En marzo, su madre, Yorely Bernal, de 20 años, fue deportada de EE.UU. a Venezuela; y el padre, Maiker Espinoza, fue acusado de pertenecer al Tren de Aragua sin pruebas de delito ni sentencia y enviado a un centro de máxima seguridad (similar a un campo de concentración) en El Salvador donde las personas son sometidas a torturas, agresiones, aislamiento total y hasta desapariciones y asesinatos.
A Yorely Bernal, la madre, le aseguraron que su hija sería deportada junto con ella, pero cuando iniciaba el vuelo de repatriación hacia Caracas y aunque figuraba en la lista de personas que deberían estar en el vuelo, su hija no estaba.
La menor permanece secuestrada por el gobierno de EE.UU., en un centro de acogida. Mientras su familia, comunidad, el Gobierno venezolano y organizaciones del mundo están exigiendo la liberación y regreso de Maikelys.
El secuestro de Maikelys es un crimen de separación forzada y una violación de los derechos humanos y las normas internacionales, y es uno de los tantos casos de niños y niñas y familias afectadas por las campañanas anti-migratorias.
Este hecho no es aislado, es parte de la política anti-migratoria de EE.UU. dirigida por el presidente Donald Trump, que implica detenciones arbitrarias, deportaciones masivas, reclusiones y separación forzada de familias migrantes que llevan largo tiempo en el país como de otras recién llegadas. En marzo, casi 300 migrantes fueron expulsados y encarcelados en El Salvador sin los debidos procesos judiciales.
Exigimos:
- Libertad inmediata de Maikelys Espinoza y su reunificación con su familia en Venezuela.
- Fin a las políticas necropolíticas que convierten a niños migrantes en rehenes del imperialismo.
- Desmantelamiento de los campos de detención y cese de la criminalización de la migración.
(Tomado de Internacional Antifascista - Capítulo Uruguayo)
Vea además:
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