En el Baluan Sholak Sport Palace, donde juega el equipo de hockey hielo Aisulu Almaty, Carlsen, ante 5.000 espectadores, se ha alzado victorioso con su omnipotente talento, pero también con sangre fría. Del dominio, mostrado desde la primera jornada, a una tensa espera final, con su triunfo en manos ajenas. El cerebro nórdico llegaba líder a la última jornada, con un punto de ventaja respecto a sus inmediatos perseguidores, y en ella, tras un error impropio con más de 10 minutos en el reloj, se vio engullido por un triple empate al inicio de la ronda decisiva. Él, Vladislav Artemiev y Vincent Keymer. Finalmente, le acompañarían en el podio, con 9,5 puntos, el propio Keymer (2º) y Caruana (3º), con el mejor español, David Antón Guijarro, 31º con 8 créditos.
Tres hombres y un destino que Carlsen empezó a emprender con su primera victoria del día, ante el propio Keymer. Luego, ante Artemiev, con el empate en su mano, se colocaba las mencionadas piedras en el camino. Unas tablas con Fabiano Caruana, antes de una última victoria frente a Parham Maghsoodloo, dibujaban el (excesivamente) tenso escenario, con la corriente empujando a su favor. Con piezas blancas y sacrificando de forma ingeniosa el alfil, el número uno del mundo cerraba su contador del torneo en 10 puntos de los 13 posibles, asegurándose, como mínimo, una situación de desempate. No haría falta. Artemiev y Keymer, con negras, tropezaban en la persecución. El primero, tras ceder rápidamente la iniciativa ante Caruana; el segundo, dejando escapar un gran inicio de partida ante Maxime Vachier-Lagrave. Carlsen, que buscará seguir la racha en el Mundial de relámpago (mañana y viernes), se coronaba por cuarta vez con un Niemann, algo extraño por estas fechas, alejado de todo foco de atención.
(Foto y texto tomado de AS)