más difíciles del mundo y muy distinta a la que se estudia en otros países”, aclaró.
El ingeniero Miguel Fierro Ruiz de Ugarte informó en la Mesa Redonda que el centro tiene identificado entre sus prioridades contribuir a la producción petrolera y al diseño de las lechadas utilizadas en la perforación, incluso empleando materias primas cubanas para sustituir importaciones. “El año pasado trabajamos en un pozo de más de 8 000 metros de longitud, uno de los más largos perforados en el país y entre los más complejos del mundo. Ese resultado fue posible gracias al trabajo conjunto entre las empresas petroleras y el Centro de Investigaciones del Petróleo, que participa en la aprobación de cada formulación utilizada durante la perforación”, explicó.
El centro cuenta además con una dirección de refinación. En 2010 se logró por primera vez la refinación de petróleo cubano, un recurso caracterizado por su gran diversidad. Existen distintos tipos de petróleo en el país: el de Varadero, más denso; el del occidente, como el yacimiento Fraile; y los yacimientos del centro del país, desde Motembo hasta “Ciro Redondo”, conocidos como “Mina”, con petróleos extremadamente ligeros. Aunque muchos de estos yacimientos se consideran agotados, aún pueden aportar producciones útiles en determinadas circunstancias.
La institución también desarrolla una importante labor ambiental. Aunque la industria petrolera es una de las más contaminantes del mundo, la cubana se ha caracterizado por mantener un impacto relativamente bajo. Esto ha sido posible gracias a una cultura de protección ambiental, la aplicación de normas estrictas y el trabajo de biorremediación. En esta línea se investiga — precisó Fierro Ruiz de Ugarte— además la recuperación mejorada de petróleo mediante microorganismos, una tecnología avanzada que permite optimizar la extracción y mejorar las condiciones del crudo dentro del pozo.
Desde hace dos o tres años, el centro comenzó a trabajar además en temas relacionados con la transición energética. Se identificó que varias líneas emergentes de investigación no contaban en el país con instituciones especializadas que las lideraran, por lo que se crearon pequeños grupos de trabajo, integrados fundamentalmente por jóvenes, para desarrollar proyectos en este ámbito.
“Actualmente se desarrollan entre cinco y seis líneas de investigación vinculadas a soluciones energéticas que podrían ofrecer resultados a corto plazo. El centro tiene claro que toda investigación debe cerrar su ciclo y traducirse en resultados concretos, especialmente en las condiciones actuales del país. Por ello, se priorizan proyectos con impacto a corto y mediano plazo, evitando investigaciones cuyos resultados solo puedan verse dentro de muchos años”, refirió en la Mesa Redonda el director del Centro de Investigaciones del Petróleo.
La solución de problemáticas del sector energético nacional
Por su parte, la Ingeniera Laura Rodríguez Quiala, especialista en Investigación y Desarrollo del Centro de Investigaciones del Petróleo (CEINPET), ofreció declaraciones sobre el papel protagónico de esa institución en la solución de problemáticas del sector energético nacional, más allá de la industria petrolera tradicional.
Desde el CEINPET asumen la responsabilidad de dar respuesta a los desafíos del sector energético en su conjunto. “Nos dimos a la tarea de meternos dentro de la transición energética, no solo de las energías renovables, sino de diversificar la matriz energética utilizando y explotando los recursos que ya tenemos”, explicó Rodríguez Quiala.
Para ello, el centro desarrolla múltiples proyectos en los que participan activamente jóvenes investigadores, en conjunto con doctores y profesionales con amplia experiencia, en un ambiente de transferencia de conocimientos.
Proyectos destacados en bioenergía y biogás
Matanzas impulsa proyecto pionero de biogás en Martí para alimentar transporte público
Un ejemplo reciente es la participación del CEINPET en el proyecto de la planta de biometano en el municipio de Martí. El centro intervino en la aprobación de la tecnología a utilizar y en la elaboración de los términos de referencia. “Fue una experiencia muy importante”, subrayó la especialista.
A raíz de la situación energética actual, el CEINPET ha incursionado en la elaboración de biodigestores. Inicialmente dirigidos al sector de Cupet, ya se han creado procedimientos para su operación, y en el futuro se prevé extenderlos a la industria en general.
Además, mediante un proyecto de desarrollo local con colaboración internacional, el centro participa en la certificación de procesos, validando científicamente estas tecnologías.
Otro proyecto de alta prioridad es la búsqueda de hidrógeno blanco en Cuba. La ingeniera explicó que los colores del hidrógeno dependen de su fuente de obtención. El hidrógeno blanco es el que se libera de forma natural en el subsuelo, sin necesidad de procesos industriales complejos.
“Cuba, por sus características geológicas y la presencia de felita (una roca que bajo determinadas condiciones genera hidrógeno), puede tener yacimientos de hidrógeno natural”, afirmó. El CEINPET ha elaborado una metodología basada en métodos matemáticos para localizar fuentes prospectivas y facilitar su futura extracción.
Zonas como Corralillo, en Villa Clara, se perfilan como áreas con alto potencial para este tipo de recurso, más amigable y de obtención menos compleja que otras variantes como el hidrógeno verde o azul.
Aprovechamiento de gas natural en comunidades
El CEINPET también trabaja en el aprovechamiento de fuentes de gas no convencionales, como emanaciones naturales o pozos cerrados por no ser económicamente rentables.
Un caso exitoso es el municipio de Imías, Guantánamo, donde, a partir de un estudio previo de caracterización del gas (determinado como no tóxico y apto para cocción), se instaló un sistema seguro para su uso doméstico. En conjunto con la comercializadora de combustible de Guantánamo, se logró extender el servicio a más viviendas y se aportaron cocinas.
“En Motembo también hay pobladores que lo usan, y ya realizamos la primera visita para caracterizar esos gases y crear una infraestructura segura”, adelantó.
Gas agrio, geotermia y pirólisis: soluciones integrales
La especialista mencionó además el trabajo con gas agrio(que sale de pozos sin red de ductos) para su limpieza y uso en generación eléctrica, una práctica en crecimiento a nivel mundial.
En cuanto a geotermia de media entalpía —presente en aguas termales—, se realizaron visitas a puntos identificados en occidente, centro y oriente del país. El sitio de mayor potencial hasta el momento es San Diego de los Baños, aunque continúan las investigaciones.
Finalmente, el CEINPET ha comenzado a trabajar en pirólisis, proceso mediante el cual se queman neumáticos para obtener combustible. “Esto permite cerrar un ciclo: damos destino final a un desecho industrial y obtenemos un combustible”, explicó. Actualmente operan una planta piloto en la refinería de La Habana, y la tecnología se extenderá después a residuos plásticos.
Política energética desde la industria petrolera
Los pobladores de estas comunidades ponderan el beneficio del biogás para la cocción de alimentos. Foto: Cortesía del entrevistado
Como centro de investigación del petróleo, el CEINPET tiene la responsabilidad de trazar la política e impulsar la transición energética dentro de la industria cubana. Entre sus líneas de trabajo se incluyen:
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Identificación de fuentes de energía más adecuadas para refinerías y pozos.
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Instalación de capacidades fotovoltaicas.
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Estudios de factibilidad para energía eólica.
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Cambio de vehículos y promoción de la soberanía energética.
Formación continua
La Ing. Rodríguez Quiala, graduada de Ingeniería Química en la Cujae, destacó la política del centro de vincular a los jóvenes desde etapas tempranas. “Yo me vinculé desde mi primer año en prácticas laborales. Hice mi tesis en el CEINPET y trabajé en proyectos siendo aún estudiante”, recordó.
Además, todos los jóvenes pasan por diferentes áreas del centro y de la industria petrolera, incluyendo técnicos medios. “Los investigadores veteranos siempre están dispuestos a enseñarnos. Nos esforzamos por no decepcionarlos”, concluyó.
CUPET: Compromiso, juventud y resistencia ante el cerco energético
Al cierre de la Mesa Redonda, el Ingeniero Irenaldo Pérez Cardoso, Director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), caracterizó a la organización como una empresa de alta preparación técnica y un compromiso inmenso con el pueblo de Cuba.
Pérez Cardoso destacó la presencia de jóvenes en toda la cadena productiva y de servicios del sector energético cubano: desde operarios de nivel C hasta técnicos, másteres y doctores. “Te encuentras un joven detrás de un camión transportando combustible 24/7 sin parar en medio de un ciclón; un joven en una industria refinando petróleo; en un pozo petrolero garantizando la extracción; en una comercializadora vendiendo combustible; y también un joven haciendo ciencia sentado detrás de una computadora”, afirmó.
“Hoy la juventud es el patrimonio más grande que tenemos”, subrayó, al tiempo que explicó que la política de Cupet exige que los jóvenes comiencen por lo básico: ir al terreno, al campo petrolero, a la refinería, a la comercialización y al transporte. “Hay que prepararse junto al petrolero para saber trabajar con el petrolero”.
Impacto del bloqueo y obstáculos tecnológicos
El directivo reconoció que la industria petrolera cubana, al igual que la termoeléctrica, ha sufrido los embates de la compleja situación económica. La mayoría de las tecnologías para extracción y refinación requieren capital de trabajo, financiamiento y liquidez, que provienen de la comercialización de combustibles.
“Si nos bloquean, nos dejan sin ese flujo financiero”, denunció. Muchas tecnologías son producidas por empresas estadounidenses u occidentales, a las que Cuba no tiene acceso. “Cada vez que salimos en busca de una tecnología, tenemos anécdotas de problemas reales y contundentes. Pero siempre buscamos una alternativa”, aseguró.
Puso como ejemplo la termoconversión: aunque falte un reactor con una metalurgia determinada, en Cupet buscan variantes con la máxima seguridad para las personas y las instalaciones. “La seguridad es lo primero que prima en esta organización, fruto de años de cultura en una industria altamente riesgosa”.
Alternativas con recursos propios y talento nacional
Ante el escenario de precios y el recrudecimiento del bloqueo —incluyendo la reciente inclusión de Cuba en una lista unilateral de Estados Unidos—, Pérez Cardoso insistió en que la solución pasa por avanzar con recursos propios y el potencial científico nacional.
“Si hoy tuviéramos acceso a tecnologías que tenemos muy cerquita, estaríamos refinando nuestro crudo para obtener fuel, gasolina, diésel y gas licuado. Pero la solución que nos queda es avanzar con nuestros propios recursos y con ese potencial científico”, sentenció.
Reconoció el valor no solo de los especialistas con alto nivel de conocimiento, sino también de los operarios, muchos sin 12mo grado, pero con una experiencia y formación increíbles. “Aquí cuenta desde el criterio del doctor hasta el criterio del operario que hace la maniobra”.
El directivo describió la realidad cotidiana de los trabajadores de Cupet: “Personas que se pasan la noche entera trabajando, llegan a su casa y tienen que seguir trabajando y buscando soluciones. Nosotros mismos somos parte del pueblo de Cuba y vivimos la situación difícil cada día”.
Afirmó que Cupet es “la primera cara del cerco energético”, la entidad que debe buscar el combustible que el país necesita en circunstancias muy complejas. Puso como ejemplo los cuatro meses sin recibir un solo barco, y el esfuerzo posterior para refinar y distribuir el combustible en el menor tiempo posible, lo que permitió reducir las afectaciones a la generación eléctrica.
“Nosotros no renunciamos al derecho que tenemos y no lo vamos a hacer”, declaró con firmeza. “Seguiremos buscando alternativas, seguiremos firmes, buscando variantes, y desde el propio intelecto del cubano daremos todo por nuestro pueblo”.