Las Tunas se coronó campeón este domingo en el quinto juego de la final ante Pinar del Río y revalidó el título conseguido la pasada serie. El triunfo en el estadio Julio Antonio Mella fue de seis carreras por una, ante el mejor equipo de la temporada, Vegueros.
Rodolfo Díaz logró el éxito al permitir solo una carrera en cinco capítulos, mientras que la derrota fue para Raudel Lazo. A la ofensiva, los leñadores conectaron nueve jits, por once sus rivales.
El partido fue digno de una final, marchó igualado a una carrera hasta el octavo, inning en el que los locales produjeron cinco anotaciones para sentenciar el choque.
Un jonrón de Jean Lucas Baldoquín con dos compañeros en circulación y cañonazo de Yunieski Larduet que trajo dos corredores al plato, fueron las conexiones claves de los tuneros.
Con el resultado, Las Tunas logró su tercer título en Series Nacionales y el segundo de forma sucesiva, siendo su principal fortaleza la ofensiva. El reconocimiento también para los pinareños que de un lugar 14 en el campeonato precedente, escalaron al segundo puesto.
Foto: Calixto N. Llanes
Foto: Calixto N. Llanes
Foto: Calixto N. Llanes
Las calles tuneras se llenan de júbilo
Foto: Periódico 26.
Las gradas prendieron el ambiente y el trofeo ocupó los colores de verde y rojo, mientras las calles, de a poco, también percibieron el calor de un equipo tan igual como el pueblo mismo del Balcón de Oriente: humilde, laborioso y con muchas ganas de demostrar cuánto vale. Desde el sitio donde se labran los sueños de bolas y strikes partió la caravana, con las medallas en el pecho, el orgullo por los cielos y una corona con el brillo suficiente para iluminar cada vecindario de la urbe.
Rostros de diversas edades, las más genuinas expresiones de alegría, el acompañamiento de mascotas y ciertas providencias divinas, así como la inventiva propia del cubano emergieron para recibir el paso de los monarcas. Los héroes del terreno, en gala de la más cercana humanidad, pasearon el cetro en brazos extendidos, mientras rendían tributo a esos aficionados que le dan sentido a la palabra fidelidad, tras el seguimiento a lo largo del año y, en muchos casos, que se convierten en familia.
La armonía de la conga o el simple sonar de los metales guiaron el recorrido por las principales avenidas hasta llegar a El Tanque de Buena Vista, donde la multitud inundó el lugar a la espera de algunas palabras con sus ¡campeones! En las alturas, con la complicidad de la oscuridad de la noche y hacia todas las direcciones, la condición triunfal de los tuneros matizó el escenario. De acuerdo a como le pronosticaron algunos jugadores, 24 horas no serán suficientes para los festejos verdirrojos.
Los Leñadores llevan el trofeo por las calles de su tierra. Foto: Periódico 26.
Leñadores, campeones. Foto: Periódico 26.
Leñadores, campeones. Foto: Periódico 26.
Leñadores, campeones. Foto: Periódico 26.