El equipo cubano tiene el reto de mejorar el rostro mostrado ante Brasil. Foto: Volleyball World.
Luego de caer en tres ocasiones y dejar una de las peores imágenes como equipo de los últimos torneos, el conjunto cubano de voleibol consiguió una peleada victoria en cinco sets ante Brasil y cerró la primera semana de la Liga de las Naciones con una dosis de esperanza para su afición.
En la ciudad canadiense de Ottawa y ante los actuales subtitulares mundiales, el conjunto antillano se llevó el éxito con parciales 25-16, 22-25, 27-29, 25-22 y 20-18, en un duelo donde por fin se vio la garra y el empuje de un conjunto llamado a más.
De cara a este partido Cuba movió la banca y esta vez abrió con Marlon Yant como uno de los auxiliares y el novel Endriel Pedroso en el centro de la cancha. Junto a ellos mantuvo a Miguel Ángel López como atacador de esquina, Lyvan Taboada a cargo del pase, Jesús Herrera como opuesto y Javier Concepción como el otro central.
La estrategia dio resultados sobre todo en el bloqueo, con seis puntos en el primer parcial y un ataque y servicio mucho más eficientes, con apenas cuatro intentos fallidos a la ofensiva y desde la línea de servicio. De hecho, Cuba redujo a solo tres sus errores no forzados, y la efectividad fue tal que aunque los auriverdes no estuvieron totalmente desacertados e igualaron a los cubanos en ataque, el parcial terminó con comodidad a favor de los caribeños.
Para la siguiente manga ambos equipos se enrolaron en un cerrado duelo que llegó igualado hasta el punto 19, pero de ahí en adelante el barco cubano comenzó a hacer aguas, sobre todo por la ausencia de un complejo uno eficaz para los nuestros.
A su vez, Cuba perdió estabilidad en el servicio y falló en seis ocasiones, mientras el excelente bloqueo del primer set ahora apenas consiguió marcar un punto. Así, los diez errores no forzados, junto a una menor distribución de la ofensiva, condicionó la paridad en el duelo. De hecho, salvo los siete puntos de Herrera, ninguno de los criollos superó los tres tantos.
Con la igualada llegó el tercer set, colgado de los ocho puntos de Herrera y con una paridad entre ambos conjuntos que llevó el parcial más allá del punto 25. A estas alturas del juego ya Cuba tenía consolidado el mejor rostro de todos sus partidos de esta semana, aunque en el cuarto parcial lo mejoró todavía más y por fin el equipo lució verdaderamente competitivo.
En esa manga sobresalió sobre todo el aporte en el ataque, la esencia de cualquier selección nacional de voleibol. Un pase mucho más orgánico y un bloqueo capaz de ordenarse mejor en la net forzaron al tie break frente a un Brasil que apenas regaló seis tantos por errores no forzados y estuvo mucho más efectivo en el servicio y en su excepcional defensa de campo.
El set decisivo resultó entonces una verdadera demostración de fuerza y garra, con un equipo carioca capaz de conseguir la excepcional cota de 14 puntos en ataque, pero que vio cómo Cuba apenas falló una oportunidad a la ofensiva y marcó cuatro tantos por bloqueo.
Aun así, fue necesario pelear hasta un 20-18 definido desde la línea de saque. Y allí Jesús Herrera no dejó margen a dudas y firmó el ace decisivo. No obstante, los cinco puntos de Marlon Yant en el parcial resultaron de una ganancia imprescindible para un equipo que disfrutó sobremanera su victoria.
En un partido esencial para Cuba, las claves estuvieron sobre todo en reencontrarse con un mejor poder de ataque que su rival, pero también en una mejoría notable en el bloqueo —14 puntos—. No obstante, siguen preocupando los 27 saques perdidos y un total de 33 errores no forzados.
Del mismo modo, y aunque se hable poco al respecto, merece destaque el trabajo del líbero Yonder García tanto en recibo como en defensa de campo. En ambos apartados el criollo apenas registró cuatro errores, con una eficiencia superior al 20 por ciento. Y estos números contribuyen sobremanera para un conjunto donde no son estos sus puntos más fuertes.
En el orden individual, los 30 puntos de Herrera y sobre todo su efectividad del 53 por ciento al ataque, junto a una mejoría notable de Javier Concepción y Marlon Yant, dejan una nueva luz de cara a los próximos compromisos.
Asimismo, el aporte del debutante Endriel Pedroso en la zona central y las 23 veces que el bloqueo logró tocar el balón permitió articular mucho mejor el complejo dos, una de las grandes deudas cubana en la Liga de Las Naciones.
Para la segunda semana del torneo Cuba concursará en la ciudad francesa de Orléans. Allí el próximo 21 de junio chocará ante Japón, para un día después medirse a Eslovenia. El 23 de junio enfrentará el dificilísimo Francia y dos días después cerrará contra Bulgaria. Borrar los errores de Ottawa, recuperar la confianza y articular mejor su juego, serán esenciales para sostener la esperanza.