“Ningún presidente de otro país debería tener voz ni voto en cómo serán Venezuela o Cuba”, señala el presidente Lula

Luiz Inácio Lula da Silva. Foto: CNN.

Ante las crecientes hostilidades del gobierno de Donald Trump contra Venezuela, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva (PT) defendió este jueves (16) el derecho del pueblo venezolano a elegir “su propio destino”.

El mandatario formuló estas declaraciones durante su discurso como invitado en la apertura del 16º congreso del Partido Comunista de Brasil (PCdoB) en Brasilia. Iniciando su intervención, Lula se preguntó “¿Cuál es la tarea que nosotros los militantes de izquierda tenemos que hacer?” ante los aplausos de los presentes.

En su discurso de casi 50 minutos, convocó a las fuerzas de izquierda y progresistas a realizar una autocrítica por el distanciamiento de la población, factor que -a su juicio- ha permitido el avance de la extrema derecha. Subrayó que la izquierda debe dejar de hablar únicamente para sí misma y ampliar el diálogo con el conjunto de la sociedad.

Ante las acusaciones de una supuesta “venezolanización” de Brasil bajo su gobierno, el presidente Lula aseguró que "todos dicen que vamos a convertir a Brasil en Venezuela, y Brasil nunca será Venezuela, y Venezuela nunca será Brasil", subrayando que “cada uno será su propio yo".

Frente al escenario de creciente hostilidad de Washington contra Caracas, reafirmó el principio de soberanía nacional al declarar que "el pueblo venezolano es dueño de su propio destino, y ningún presidente de otro país debería tener voz ni voto en cómo serán Venezuela o Cuba”.

En relación a Cuba -país que Estados Unidos mantiene en su lista de estados patrocinadores del terrorismo-, Lula sostuvo que "Cuba no es un país de exportación de terrorismo. Cuba es un ejemplo de pueblo y dignidad".

Contexto de militarización en el Caribe

Las declaraciones de Lula se producen en un contexto de creciente militarización estadounidense en el Caribe. Según estimaciones, aproximadamente 10.000 militares estadounidenses han sido desplegados en la zona, junto con ocho buques de guerra y un submarino. La mayor parte de este contingente se mantiene en Puerto Rico, donde Washington ha establecido una flota que incluye buques de guerra, submarinos nucleares y una decena de aviones de combate F-35.

Paralelamente a este despliegue, desde principios de septiembre Washington ha llevado a cabo una serie de ataques ilegales contra pequeñas embarcaciones cerca de las costas venezolanas. Aunque no se cuenta con información precisa, se estima que el ejército estadounidense ha realizado al menos seis operaciones que habrían causado la muerte de 27 personas. Estas acciones unilaterales han sido condenadas por las Naciones Unidas, que las ha clasificado como ejecuciones extrajudiciales.

Estas agresiones forman parte de la estrategia más amplia de la administración Trump contra Venezuela, que tiene como objetivo declarado el derrocamiento del presidente Nicolás Maduro. En este marco, Estados Unidos ha ofrecido una recompensa de 50 millones de dólares por “información que conduzca a la captura” del mandatario venezolano, a quien acusa -sin haber presentado pruebas públicas- de participar en una red internacional de narcotráfico.

El pasado miércoles (15), durante una intervención ante la prensa, el presidente Trump sugirió que su gobierno autorizó a la CIA a realizar operaciones encubiertas en Venezuela, información que había sido anticipada por el periódico The New York Times. Esta medida ha sido caracterizada por analistas como un “permiso para matar” que podría extenderse a altos funcionarios del gobierno de Maduro.