Foto: TVC
Para nadie es un secreto que la cosa en Cuba está muy difícil. Casi imposible. A la precariedad, los bajos salarios y los altos precios, se suma el apagón, que afecta a todo el país. Cada vez se puede hablar menos de privilegios habaneros con respecto a la electricidad porque el déficit es tan elevado que ni siquiera se puede hacer un reparto desigual. Cada día es una lucha desgastante, a veces abrumadora, que suscita la solidaridad y la empatía de amigos y el morbo y el ánimo de lucro de nuestros queridos odiadores. De eso hablaremos hoy.