El venezolano Marwin González pegó hit impulsador de dos carreras para darle a los Astros la ventaja definitiva. Foto: Astros de Houston.
Los Astros de Houston recordaron que tienen la mejor ofensiva de toda la Gran Capa y borraron una desventaja de cuatro carreras para vencer a los Bravos de Atlanta 9x5, destruirle su invicto en casa en esta postemporada, y demostrarle a la fanaticada del béisbol que aún están vivos en la Serie Mundial.
La historia de esta jornada comenzó con un Truist Park estremecido como no se había visto jamás en sus cuatro años de existencia, cuando en la misma primera entrada el local Adam Duval (4-1) golpeó una pelota lanzada por el zurdo Framber Valdéz y la sacó del parque con las almohadillas repletas, provocando una histeria colectiva en los graderíos.
Los Astros, arrinconados en un espacio estrecho del ruedo que temblaba bajo sus pies, ripostaron en cuestión de minutos con par de anotaciones, renuentes a entregar banderas sin ofrecer pelea. Doblete remolcador de un frío Alex Bregman (4-1) y un elevado de sacrificio del boricua Martin Maldonado (3-1) le “rayaron la tarjeta” al abridor Tucker Davidson.
En el tercer episodio llegó un abrazo efímero pero emocionante. Davidson se fue a las duchas dejando dos corredores en los sacos y el puertorriqueño Carlos Correa (5-3) le sonó un tubey al relevista Jesse Chavez que trajo una casa, mientras Yuliesky Gurriel (5-3) traía la otra con un rodado al campo corto, para empatar en el primer lugar con Tany Pérez como los cubanos que más carreras han impulsado en postemporadas con 11.
Freddie Freeman (4-1) fue el culpable que la algarabía regresara a las tribunas con un monstruoso bambinazo de 460 pies cerrando el primer tercio del choque, para quebrarle los cimientos del box al dominicano Valdéz, y darle una ventaja a sus temibles Bravos que apenas duraría un par de capítulos.
Justo en la mitad del partido llegó el silencio, el fantasma de las remontadas que asustó a la tropa de Atlanta en la temporada pasada para que los Dodgers los vencieran en la Serie de Campeonato, se desplazó por el congestionado estadio.
Un boleto con las bases repletas y un hit del emergente venezolano Marwin González sirvieron para fabricar un paquete letal de tres carreras a la cuenta de A.J. Minter, para tomar una ventaja que no perderían jamás en toda la noche, y garantizar el regreso de la Serie Mundial a casa.
Las carreras solitarias en el séptimo y el octavo episodios remolcadas por Maldonado y Correa ya estaban de más en la pizarra, pero sirvieron para que la escuadra del veterano Dusty Baker continuara mostrando el poderío ofensivo que es capaz de desplegar en cualquier momento, a pesar de tener delante un staff de lanzadores de respeto.
El mexicano José Urquidy lanzó un inning sin permitir carreras y se llevó la victoria entre otros cinco serpentineros que se encaramaron encima del montículo.