Foto: Archivo.
Aunque desde el año 2001 el grupo de especialistas que conforman el Comité Nacional de Bienestar Animal de Cuba (CONBAC), se ha visto precisado a estudiar e investigar sobre temas relacionados con esta ciencia novedosa, hay otros asuntos que en la medida que el Bienestar Animal se desarrolla y crece como materia veterinaria, se ha sentido la necesidad de revisar diversos temas, para dar respuesta a disímiles interrogantes, tanto en el ámbito profesional, como a inquietudes del público en general.
Eso nos sucedió con el denominado “Acaparamiento animal”, que habíamos revisado en la bibliografía más actual, pero que no había sido tratado en los eventos y reuniones internacionales. No fue hasta la IV Conferencia Mundial de Bienestar Animal (Jalisco, 2016) en que fue abordado por expertos veterinarios y de otras profesiones.
En esa etapa, algunas veces se nos acercaban personas interesadas en este asunto y otros nos planteaban su desacuerdo con la tenencia inusual de tener en las viviendas, una cantidad elevada de perros, gatos o de ambas especies. Así nos dedicamos a la búsqueda de información, siendo recurrente que se definiera como un problema de salud mental, por lo que no considerando ético, ni relacionado a la profesión veterinaria, continuamos investigando sobre la afectación que podían tener los animales en ese tipo de situación.
Así llegamos a ciertas definiciones, relacionadas con nuestro perfil profesional, que permite identificar que se trata de cuando una persona alberga en un recinto a más animales de los que puede cuidar. Es un complejo problema que afecta el bienestar animal y la seguridad pública, ya que al existir incapacidad de proporcionar estándares mínimos de alimentación/nutrición, saneamiento básico, refugio y atención veterinaria, el animal carece de bienestar, pues puede haber sobreproducción, inanición, enfermedades e incluso muerte de los animales.
En el marco del CONBAC hemos valorado, que el acaparamiento animal, se traduce en ausencia de las necesidades básicas, pues en esas condiciones el animal no tiene satisfechas las mismas, sufre hambre y sed, está malnutrido, incómodo, padece enfermedades, siente angustia, desasosiego, estrés y no puede comportarse normalmente. Los tutores o cuidadores piensan que los están ayudando y sin embargo están en similares condiciones que cuando están en situación de abandono.
Puede suceder que el cuidador pierda el conocimiento del número de animales que posee y no precise que los animales están desnutridos o en mal estado de salud, que están padeciendo deterioro físico progresivo. En ocasiones se observa emaciación, letargo, falta de socialización entre el grupo en que se desenvuelve.
Se pueden también generar malos olores debido a la falta de saneamiento ambiental y por la posible acumulación de vómitos, heces fecales y orina.
En estas condiciones es posible la aparición de enfermedades infectocontagiosas, con frecuencia parasitarias, que comprometen el estado de salud y hasta la vida de los animales en esos conglomerados.
Teniendo en cuenta que el acaparamiento animal conlleva a la perdida de salud y bienestar a los animales, es que debe evitarse establecer recintos con esa cantidad indebida de animales y en esos casos es aconsejable buscar soluciones, desde las propias familias de los cuidadores, las personas allegadas, vecinos, protectores de animales, organizaciones afines y de ser necesario informar a las autoridades sanitarias y veterinarias en busca de un beneficio para los animales y de la salud comunitaria.
Aunque no es lo mismo el acaparamiento animal, que el establecimiento de refugios para la protección de animales abandonados, de cualquier forma debe entenderse que siempre hay que buscar información, recurrir a los profesionales que les puedan aconsejar y orientar. Para establecer refugios se debe cumplir siempre con lo que establecen las normativas, en este casos el Decreto Ley No. 31/2021 de Bienestar Animal y el Decreto No. 38 Reglamento del Decreto Ley.
Asimismo, en los casos que no exista solución y se generen afectaciones en el marco de la convivencia familiar o vecinal, deben dirigirse a las autoridades de salud y establecer por los canales establecidos las quejas y denuncias que correspondan.
A pesar de que no poseemos las mejores condiciones para resolver algunos de los problemas que se generan, buscar soluciones correctas que garanticen la salud y el bienestar animal y humano, en un ambiente sano. Es deber de todos contribuir a ese propósito.