1-
Cuando el diálogo resulta,
en respeto se traduce
y cada parte conduce
el tema de forma culta.
Nadie se ofende ni insulta,
se reconocen errores,
se buscan modos mejores,
se adoptan acuerdos plenos,
y no hay ni malos ni buenos,
vencidos ni vencedores.
2-
En el diálogo que aporta
todo el mundo contribuye;
la verdad no se rehúye
entenderse es lo que importa.
Solo quien lleva luz corta
ignora lo provechoso
del debate sustancioso;
solo el torpe no aquilata
la energía que desata
el diálogo respetuoso.
3-
Son tiempos de dialogar,
de llegar a entendimientos,
de intercambiar elementos,
de proponer y aportar.
Si hay algo que cuestionar
pues, sin temor, se cuestione…
que el diálogo solucione
controversias, asperezas
y muestre las fortalezas
que ese acto presupone.