Mayra Jimenez, de 38 años, durante una entrevista con la AFP en el Hospital Polanco Coacalco, en México, el 6 de agosto de 2021. Foto: Alfredo Estrella /AFP
Diego volvió a salir con amigos a medida que se ampliaba la vacunación contra el covid-19 en México. Hoy, en una cama de hospital, admite su descuido frente a este enemigo “cruel”. La tercera ola de la pandemia en el país golpea especialmente a los jóvenes; también desconcierta al personal médico, agotado tras casi un año y medio de crisis.
“Creo que sí bajé bastante la guardia pensando que no me iba a dar, pero al final sí me dio”, dijo a la AFP el estudiante de 20 años en una clínica privada en Coacalco, un suburbio al norte de Ciudad de México. “Esto no es una broma, es una enfermedad bastante cruel”.
El repunte llevó al gobierno a declarar el viernes en máxima alerta a la capital -de 9,2 millones de habitantes-, aunque sin medidas restrictivas.
Diego, quien evitó dar su nombre completo, es uno de los 16 enfermos de coronavirus que atiende el hospital. Solo tres son mayores de 60 años, a diferencia de los picos de mediados de2020 e inicios de 2021 cuando los jóvenes parecían estar a salvo.
El resto de los pacientes tiene entre 20 y 36 años.
México, de 126 millones de habitantes, es el cuarto país más enlutado por la pandemia en números absolutos con 244 248 fallecidos, a los que se suman unos tres millones de casos confirmados, 137 684 activos.
Factor Delta
Un doctor en el hospital de Coacalco, México, el 6 de agosto de 2021. Foto: Alfredo Estrella /AFP
La nueva oleada obedece a la más contagiosa variante Delta, que en las últimas ocho semanas pasó de representar 31% a 67% de los casos, según la Organización Panamericana de la Salud.
Se suma que los mexicanos de 18 a 29 años recién comenzaron a ser vacunados el 27 de julio, observa Victoria, quien también recibe pacientes inmunizados.
“El covid los acaba muy rápido. Hemos tenido la oportunidad de dar egreso a la mayoría, pero también hemos tenido muchos fallecimientos de gente joven”, lamenta.
Pese al repunte, la ocupación hospitalaria se mantiene lejos del pico de enero cuando superó 90%, gracias a la vacunación. Actualmente están disponibles 49% de las camas generales y 58% de las equipadas con ventilador, según el gobierno.
Mientras, unos 50 millones de personas han recibido al menos una dosis de inmunizante, y de ellas 27 millones tienen el esquema completo.
Sin restricciones
Héctor López, programador informático de 26 años internado también por covid, reconoce que su familia se confió.
“Por lo general no salgo, el problema es que mi familia sí”, afirma Héctor, próximo a ser dado de alta. “Había estado cuidándome, no había salido, nada que no fuera necesario”, añade junto a las máquinas que monitorean sus signos vitales.
Más allá de casa, Héctor observaba cada vez mayor movimiento entre sus conocidos y menos restricciones de las autoridades.
“Era muy fácil ver en Facebook que estaban en un bar o en una fiesta como si no hubiera nada”, cuenta.
Para Mayra Jiménez, también internada por covid, contagiarse es un azar pues aun cuando se cuidaba terminó en el hospital, a diferencia de quienes “se reúnen y no usan cubrebocas”.
“No somos de hacer fiestas ni reuniones. La verdad es que sí es mucha suerte”, dice la mujer de 39 años. “Yo salí bien, pero hay personas que están muy mal”, añade entre lágrimas.
Agotamiento
Un asistente médico observa a Diego, un paciente de 20 años con Covid-19, durante una entrevista con la AFP en el Hospital Polanco Coacalco en México, el 6 de agosto de 202. Foto: Alfredo Estrella /AFP
Jesús Victoria confiesa que nunca se ha sentido “héroe” por su trabajo en la pandemia. “Todo el tiempo sentí miedo”, reconoce tras salir del área covid, con una mezcla de cansancio y desilusión.
¿Cómo afectó la covid-19 a Tokio 2020?
Estos juegos han estado marcados por la COVID-19. Foto: Roberto Morejón, periódico Jit, Inder
La pandemia afectó a todos los aspectos de los Juegos Olímpicos de Tokio, desde su histórico aplazamiento del año pasado a disputarse prácticamente a puerta cerrada, sin espectadores, enterrando lo sueños de participación de todos los que dieron positivo.
Contra viento y marea, Tokio-2020 se celebró desde el 23 de julio y finalizó este domingo, sin que una ola de contagios alterara su desarrollo.
¿Cuántos casos en los Juegos?
Desde el 1ro de julio a este domingo, la organización ha contado 430 casos de covid-19 en los casi 52 000 personas acreditadas para los Juegos (deportistas, oficiales, periodistas…), además de voluntarios y agentes de seguridad.
Los contagios han tenido lugar principalmente entre residentes en Japón, no entre los que llegaron del extranjero, señalados por la opinión pública como principal factor de riesgo.
Cerca del 85% de los residentes en la Villa Olímpica estaban vacunados, anunció el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) Thomas Bach poco antes del comienzo de los Juegos.
¿Qué consecuencias deportivas?
Las medidas anticovid son comunes en Tokio. Foto: Roberto Morejón, periódico Jit, Inder.
Algunos deportistas se contagiaron antes de viajar a Tokio, como Bryson DeChambeau o John Rahm, dos golfistas que aspiraban al oro, o la jugadora de tenis estadounidense Coco Gauff.
En Japón, 29 deportistas olímpicos dieron positivo desde el 1ro de julio, según la organización.
El pertiguista estadounidense Sam Kendricks fue baja por covid-19 a dos días del comienzo de su prueba de clasificación. Todo el equipo griego de natación sincronizada también tuvo que renunciar debido a que tenía casos en sus filas a principios de agosto.
Algunos no han vivido bien la condición de estar aislados en sus hoteles de Tokio. La patinadora holandesa Candy Jacobs y su compatriota de taekwondo Reshmie Oogink hablaron de “prisión olímpica” en las redes sociales y se quejaron de no poder tener acceso al aire libre.
Pero el escenario catastrófico de un foco gigante en la Villa Olímpica no se produjo y ninguna prueba se tuvo que anular por el virus.
¿Funcionó la burbuja olímpica?
Incremento de casos de coronavirus en Tokio.
Durante los Juegos, los casos de covid-19 aumentaron en Tokio, como por todo Japón, alcanzando niveles inéditos en el país. La barrera de los 5 000 nuevos casos diarios se superó por primera vez esta semana en Tokio y la de 15 000 a escala nacional.
Cuando se inauguraron los Juegos, la media de nuevos casos por semana en Tokio era de 1 400.
La variante Delta, más contagiosa, se propagó por Japón, un país que inició la campaña de vacunación muy tarde en comparación con otras potencias (solo un tercio de la población nacional está totalmente vacunado actualmente).
Pero no ha habido transmisión del virus entre los participantes en los Juegos y la población japonesa, insistió la organización.
La inmensa mayoría de los residentes en la Villa Olímpica respetaron las restricciones, incluso si hubo algún caso llamativo de deportistas que salieron de la ‘burbuja’, como dos judokas georgianos o miembros del equipo masculino australiano de hokey sobre hierba.
La gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, estimó que los Juegos han contribuido a limitar los desplazamientos de los habitantes, ya que muchos se han quedado en casa para seguir las competiciones por televisión.
Expertos sanitarios japoneses estimaron que los Juegos habían tenido un efecto “indirecto” en la curva de infecciones de Tokio, incitando a la población a bajar la guardia ante el virus.
De hecho, un número creciente de bares y restaurantes desafían las llamadas del gobierno para cerrar al comienzo de la noche y no servir alcohol, según medios locales.
Los Paralímpicos, nuevo reto
Programados del 24 de agosto al 5 de septiembre, los Juegos Paralímpicos tendrán las mismas restricciones que los Olímpicos, con test de covid-19 diarios para los deportistas y los desplazamientos reducidos al mínimo.
La organización debe decidir tras los Juegos si se acepta público o no en las competiciones paralímpicas. Bajo el estado de urgencia actualmente en vigor en Tokio, un máximo de 5 000 personas está autorizado para eventos culturales o deportivos no ligados a los Juegos.
Cuarta ola de covid-19 en Vietnam alcanza su mayor cota y mantiene paralizada a la capital
La cuarta ola de covid-19 en Vietnam alcanzó este domingo un máximo de 9 690 casos y mantiene prácticamente paralizada a la capital y a la mayor urbe del país, la sureña Ciudad Ho Chi Minh.
Con los de la fecha, los contagiados con el mal en la nación indochina llegaron a 210 405, una cifra impensable antes del actual rebrote del mal.
Antes de producirse este el 27 de abril, Vietnam solo registraba 3 428 enfermos, de modo que la cantidad se multiplicó por más de 61 desde entonces.
Otro tanto sucedió con las muertes: en mayo ocurrieron las primeras desde el 3 de septiembre y el número pasó de 35 a 3 362, contadas las 381 de este domingo, o sea, 96 veces más.
La populosa Ciudad Ho Chi Minh, epicentro de la pandemia en el país, notificó este domingo 3 898 infectados, es decir, más del 40 por ciento del total en la jornada. La situación también es alarmante en la vecina provincia de Binh Duong, que reportó 3 210.
En ambos territorios rigen extremas medidas preventivas y las personas solo están autorizadas a salir a la calle bajo necesidad extrema.
Pero en unas más, en otras menos, el SARS-CoV-2 está presente en 61 de las 63 ciudades y provincias del país y los viajes de una a otra por cualquier vía están prohibidos.
Aunque en Hanoi la situación no es tan desesperada -con 114 casos y suma algo más de 1 800 desde el inicio de la cuarta oleada-, ya estuvo una semana bajo estrictas medidas de confinamiento social y desde mañana lunes cumplirá otras dos, ampliables si la situación epidemiológica no mejora.
(Con información de AFP)