La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que el producto interno bruto global (PIB) de América Latina crecerá 3,3% en 2025 y 2026, así como un retroceso de la inflación hacia los objetivos fijados por los bancos centrales.
Las proyecciones, según la OCDE, se dan porque el crecimiento mundial en el 2024 ha permanecido estable y la inflación ha seguido descendiendo. Pese a que las tensiones se han relajado ligeramente en los mercados de trabajo, las tasas de desempleo continúan cerca de sus mínimos históricos en muchos países. El comercio mundial también ha ido recuperándose.
Sin embargo, el organismo advierte que esta evolución positiva que se prevé para el conjunto del mundo oculta diferencias significativas entre regiones y países, y los riesgos a la baja y la incertidumbre en torno a ella son elevados.