Quevedo acuñó un decir
quizá por un desencanto,
dijo: "nadie ofrece tanto
como el que no va a cumplir".
Hay quien intenta evadir
de modo resbaladizo
una promesa que hizo,
una palabra empeñada,
disminuyendo a la nada
la esencia de un compromiso.
2-
Quien así procede labra
senderos de inconsistencias,
insensibles experiencias
con una intención macabra.
El que no tiene palabra
o la deja para luego,
el que carece de apego
al sentir de la verdad,
coloca su integridad
y su propio ser en juego.
3-
Sepa actuar si a otros promete,
honre el pacto, no lo olvide
y si un compromiso expide
cúmplelo, que se concrete.
Y antes de que el tiempo rete
(las penas hay que sufrirlas
pero es mejor predecirlas)
siga los consejos buenos:
No haga promesas, a menos
que esté dispuesto a cumplirlas.