El burócrata se cree
que el mundo gira a su antojo;
ve que hay paja en otro ojo
y en el suyo no la ve.
El burócrata posee
una constante ojeriza,
lo más simple complejiza,
y así todo lo que toca
se convierte en una roca
que el camino obstaculiza.
2.
A los súbditos más fieles
en sus constantes reuniones
les da un montón de sermones
sobre asuntos muy peleles.
Amante de los papeles,
los tiene como muralla,
y cualquier trámite falla
sin su firma, en letra y puño,
y por supuesto, con cuño
más seis copias... !Solavaya!
3-
Yo pude verlo en "La muerte
de un burócrata", y por cierto
el burócrata no ha muerto,
sigue vivo, nada inerte.
¿Alguien disfruta la suerte
en Cuba o cualquier país
de extirparlo de raíz?
No lo creo, y soy rotundo:
Si ocurriera, nuestro mundo
sería un poco más feliz.