Los articuladores del pretendido robo de la identidad de Cuba en el escenario beisbolero internacional fracasaron en su show mercantil y político, más que verdaderamente deportivo.
Por más que se esforzaron en seducir, ofrecer dádivas y desplegar su estrategia de merchandising, no pudieron atraer a la mayoría de los peloteros cubanos en Grandes Ligas y Ligas menores, más concentrados en sus carreras deportivas que en servir de carne de cañón para maniobras sucias.
Contra ellos arremetió el señor de Malas, dueño de la publicación político-deportiva Swing Completo, que andaba como su apellido: "Lamentablemente, los peloteros cubanos profesionales activos, la gran mayoría, le dio la espalda por cuidar sus intereses, por seguir visitando a su familia en Cuba, por no hablar de política o peor aún, por tenerle miedo al que dirán".
FEPCUBE nació a finales de 2023 con la ilusión de competir en torneos internacionales con peloteros cubanos en Grandes Ligas. Su propósito real era tratar de suplantar a Cuba en el Clásico Mundial de Béisbol.
Entre quienes lograron reclutar al menos temporalmente estaban Aroldis Chapman, Jorge Soler, los hermanos Yuli y Lourdes Gurriel, Orlando "Duque" Hernández -quien actuaba como Chairman del negocio-, José Ariel Contreras y jóvenes como Edgar Quero, hoy con los Chicago White Sox.
Pero el proyecto se les vino a bajo cuando se canceló un torneo organizado en Barranquilla, Colombia, para intentar darles legitimidad y ,después, lo más que lograron fue echar un partidito amistoso con el Miami Dade College.
La FEPCUBE se fue a bolina, aunque los intentos por impedir la presencia de Cuba en el Clásico Mundial de 2026 continúan, ahora con los auspicios de Marco Rubio y la claque miamera que se va arrimando al Departamento de Estado.