Traer el agua a La Habana desde el rio Almendares fue un sueño acariciado por los primitivos habaneros. Para hacerlo realidad se valieron de la llamada Zanja Real. Foto: Habana Radio
- Especial de Aula Todoterreno
En la transitada calle Teniente Rey, del Centro Histórico de La Habana, se exponen los fragmentos de lo que fue la Zanja Real. Sin embargo, una investigación arqueológica realizada por el Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad, demuestra que el acueducto nunca pasó por allí.
En el siglo XVI, la incipiente Villa de San Cristóbal de La Habana experimentaba un crecimiento acelerado y sus pobladores necesitaban una fuente estable de abasto de agua. Así, comienza a funcionar la Zanja en 1592, primer acueducto de Cuba. La estructura hidráulica llevaría el líquido desde La Chorrera (hoy Río Almendares) hasta la ciudad intramuros, comenta Yoser Martínez Hernández, arqueólogo del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad.
El también miembro del equipo de excavación explica que “los conductos secundarios -destinados a llevar el agua (llamados “plumas”) hacia las casas-, estaban inclinados en sentido opuesto, es decir, salían desde las edificaciones hacia el fluido principal.
El documento refuta muchas de las publicaciones dadas a conocer hasta el momento sobre el tema. Entre ellas, la edición número ocho del Boletín del Gabinete de Arqueología, salida a la luz en 2010, donde se hace alusión a dicho sistema hidráulico y se expone una foto de su pretendida ubicación en la calle Teniente Rey.
Este desengaño histórico posee una fuerte carga simbólica para la Habana Vieja. Además, supone una situación compleja ya que el sitio constituye un atractivo turístico y una verdad asumida en el imaginario público, opina Yanisley Companioni García, historiadora del Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad.
La Zanja Real estuvo prestando sus servicios hasta 1893 cuando el acueducto diseñado por el ingeniero Francisco de Albear la sustituyó de manera definitiva. Pero, a partir de ese momento, comenzó a hacer las veces de desagüe de aguas albañales hasta 1980, cuando se desconectó del Almendares definitivamente, según el historiador Darwin A. Arduengo García en su artículo La Zanja Real, esta agua trajo.