La obra registra los vínculos entre la poética del trovador cubano y la figura de Fidel Castro, constituida una presencia inevitable en el cancionero de Silvio. De igual manera, la obra de Larraín refleja el testimonio de su propia relación con la obra del cantautor que lo llevó a descubrir los avatares de la Revolución cubana y la amistad entre nuestro pueblo y la tierra chilena.
Su labor investigativa, reflejada en la obra, da cuenta de una profunda relación con la Casa de las Américas, donde convivió y consolidó su relación con Cuba en sus años de estudiante en la Universidad de la Habana.
(Con información de Cuba en resumen)