Díaz-Canel: “Tenemos una Revolución, siempre más grande que nosotros mismos”

Clausura del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista. Foto: Estudios Revolución.

Hermosísimas, emotivas, breves y profundas resultaron ser las palabras pronunciadas este viernes, desde el capitalino Palacio de Convenciones, por el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, durante la clausura del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Antes de compartir con los presentes un discurso desde el cual emergió Cuba soberana, de historia humanísima y transida de proezas, que no acepta etiquetas ni rótulos, el dignatario contó que solo habían transcurrido instantes desde que el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, le hubiese llamado; y en esa conversación, dijo Díaz-Canel, el excepcional luchador le pidió que transmitiera a los delegados su valoración acerca del III Pleno seguido por él en sus dos días: fue una reunión, definió Raúl, marcada por la calidad de los debates.

El compañero Raúl –enunció el presidente Díaz-Canel Bermúdez- envió a todos los participantes un fuerte abrazo revolucionario. Y luego de transmitir el elogio, el primer secretario del Comité Central del Partido dio inicio a sus palabras conclusivas: “Saludos, queridas compañeras, y compañeros, hermanos todos en este arduo camino que sólo puede emprenderse con claridad en las ideas que defendemos y confianza en los seres humanos que marchan a nuestro lado”.

El socialismo es hasta hoy, expresó seguidamente, “la única vía al desarrollo con justicia social. Una apuesta innegable a la inteligencia, la voluntad y la vocación solidaria de hombres y mujeres, conscientes de que hacen camino al andar”.

“Otros lo han emprendido antes y nos han dejado lecciones, positivas o negativas, que no podemos ignorar, pero siempre atemperándolas a lo que singulariza nuestra experiencia concreta: historia, tradiciones, identidad y, por supuesto, el carácter y la cercanía de un adversario poderoso que lleva siglos al acecho”.

El mandatario aseveró que ese adversario “no acepta la soberanía y odia nuestro sistema social. Somos demasiado libres para lo que ellos consideran su patio trasero, y demasiado atrevidos por elegir el camino del socialismo”.

Clausura del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista. Foto: Estudios Revolución.

Cuba con su alta cuota de resistencia y creatividad heroica siguió emergiendo en las palabras desde las cuales el mandatario afirmó: “Llegó el momento de felicitarnos”. Y no es para menos: “las actuales generaciones de revolucionarios, como dijo el dignatario, se están probando en la pelea. La historia de Cuba está preñada de episodios de resistencia insuperables, pero ninguno de nosotros, desde las actuales responsabilidades, habíamos vivido años tan plagados de desafíos y amenazas. Vencerlos, es una proeza”.

Díaz-Canel rememoró batallas contra un cerco imperial reforzado, contra una pandemia con picos escalofriantes de contagiados y fallecidos; contra adversidades como problemas en la generación eléctrica, desabastecimientos de productos de primera necesidad, altos precios, crisis global en la transportación de mercancías; y contra una Guerra de IV Generación que pretendió manchar todo lo bueno de la Revolución, que ha hecho “todo por arrancarle el alma a la Patria, acosando a sus artistas y poniendo en venta el servicio de algunos a las peores causas”.

El Jefe de Estado denunció la puesta en marcha de un plan desestabilizador del enemigo “que aún no ha cesado”, en un mundo crecientemente complejizado y asimétrico, donde la Isla no se pliega, “empeñada en probar que sí es posible un modelo diferente de sociedad, donde el hombre no sea depredador, sino un elemento de concordia, equilibro y sostenibilidad”.

El intento cubano, reflexionó, no ha sido perfecto, pero sería injusto obviar en cualquier análisis el bloqueo enemigo que nos ha negado la sal y el agua.

El Partido Comunista de Cuba motivó otras reflexiones del mandatario, quien recordó que “la experiencia política acumulada es la de un Partido que nació de la unidad de todas las fuerzas patrióticas y no de la fractura y la pelea por el poder. Tenemos un solo Partido, pero con un programa propositivo y claro de lo que quiere la mayoría de su pueblo, al que se consultan las grandes decisiones políticas, económicas y sociales. Más que Partido somos un Unido, por la coherencia en propósitos y fines”.

En otro momento alertó “que no basta con tener un arsenal de ideas y verdades como templos para defender. Es imprescindible moverlas con inteligencia, eficacia y rigor”. Tenemos –aseguró en clara alusión al legado de Fidel- “una Revolución, siempre más grande que nosotros mismos, que tiene todavía mucho que contar, incluido lo que hemos aprendido a descartar porque no funciona o funciona mal. No olvidemos nunca el concepto de Revolución que nos legó Fidel. Es tiempo de cambiar lo que deba ser cambiado”.

Hacia final de su intervención desde la cual transmitió la gratitud enorme a nuestros científicos y trabajadores de la salud, a los jóvenes, a los combatientes y a todos los cubanos que han sabido llevar a Cuba hasta este momento en que la terrible pandemia va quedando atrás, Díaz-Canel expresó que “es un honor, un privilegio y un gran desafío, dirigir el Partido de los comunistas cubanos, digno entre los dignos del mundo, en tanto viene de raíces tan hondas y limpias como las de los próceres de la independencia; se afirma en los jóvenes de la Revolución del 33 y nace definitivamente con la martiana Generación del Centenario, Fidel y Raúl a la vanguardia y en cada acto el compromiso del Che: ¡Hasta la victoria siempre! ¡Patria o muerte! ¡Venceremos!”.

Gil Fernández: En 2022 avanzaremos gradualmente en la eliminación de la inflación

Gil Fernández en la jornada de clausura del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista. Foto: Estudios Revolución.

Como una intervención medular, reflexiva, autocrítica, calificó el primer secretario del Comité Central del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la intervención en el III Pleno del Comité Central, del vice primer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, donde analizó el incremento de precios que hoy vive el país y las formas de revertir estas tendencias.

Estamos en condiciones de enfrentar el proceso inflacionario y en 2022 avanzar gradualmente en su eliminación, afirmó Gil Fernández. “No es fácil, pero no imposible, está en nuestras manos y lo lograremosa, sentenció con total convencimiento.

Ante la contundencia de los datos ofrecidos sobre el proceso inflacionario (todos públicos, pueden encontrarse en publicaciones de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información —ONEI—), el calado del análisis y la proactiva posición del economista, el presidente de la República le solicitó a Gil Fernández abordar el asunto con profundidad en el octavo período de sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional, que comienza este martes 21 de diciembre.

El vice primer ministro presentó al III Pleno los principales aspectos del plan de la economía nacional para 2022, y la ministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños Weiss, adelantó los estimados del anteproyecto del presupuesto del Estado para el año que se avecina. Ambas propuestas fueron sometidas a votación y aprobadas por el Pleno partidista para su presentación la próxima semana en el parlamento.

Y sin embargo, crecemos...

El titular del Ministerio de Economía y Planificación (MEP) inició su intervención con la evaluación del comportamiento de la economía en los últimos trimestres, los más recientes a partir de datos preliminares o estimados. Expuso que la nación vivió siete de contracción económica, pero los tres últimos son de crecimiento.

Aunque no se compensará la caída sobre el 13% del producto interno bruto que se ha acumulado en parte del último bienio, 2021 cerrará con un alza estimada en el entorno del 2%, recordó.

A pesar de la pandemia y el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de EE.UU. contra Cuba, en 2021 se han hecho, además, profundas transformaciones económicas y sociales, subrayó.

Entre los resultados enumeró el fortalecimiento de la empresa estatal socialista, el perfeccionamiento de los actores económicos, la adopción de medidas para el incremento de las producciones agropecuarias, la implementación de la estrategia económica y social, el trabajo en los barrios y en las comunidades, la atención a personas en situación de vulnerabilidad, y los avances en el Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030 a través del sistema de macroprogramas, programas y proyectos.

El 2021 fue un año tenso, pero de grandes y profundas transformaciones, sentenció Gil Fernández.

No obstante, se confrontaron varios aspectos negativos, como que más de 500 empresas estatales cerrarán el año con pérdidas y el vínculo de estas con los precios que están aplicando; la dolarización parcial de la economía en las relaciones entre las empresas y de estas con el sector no estatal; y las desviaciones del diseño de la Tarea Ordenamiento, fundamentalmente en lo referido a la inflación minorista.

Entre éxitos y tropiezos, 2022 llega a Cuba con un horizonte promisorio, el plan de la economía para el año que ya viene tiene entre sus objetivos priorizados: avanzar, como parte de la reanimación gradual de la economía, en el proceso de estabilización macroeconómica; en la recuperación del papel del peso cubano como centro del sistema financiero, y en la racionalidad de los precios de los productos y servicios, priorizando los que resultan más sensibles para la población.

El 2022 también será el año para estabilizar el Sistema Electroenergético Nacional (SEN); para continuar la atención priorizada a personas, hogares y comunidades en situación de vulnerabilidad; para transformar el sistema empresarial estatal, sujeto principal del modelo económico; y para descentralizar las competencias en función de una mayor autonomía en los municipios según el mandato de impulsar el desarrollo territorial.

Inflación, ese tema nuestro del día a día

En un análisis sin medias tintas —crítico, pero proactivo; de saber y reconocer, pero también de hacer—, Gil Fernández ilustró que la inflación que estamos viviendo no es un “problema cubano”, es un fenómeno global.

El mundo está enfrentado el peor proceso inflacionario de los últimos 30-40 años, de lo que dan cuenta todos los días los medios de comunicación y las redes sociales.

Por un lado, explicó el vice primer ministro, la ralentización de la actividad productiva es mundial y todos los países han estado inyectado dinero a la circulación, emitiendo dinero sin respaldo productivo. Por otro, en varias naciones empieza a producirse un incremento de la demanda como parte del ajuste de la economía mundial para el período pos COVID-19.

En este contexto —añadió— era previsible que el capitalismo intentara recuperar las pérdidas acumuladas durante la pandemia, que trataría de renacer sobre sus propias cenizas, que sus empresas en pérdidas irían a recuperarlas a través del incremento de los precios. Eso es lo que está pasando.

Cuba, con su economía abierta, no escapa a las draconianas condiciones que imponen el inamovible orden económico y financiero mundial y otras falencias. El titular del MEP lo argumentaba explicando que nuestro país está insertado en ese mundo; que estamos con un bloqueo recrudecido y criminal; y que hemos dejado de ingresar en los últimos tiempos más de 3 000 millones dólares (sin incluir los daños por el bloqueo).

El enfrentamiento a la COVID-19, agregó, ha supuesto al mismo tiempo un incremento de los gastos en divisas para atender a nuestra población, porque la Revolución nunca pondrá la economía por encima de la salud de nuestra gente. Otros países lo han hecho, pero la respuesta de nuestro Gobierno a la pandemia fue priorizar la salud. Esa es la diferencia entre el socialismo y el capitalismo.

Junto a lo anterior, la nación ha tenido que enfrentar un incremento exorbitante de los precios de las importaciones y de los fletes (y muchas navieras no quieren trabajar con Cuba debido al bloqueo); ha sufrido una disminución de los rendimientos agrícolas por limitaciones con los insumos, lo que encarece los costos reales; y ha tenido que inyectar liquidez (emitir dinero sin respaldo productivo) para proteger a la población, incluido sectores como la cultura y el turismo y los trabajadores que han quedado interruptos.

Este es el escenario que hemos tenido que enfrentar, conceptuó Gil Fernández. Un escenario de inflación de costo e inflación de demanda, la tormenta perfecta para que se pudiera dar el fenómeno de la inflación que estamos viviendo (aunque no es totalmente justificado, como explicaría más adelante).

Esa es la realidad —ratificó— y nada de eso ha tenido que ver con la Tarea Ordenamiento. Debido a la agudización del bloqueo, al enfrentamiento a la COVID-19 y a la crisis económica internacional a la que esta ha conllevado, esto iba a suceder con o sin Tarea Ordenamiento. Todos estos elementos estarían presentes de cualquier manera. Eran inevitables.

Hay suficientes argumentos para llamar al orden

“La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios en un período determinado de tiempo”, conceptuó el vice primer ministro y titular del MEP ante los miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que realizaron entre el 16 y el 17 de diciembre el III Pleno tras la celebración del 8vo Congreso en abril pasado

En Cuba tenemos inflación, sin embargo, no tenemos un incremento generalizado de los precios, aclaró Gil Fernández.

Explicó que en el país no han crecido los precios de la electricidad (en enero el barril de petróleo estaba sobre los 50 dólares en el mercado internacional y hoy está sobre los 70 dólares, pero ese incremento de los costos no se trasladó al consumidor cubano), no se han incrementado los precios de la tarifas en CUPET, ni el precio del gas...

Tampoco se han elevado los precios de las telecomunicaciones (más bien bajan). No se ha elevado el precio de la canasta familiar normada. Y no hablemos de los servicios de Salud, Educación y otros que fueron, son y seguirán siendo gratuitos.

Además de todo eso, tenemos un conjunto de bienes y servicios que impactan en la familia que se ha decidido mantener sus precios, porque benefician a todos los cubanos por igual. En el país, entonces, se mantienen topados precios estatales, por lo que tienen una inflación igual a cero, señaló más adelante Gil Fernández.

En Cuba —reiteró el vice primer ministro— “no hay un incremento generalizado de los precios”; lo que estamos viviendo es un incremento irracional de un grupo de precios por indisciplinas, motivaciones y factores que tenemos que enfrentar y corregir.

Tenemos suficientes argumentos para llamar al orden, para controlar determinados procesos que están asociados a personas inescrupulosas, a personas que intentan hacerse ricas a costa de las necesidades del pueblo.

Gil Fernández también denunció campañas difamatorias (torpes, tendenciosas, falsas) como la que habla de que en el país hay una inflación del 6 900 por ciento, una manipulación de un ejemplo que se puso en su momento para explicar cuál sería la devaluación del peso cubano si el sector estatal se encadenara con el no estatal a partir de algunos supuestos.

La inflación en Cuba en 2021, informó, cerrará por encima del 70%, pero sobre el 44%  corresponde al mes de enero en comparación con el mes de diciembre de 2020, debido a la Tarea Ordenamiento. Fue un proceso lógico por la devaluación de la moneda, pero que estuvo acompañado por un incremento sustancial de los salarios en el sector estatal, las pensiones y las prestaciones de la asistencia social.

La inflación en 2021 estará por encima de lo diseñado en la Tarea Ordenamiento. Esto afecta —reconoció Gil Fernández— parte de la capacidad de compra del salario (a lo que se suman, para empeorar, el desabastecimiento, y la especulación y el acaparamiento por parte de personas inescrupulosas denunciadas por Gil Fernández en el Pleno).

Resumiendo, el vice primer ministro reiteró —palabras más, palabras menos— que el país está enfrentando una inflación que sin dudas está afectando mucho la capacidad de compra del salario y de otros ingresos de la población. Enfrentar esta situación, sin embargo, “no es ni fácil, ni imposible”.

El titular del MEP argumentó también sobre dos sugerencias que se hacen para poner coto a los procesos inflacionarios, pero que evidentemente ni él ni la dirección del país comparten.

Se habla, por ejemplo, de que se suban los salarios. Sobre esto acotó que hacerlo sin incrementar la oferta es contraproducente, porque destruiría en poco tiempo la nueva capacidad de compra de las personas por tal subida. Lo primero es que hay que incrementar la oferta, puntualizó sin ambages.

Sobre otra sugerencia, la relativa a topar precios en todos los mercados, incluido los de oferta y demanda, señaló que este es un camino ya recorrido, y que siempre se debilita. Es muy difícil controlar el cumplimiento de decisiones de este tipo.

Cuál es la solución que tenemos que dar. Es política, discusión política, respondió Gil Fernández. Hay que discutir con los productores, con los intermediarios, y los otros actores que intervienen en la cadena de valor, convocando a la conciencia, a la solidaridad.

“Ese es el trabajo que corresponde a una sociedad socialista, que lo da todo a favor del pueblo”, conceptuó.

Solucionar la inflación va por la vía del incremento de la oferta, que tiene a su vez dos caminos: o más importaciones (y no tenemos divisas para hacerlo) o más producción nacional.

“Más producción nacional es el camino”, subrayó Gil Fernández. Ese es el camino en que estamos, agregaría luego reseñando las medidas para estimular la producción nacional y que se han ido implementando durante 2021.

“Llamar a la conciencia y a la solidaridad”, esa es la vía, reafirmó Gil Fernández. La sociedad cubana, la Revolución, tienen la fortaleza para enfrentar con todos los argumentos este complejo escenario, sentenció finalmente.

Pleno partidista aprueba medidas para salvar el sector cañero-azucarero

Jorge Luis Tapia Fonseca, miembro del Comité Central y vice primer ministro. Foto: Estudios Revolución.

“Salvar” puede ser una palabra fuerte, muy fuerte, pero fue la que utilizó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, quien propuso al Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, para su reunión del pasado 16 de junio, elaborar una propuesta de medidas para (salvar) la industria azucarera cubana, sus derivados y la generación de energía.

La decisión del ejecutivo nacional respaldó la propuesta del líder de la Revolución y creó un grupo temporal de trabajo y un cronograma al respecto, teniendo en cuenta la importancia del sector para el país, y el retroceso de sus niveles productivos en los últimos años.

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, definió que se trata de una estrategia de cambio, sustancial; de una estrategia de transformación; de no hacer lo mismo que hasta ahora se ha hecho.

Es una estrategia integral —agregó— que exige un cambio de mentalidad y una capacitación de los que dirigen el sector para enfrentar estos cambios, y que parte, como condición primera, de la siembra de caña en cantidad y calidad.

“Si no hay caña no habrá ni azúcar ni derivados”, sentenció el presidente de la República, y corresponderá al Partido —indicó— dar el aseguramiento político que el proceso requiere.

La propuesta de medidas fue aprobada por el III Pleno del Comité Central del Partido este viernes, en su segunda jornada de trabajo, que también fue presidida por Díaz-Canel y los demás miembros del Buró Político.

La presentación del proyecto estuvo a cargo Jorge Luis Tapia Fonseca, miembro del Comité Central y vice primer ministro. Informó que el grupo temporal de trabajo quedó integrado por 18 científicos y expertos de universidades, institutos y entidades del Grupo Azucarero (AZCUBA) y de otros organismos.

De julio a septiembre trabajó en la identificación de los principales problemas del sector, sus causas y las propuestas de solución, partiendo de los diagnósticos y recomendaciones de documentos rectores, intercambios con otros científicos y expertos, y el debate, tras la primera versión, con un grupo de empresas agroindustriales y bases productivas.

Más tarde fue debatida en una de las reuniones del presidente de la República con científicos y expertos que participan en las actividades relacionadas con la producción de alimentos. En todas las fases se incorporaron recomendaciones, sugerencias y nuevas ideas.

Las medidas para salvar la industria azucarera, sus derivados y generación de energía tuvo como premisa su aplicación inmediata, que fueran posibles de llevar a la práctica en medio de las actuales limitaciones financieras y de recursos, y la agudización del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de EE.UU., recrudecido por las 243 medidas adoptadas por Trump y que la administración Biden ha hecho suyas.

Son 93 las medidas aprobadas. Incluyen áreas como la producción de caña, la zafra, la generación de electricidad y los derivados. También abarcan acciones financieras y bancarias, medidas de financiamiento y de logística, de gestión empresarial y potencial humano, y de ciencia, tecnología e innovación.

Además de aprobar la propuesta de medidas para salvar la industria azucarera, el III Pleno del Comité Central acordó que se elaborara el cronograma de las acciones y tareas necesarias para implementar cada una, y que se continuara el trabajo para diseñar el modelo de desarrollo a largo plazo de la agroindustria de la caña de azúcar en Cuba.

Debate más dulce que agrio

Alrededor de una decena de miembros del Comité Central del Partido Comunista, en su mayoría vinculados al sector desde las actividades partidista, empresarial, productiva y científica, ponderaron lo adecuado, oportuno y necesario de las medidas adoptadas para hacer renacer una agroindustria vital y consustancial a la historia de Cuba.

Roberto López Hernández, viceministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, subrayó que la producción cañero azucarera trasciende a AZCUBA. “Salvarla puede ser muy fuerte, pero es un palabra realista; es un deber y un compromiso”.

Es este, agregó, un sector con enormes potencialidades para la economía del país, al generar productos consolidados en el mercado nacional e internacional; y es intrínseco a la vida social en los bateyes. La industria azucarera es historia, es identidad, es política, es orgullo nacional, sentenció, y salvarla requiere trabajar de forma integrada por todos los actores económicos involucrados.

Manuel Pérez Gallego, primer Secretario del Comité Provincal del Partido en Las Tunas, explicó que su provincia debe producir esta zafra algo más de 127 000 toneladas de azúcar, la más alta producción del país por territorios.

Este es un sector —añadió— que siempre ha estado al lado de la Revolución y trasciende el ramo, revitalizarlo es retomar proyectos de vida en muchas comunidades rurales, lo que tendrá un impacto positivo en lo ideológico y en la política.

Coincidió en que el propósito parte en primer lugar de la recuperación de la producción cañera, poniendo énfasis en los rendimientos y la plantación de las miles de hectáreas que están vacías en todo el país.

Salvar la agroindustria azucarera —expuso— necesita de más voluntad y más esfuerzo, pero también exige fortalecer las estructuras de dirección en las unidades productoras, colocar más fuerza calificada en las áreas, como ingenieros, y aplicar la ciencia y la innovación en todo lo que se haga.

Yanina de la Nuez Aclich, primera secretaria del Comité Provincial del Partido en Mayabeque, señaló que si este proceso no se garantiza desde el Partido, no se logrará todo lo propuesto. Es imprescindible también desarrollar procesos afines en las sesiones sindicales, los comités de bases de la UJC, y también en los bateyes, para que la gente sepa qué significa salvar la industria azucarera y participen en ese propósito.

Si no logramos la articulación de todos los actores involucrados, añadió, no estaremos salvando la industria azucarera. Resumiendo, sentenció: “no podemos permitirnos que se pierda este sector; salvarlo es una necesidad y requiere de tocar la fibra de cada cubano y de cada trabajador azucarero”.

Aydiloide Bernal Villegas, del Instituto de Investigaciones de la Caña de Azúcar en la estación de Villa Clara, comentó que las medidas, que ya empiezan a implementarse, han tenido un impacto muy positivo y los investigadores del ramo agroazucarero están agradecidos por haber sido consultados.

La esencia del problema en la actualidad está en los incumplimientos de los planes de siembra, reflexionó, y esa es una situación reversible; desde la ciencia —explicó— tenemos servicios que ya se ofrecen al productor cañero, pero eso tiene que ir de la mano del acompañamiento, la capacitación y la introducción efectiva de los resultados científicos.

Rafael Santiesteban Pozo, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), subrayó la pertinencia de las 93 medidas aprobadas para salvar la industria azucarera cubana, sus derivados y la generación de energía.

El logro de estos objetivos no puede verse desligado del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de los EE.UU. contra Cuba, que lo limita todo, pero pese a él es posible lograr lo que nos estamos trazando como meta.

La implementación efectiva de las medidas —añadió— requiere de un amplio trabajo político-ideológico; de acciones organizativas; de elevar la autoestima del productor, de producir con eficiencia; y de cumplir con la palabra empeñada, defender los planes.

Liván Izquierdo Alonso, primer secretario del Comité Provincial del Partido en Matanzas, coincidió en que el reto principal está en la política de cuadros: hay centrales que cumplen, hay unidades productoras que tienen caña y todos los años siembran; entonces por qué en otros no.

Julio García Pérez, presidente del grupo empresarial AZCUBA, informó que las medidas para revitalizar la agroindustria ya están en ejecución, forman parte del Plan de la economía de estas entidades, pero salvar la producción azucarera —expuso— exige cambiar formas de hacer y pensar. Y hacia allí van los hombres y mujeres de la caña y los ingenios.

Clausura del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista. Foto: Estudios Revolución.

Clausura del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista. Foto: Estudio Revolución.

Clausura del III Pleno del Comité Central del Partido Comunista. Foto: Estudios Revolución.