Manifestación por la sanidad pública en Madrid el 25 de mayo de 2025. Foto: Victor Lerena / EFE
Madrid ha vivido este domingo una nueva movilización masiva en defensa de la sanidad pública, bajo el lema “Madrid sigue en pie por la Sanidad Pública”. Cuatro columnas –partiendo de Atocha, Callao, el Hospital de La Princesa y la Plaza Gregorio Marañón– recorrieron el centro de la ciudad hasta confluir en la Plaza de Cibeles, en una marcha con forma de cruz apoyada por casi un centenar de colectivos.
Las cifras de asistencia, como es habitual, varían según la fuente: los organizadores hablan de 200 000 personas, mientras que la Delegación del Gobierno reduce la cifra a 30 000. En cualquier caso, la movilización ha sido menor que la gran oleada de finales de 2022, cuando las estimaciones oscilaron entre 250 000 (Gobierno) y un millón (convocantes).
Los manifestantes exigieron más personal en centros de salud y hospitales, urgencias extrahospitalarias con médicos, pediatras para menores y mayor financiación pública. Desde el escenario de Cibeles también se denunció el genocidio palestino y el “abandono deliberado de la sanidad pública madrileña por parte de la Comunidad de Madrid”.
Uno de los momentos más emotivos fue el minuto de silencio por los 7 291 mayores fallecidos en residencias públicas durante la primera ola de covid-19, muchos de ellos sin atención médica. La imputación de dos ex altos cargos de la Comunidad por los protocolos de no derivación fue señalada como una victoria de la movilización ciudadana.
Manuela Bergerot, de Más Madrid, acusó al Gobierno regional de desviar fondos: “El dinero que debería ir a la atención primaria se está yendo a las cuentas del Grupo Quirón”. Lola, una administrativa jubilada de Rivas-Vaciamadrid, denunció que en su municipio –con 100 000 habitantes y sin hospital– faltan recursos y, esta madrugada, no había médico de guardia.
La columna sur, la más numerosa y con presencia de sindicatos, PSOE y Podemos, estuvo encabezada por “La Pinocha”, un muñeco-caricatura de Isabel Díaz Ayuso. El ambiente fue festivo, con batucadas en varias columnas, pero el mensaje fue claro: la sanidad pública madrileña sigue en lucha.
(Con información de Público)